Incertidumbre con la COVID

Por Francisco Rafael Guzmán

Vivimos varias décadas de incertidumbre, la humanidad vive en un estado de zozobra económica, por lo menos en la gran mayoría de los Estados del mundo, desde hace casi cuatro décadas. Recuerdo perfectamente que cuando fue electo Salvador Jorge Blanco se estaba hablando de una recesión económica, lo que no sería un óbice para que este candidato presidencial exhibiera tanta emoción de ser candidato y más todavía de resultar triunfador. Parecería que algún banquero poderoso sabía lo que venía necesariamente en ese cuatrenio y se acercara a Jorge Blanco y lo entusiasmara; con en los tiempos de Luis Felipe en Francia antes de 1848, cuando este le dijo al banquero liberal Lafitte a partir de ahora dominaran los banqueros, cuando este último lo acompañó en viaje de retorno al Hotel de Ville, después de una noche de velada por el triunfo de Luis Felipe (Duque de Orleans).

La campaña de Jorge Blanco se desarrolló con mucha parafernalia y debió ser muy costosa, sobre todo con la publicidad que se gastaría en ella y además todo el aparato que acompañaba a Jorge Blanco en su campaña, se llegó a decir que sus guardaespaldas eran muchos. Al parecer el reino del capital financiero se acercaba, la negociación de la deuda externa con el Fondo Monetario Internacional era un hecho. La burguesía dominicana no hallaba forma de sortear la crisis económica. Era la única salida que la clase dominante veía, porque no cabían en las cabezas de los burgueses recortes a sus afanes de lucro; había que negociar la deuda con el Fondo, pese a lo inexorables que serían las medidas que esa entidad financiera internacional exigía para prestar a intereses blandos un dinerito para que el gobierno pudiera pagar intereses vencidos a bancos extranjeros y así poder seguir endeudándose.

Abril de 1984 dio muestra de las consecuencias de negociar la deuda externa del gobierno con el Fondo, más de cien dominicanos perdieron la vida los días 23, 24 y 25 de ese mes y aní, mal contados, ya que las FF. AA. fueron lanzadas a las calles a reprimir las protestas contra la carestía. Nadie está obligado a dejarse morir de hambre por más que se hable de respeto a la propiedad y de un día para otro los artículos alimenticios multiplicaron por entre 2.5 y 3 su precio y las medicinas se multiplicaron por entre cuatro y cinco los precios. El Fondo exigió liberalización de los precios, es decir, no controles de precios, pero exigió  además que el Banco Central dejara flotar el precio del cambio del dólar por peso dominicano, lo que generó que los importadores de materias primas para sus productos de elaboración en el país tuvieran que comprar el dólar cada vez más caro y no a la par por el peso como hasta ese momento lo hacían apoyándose en la vigencia de la ley 299 de incentivo industrial. Las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional solo favorecerían al capital financiero, perjudicaría a los industriales, pero además afecta servicios que el Estado da a la población, como la salud pública. Hubo desindustrialización en República Dominicana a partir de las negociaciones con el Fondo, desaparecieron industrias y muchos trabajadores industriales perdieron sus empleos, lo que trajo que se aceleraron los procesos migratorios hacia los Estados Unidos. El deterioro de la Salud Pública se dio progresivamente, pero Jorge Blanco para sostenerse entregó el Policlínico Naco a las Fuerzas Armadas.

La cruda realidad de negociar con el Fondo no solo fue de República Dominicana y aun los países subdesarrollados que no negociaron se vieron afectados por el modelo neoliberal que triunfaba en casi todo el mundo, la desgracia tuvo su origen en el mercado del petróleo árabe y en la crisis clásica de sobreproducción que tenían los países del capitalismo desarrollado, ya que no se no estaban tan abiertos los mercados internacionales y muchos ponían restricciones a las importaciones de marcas extranjeras de productos genéricos que elaboraban ellos mismos, por lo que se abrieron a partir de esos momentos. Pero volviendo a la salud pública, este servicio se fue deteriorando progresivamente, porque el Fondo exigía reducción del gasto público en general.  Difícil que está la recuperación del sector de la Salud Pública, sin un cambio sistémico o ruptura con el neoliberalismo, ya que sin eso no es posible hablar propiamente de un sector público de salud. Otra es tener edificios de hospitales  sin las vituallas y con médicos cobrando salarios de miseria. No se trata de mirar inversiones que el nuevo gobierno nuestro hace en vacunas, con las cuales cunde la incertidumbre, el problema de la Salud Pública viene de lejos en el tiempo y no es exclusivo de la República Dominicana.

Con el caso de las vacunas hay incertidumbre, porque no se saben todo lo que ellas pueden prevenir y ni se sabe de los posibles efectos secundarios. Ahora bien, creo que nadie duda que algo positivo deben tener. Sin embargo, el asunto de la Salud Pública es más de fondo, se tata de que el médico como parte de la comunidad científica ha perdido autoridad en el mundo, las autoridades del sector público, por dar vigencia al neoliberalismo y favorecer a las grandes empresas farmacéuticas han provocado el deterioro del sector salud y la pérdida de la autoridad del médico en la sociedad. Esto ha traído incertidumbre y malestar, peor aún en medio de la pandemia.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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