RESUMEN
Porque los que insisten terminan conquistando lo imposible
«Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán»
(Isaías 40:31).
«Con perseverancia, el caracol llegó al arca»
(Charles Spurgeon).
Cuando tenía trece años, leí el libro Cultura del Tigueraje en la República Dominicana, del Dr. José Dunker. Allí encontré una frase que marcó mi vida y sigue siendo una brújula para mí:
«Si el futuro se construye sobre las bases del presente, entonces veamos quiénes somos hoy».
Ese consejo extraordinario me impactó profundamente. Desde entonces, decidí empezar a construir mi futuro con disciplina diaria. Recuerdo que todos los días practicaba locución frente al espejo en la casa de mi abuela Altagracia. Leía en voz alta para mejorar mi dicción, fluidez y entonación. Observaba programas de noticias, analizaba obras literarias para ampliar mi vocabulario y mi acervo cultural.
Incluso, en la Escuela Básica Manuel Emilio Peña, mis compañeros me llamaban ‘el periodista’, porque tenía un espíritu inquisidor y solía organizar debates de historia, política y economía con ellos y con mis profesores. Aunque aún no tenía un título universitario, ya vivía y respiraba la comunicación. Me visualizaba en los medios, no como un sueño lejano, sino como una convicción sembrada en mi corazón.
Ese fue el inicio de un principio que quiero transmitirte:
Si quieres ser exitoso, debes aprender a tener objetivos claros. Dios honra a los planificadores.
La Biblia nos muestra ejemplos de planificación con propósito:
Noé planeó el arca con precisión, según instrucciones divinas.
Moisés planificó cuidadosamente el tabernáculo en el desierto.
Nehemías reconstruyó los muros de Jerusalén con una estrategia detallada.
En todos estos casos, la perseverancia fue clave para ver los planes cumplidos.
El expresidente estadounidense Calvin Coolidge lo resumió con una frase magistral:
«¡Insista! Nada en el mundo puede sustituir a la perseverancia. El talento no lo hará; nada es más común que el ser humano fracasado con talento. El genio no lo hará; los genios sin recompensa son casi un proverbio. La educación no lo hará; el mundo está lleno de vagos educados. La belleza no lo hará; es común encontrarse gente con un físico hermoso, pero con la inteligencia emocional destrozada».
Y concluye con una reflexión que me encanta:
«La belleza atrae, la inteligencia encanta y la bondad retiene; pero nunca pierdas la capacidad de valorar la razón ajena sin mutilar la propia».
Tu tiempo de exhibición y de alcanzar el éxito llegará. No será para humillar a otros, sino para ser un instrumento de bendición en las manos de Dios. Serás un agente de cambio.
Ejemplos reales de perseverancia
Hace algunos años, leí una publicación del pastor argentino Dante Gebel que reunía historias de personas famosas que enfrentaron fracasos antes de alcanzar el éxito. Aquí te comparto algunas que demuestran que caer no es el final, rendirse sí lo es:
• Henry Ford quebró cinco compañías automotrices antes de construir la Ford Motor Company. Volvió a empezar desde cero.
• Walt Disney fue despedido de un periódico por ‘falta de imaginación’. Fracasó en varias empresas… y volvió a empezar desde cero.
• Akio Morita, creador de SONY, intentó primero vender una olla para arroz. Fracasó rotundamente. Pero no se rindió.
• Michael Jordan fue rechazado por su equipo de baloncesto escolar. Falló más de 9000 tiros, perdió 300 juegos y falló 26 veces en el tiro decisivo. Él mismo dijo: «Y es por todo eso que ahora tengo éxito».
• El coronel Harland Sanders fue rechazado más de 1000 veces con su receta de pollo frito.
• Albert Einstein no habló hasta los cuatro años y sus maestros creían que era lento. Fue expulsado de la escuela y rechazado por la Escuela Politécnica de Zúrich. Pero no se rindió.
• Thomas Edison fue calificado como ‘demasiado estúpido para aprender algo’. Fue despedido de dos trabajos por no ser productivo.
• Harrison Ford fue descartado en su primera película por ‘no tener lo necesario para ser una estrella’.
• Fred Smith recibió una mala calificación en su proyecto escolar, donde presentó su idea de negocio. El profesor le dijo que era ‘imposible’. Hoy su empresa factura más de seis mil millones de dólares al año.
Si ellos pudieron, tú también puedes. Y si Dios está de tu lado, tu éxito no será solo personal, será un legado que transforme generaciones. ¿Acaso hay algo imposible para Dios? (Lucas 1:37).
Vivimos en una sociedad que aplaude los resultados, pero ignora los procesos. Se celebra el éxito, pero se desprecia la lucha silenciosa que lo construye. La perseverancia no es popular, porque exige disciplina, constancia y fe cuando no hay aplausos.
Pero la verdad es esta:
los que insisten cuando nadie cree… son los que terminan logrando lo que nadie imaginó.
Hoy más que nunca, en medio de una cultura de inmediatez, rendirse se ha vuelto la opción fácil. Sin embargo, los que entienden el valor de resistir, de levantarse, de volver a intentar, son los que terminan escribiendo su historia.
Porque al final, no triunfa el más talentoso, ni el más inteligente…
triunfa el que decide no rendirse.
Tomado del libro Más allá del éxito: vivir con propósito, trascendencia y legado, de la autoría de Anthony Franco Montero, abogado, comunicador y escritor.
Por Anthony Franco
Instagram: @anthonyfrancotvrd.
