La edad no es impedimento

Por Elvis Valoy viernes 18 de mayo, 2018

La escritora Julia Cameron tiene su libro cumbre titulado Nunca es Demasiado Tarde para ser un Artista, el cual se torna un tanto aburrido desde las primeras páginas, y hay que darle un premio a quien lo termine de leer, pero que no deja de ser un aliciente para las personas que consideran que su vida productiva termina después de los cuarenta años.      

En nuestro país la gente es mayoritariamente joven. Pasar de los 40 años resiente a la gente, que a pesar de estar en una edad aún productiva, se siente en el invierno de su existencia, lo que acompleja e inhibe.

 Las mujeres cuando ingresan a la edad de los “ta”, como se dice al período de la aparición de  las canas,  y que en una sociedad cruelmente machista como la dominicana, tienden a estigmatizarlas con el mote de “vieja”,  estas suelen en la mayoría de los casos  aislarse.

 Para que tengamos una idea de que cohabitamos dentro de una población que en su mayoría es joven, observemos estudios demográficos realizados en donde sitúan en un 34 por ciento a la población comprendida entre 15 y 34 años. Eso significa que la gente cuarentona, cincuentona, sesentona y setentona no somos mayoría.

 Sin embargo, alguien deambulando en la edad de los “ta”, no ha tenido una pérdida de neuronas tan profunda que le impida ser productivo e integrarse  a un proyecto determinado, imposibilitándose alcanzar sus metas.

 Es cierto que cuando arribamos al otoño de nuestras vidas la salud no responde igual que en la mocedad. Es por eso que el esfuerzo por mantener el cuerpo humano trabajando en óptimas condiciones debe ser mayor.

 Pero, eso no es óbice para que no podamos abrazar causas, tener aspiraciones y desear llegar a estadios superiores sin que la edad interfiera en esos planes.   

 Un ejemplo digno de admiración de lo que vengo esbozando en este artículo lo representa el lanzador dominicano en las Grandes Ligas, Bartolo Colón, quien tiene 45 años de edad, y se mantiene jugando y sometido a situaciones extremas, como lo fue una línea a más de 100 kilómetros por hora propinada por el también dominicano Jean Segura, que golpeó al pitcher en su barriga, sin que le ocasionara ningún tipo de lesión.

 Tomando un epígrafe del escritor irlandés Osar Wilde,   sacado del libro mencionado en mi primer párrafo, escrito por Julia Cameron, y que siempre debemos tenerlo en nuestras mentes: “Amarse a uno mismo es el principio de un romance para toda la vida”.  

 Es por eso que nunca es tarde para un “manos a la obra”.

Por Elvis Valoy

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