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4 de abril 2026
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OpiniónClemen García DClemen García D

La gran labor social del Hospital Dr. Darío Contreras

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RESUMEN

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En los años 90, mi abuelo sufrió una caída cuyo diagnóstico fue cirugía de cadera. Pidió “que lo llevaran al Darío” porque “ahí hacían gente”, dijo. No se equivocó: recibió atenciones de primera con cirujanos y anestesiólogos probados, de primer orden. Juan Chichí Pons fue senador de la República, representando a la provincia de Barahona en los gobiernos de los 12 años de Balaguer. Terrateniente, hombre del círculo íntimo del poder de entonces, en donde mi otro tío, Polibio Díaz, era cabeza de esa élite.

 

Sin embargo, prefirió al hoy Hospital Docente Universitario Dr. Darío Contreras. Su recuperación mejor no pudo ser.

 

A través de los años, el Darío -como le conocemos popularmente- ha mantenido su condición de centro hospitalario por excelencia del pueblo. Cumple con una extraordinaria labor social imposible de desmeritar, y a la que con frecuencia hacemos uso.

 

Hemos tenido la suerte de que las puertas cuando las tocamos se abren. Su pasada administración la encabezó el Dr. José Aponte Pons, un maravilloso ser humano y mejor profesional. Con él se gestionaron casos en beneficio de ciudadanos de escasos recursos que no tenían forma de resolver sus temas de salud en otros centros.

 

Y toca en ésta, con el cambio, la llegada de quien le llamo el san Martín de Porres de todos: ¡el Dr. César Roque Beato!

 

El tío Roque, como le llama mi hijo, ha puesto un toque de humanidad a los servicios de salud en el hospital. Con él no tenemos hora, ni día de fiesta, ni si tienen seguro o dinero para cubrir el servicio. Su prioridad es la atención inmediata del usuario. Está haciendo milagros en medio de la crisis que le ha tocado administrar.

 

Con el prestigio ya ganado en una exitosa consulta privada, Roque decide asumir el reto de la gestión pública con el único interés de colaborar en la misión que tiene el presidente Luis Abinader de llevar consuelo a los más necesitados. Y es ahí en donde César Roque se crece, en lo mejor que sabe hacer: servir.

 

Hombre noble, solidario, amigo de sus amigos, dedicado a sus pacientes, excelente padre y esposo. Su tarea en el Darío es multiplicar la excelencia en la cartera de servicios que ofrece el hospital.

 

He sido testigo de la forma en cómo se han “resuelto” temas. Todos sabemos que algunos procesos estatales se toman su tiempo. A veces la llegada de insumos no se realiza con la agilidad que se desea. El carácter de urgencia en algunos casos hace que se tomen decisiones inmediatas para resolver la premura y dar solución a la emergencia. Sacar de su bolsillo y comprar el medicamento que hace falta es un ejercicio constante para él. Igual en su consulta privada, no se detiene porque el paciente no tiene con qué pagar la totalidad o porque el seguro no le cubre.

 

Ése es Roque, disciplinado y cumplidor. Orientado al servicio y a resultados.

 

Mantener la condición inalienable de centro de salud con ribetes de índole social al Darío Contreras es importantísimo en estos momentos de precariedad económica. Con esto se da cumplimiento además a un mandato consignado en nuestra Constitución como lo es el derecho fundamental a la salud y dignidad humana.

 

Preservemos al Hospital Dr. Darío Contreras, apoyemos la gestión que en beneficio de una mayoría se realiza desde ese centro de salud; valoremos a todo el equipo médico, enfermeras, técnicos y administrativo que día a día dan lo mejor de su experiencia para cumplir con la meta.

 

¡Dios con ellos!

 

Por:  Clemencia García Damirón

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