RESUMEN
Indiscutiblemente que la vida misma de la gente es la materia prima de la literatura. Partiendo de esto considero que la vida de Carlos Marx y Federico Engels produciría uno de los guiones cinematográficos más apasionantes del séptimo arte.
Personajes que produjeron conocimientos que cambiarían el curso del planeta, y que en el fondo demostraron ser de carne y hueso, con errores y virtudes que convertirían al más acérrimo y enconado enemigo de sus producciones intelectuales, en su admirador y seguidor. El tándem de Marx y Engels es toda una novela. La amistad de los fundadores del marxismo demostró ser de acero, y creo que ni la muerte los pudo separar.
Y es que creo que la historia universal no registra una amistad más sólida y cordial que la que entablaron en vida los creadores del pensamiento marxista, Carlos Marx y Federico Engels, afecto que se expresaron recíprocamente durante el discurrir de sus vidas, en donde muchas pruebas de fuego demuestran su relación indestructible llevada a cabo en las postrimerías del siglo XIX.
Nacido en el seno de una familia de rabinos, Carlos Marx siempre tuvo acceso a una recia educación, lo cual le dio las bases que posteriormente lo convirtieron en uno de los pensadores más influyentes de todo el globo terráqueo, dividiendo el orbe en un antes y un después de él, teniendo su obra e ideas aún una extraordinaria vigencia.
La vecindad del Marx niño con el barón de la realeza Ludwig von Westphalen, le permitieron varias cosas: la primera, conocer a grandes pensadores y científicos, principalmente las ideas del pensador socialista utópico Saint-Simon; y la segunda, que Jenny, la hija de este aristócrata amigo de su familia, se comprometiera cuando apenas esta fémina tenía 18 años de edad, siendo esta histórica mujer, la compañera de por vida del hombre de El Capital, y la cual soportaría a preclaro hombre de ciencia pero de conducta atrabiliaria.
La vida del Marx joven fue un torrente de experiencias variopintas propias de la mocedad, las cuales van desde escribir poemas, hasta ser expulsado de una universidad alemana, pasando por batirse en un duelo.
Este genio contradictor de paradigmas, en el cual diferentes generaciones y grupos de poder mundial han invertido miles de millones dólares en tratar de desacreditarlo, zaherirlo, vilipendiarlo y descalificarlo, sin poder lograrlo (siempre sale de su tumba), tuvo en Engels el amigo que está a su lado en las buenas y las malas.
Marx conoció a su afectivo amigo Federico Engels mientras se desempeñaba como director de una revista. Luego la similitud de ideas los junta, y loa avatares de la vida en que ambos se embarcaron, solidificaron su relación.
Engels, hijo de prósperos empresarios calvinistas, era un comunista grafómano, que convencido de las injusticias del capitalismo, de las cuales se hizo opositor desde su temprana juventud, se hizo militante en contra del sistema. Humilde y sencillo como el que más, Engels se enamoró locamente de una obrera irlandesa llamada Mary Burns.
La similitud de ideas juntó a estos dos hombres que se pusieron como meta cambiar el mundo, pero que su amistad ni la muerte la pudo separar. Marx procreó tres hijos con Jenny, de los cuales el varón murió a temprana edad, quedándole dos hembras y su doméstica, con la cual Marx tuvo un hijo que posteriormente fue adoptado por su inseparable amigo Engels.
Engels cargó regularmente con los problemas tanto económicos como personales de Marx, al extremo que cuando aceptó reconocer el hijo que Marx había tenido con la mucama, lo hizo para salvarle su hogar. El proyecto marxista fue prácticamente financiado por Engels, pues Marx no contaba con un centavo para sentarse a producir conocimiento, siendo su fiel amigo el que tuvo que mantenerlo durante todo ese tiempo.
Engels nunca llegó a casarse con Mary Burns, pues consideraba el matrimonio una empresa burguesa, situación que llegó al punto de que Marx rechazara recibir a Burns en su hogar por esta pareja vivir en el concubinato.
Cuando la muerte pisó el huerto de Marx, fue su gran amigo Engels quien lo encuentra sin vida en su acostumbrada mesa de trabajo, dándole sepultura y publicando posteriormente sus libros inéditos.
Federico Engels muere 12 años después.
