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15 de febrero 2026
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OpiniónAngelito Manzueta de la CruzAngelito Manzueta de la Cruz

Guerra de la Restauración, una epopeya legendaria dominicana

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RESUMEN

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E proceso independentista nacional, inició con la fundación de la sociedad secreta “La Trinitaria” un 16 de julio de 1838, creada por un grupo de patriotas dirigidos por Juan Pablo Duarte para hacernos libres  e independientes. La trinitaria consumó su ideal cuando Francisco del rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, junto a decenas de patriotas proclamaron en la Puerta de la Misericordia, la Independencia Nacional el 27 de febrero de 1844.

Después de proclamada la soberanía nacional, se procedió a la creación de las instituciones que conformarían el Estado Dominicano, citamos entre ellas: la Junta Central Gubernativa, formación del Ejército Nacional, elaboración de la primera Constitución y la elección de un gobierno representativo y democrático.

Pedro Santana fue el primer presidente dominicano, elegido por representantes de las diversas poblaciones que tenía la nación. Santana se juramentó como presidente el 6 de noviembre del 1844, renunció de su mandato un 4 de agosto de 1848.

La renuncia del presidente Pedro Santana provocó que el Concejo de  Ministros, convocara a nuevas elecciones, en la que resultó ganador de estas el General Manuel Jiménez, quien acosado por los problemas administrativos se vio obligado a  renunciar, celebrándose nuevas elecciones en 1849 en la que resultó ganador Buena Ventura Báez.

A partir de 1849, Buena Ventura Báez y Pedro Santana se alternaron el poder, hasta que se proclamó la Anexión a España en 1861. En 1853 fue electo como presidente por segunda vez Pedro Santana, posteriormente presionado por la situación política, económica e internacional tuvo que renunciar, ocupando la presidencia nuevamente Báez el 6 de octubre de 1856.

En su segundo gobierno Buena Ventura Báez devaluó la moneda, provocando la ruina de los productores agrícolas y extractores de pequeñas minas de oro diseminados en el Cibao; esto provocó la llamada “Revolución del Tabaco”, organizada en Santiago y que avanzó hacia Santo Domingo para derrocar el gobierno, este hecho facilitó el regreso de Santana al poder por tercera vez en 1858.

Pedro Santana fue hombre de pensamiento conservador y de ideas dictatoriales, nunca confió en la determinación del pueblo dominicano de ser libre e independiente; por el contrario Santana siempre había realizado aprestos injerencistas, aprovechando este último periodo para consumar con maniobras y subterfugios sus viejas intenciones, acordando la Anexión de nuestro país al reinado español.

Pedro Santana convocó al gabinete presidencial, a oficiales y soldados, a la población en general asistir a un acto en la Plaza de la Catedral (Parque Colón), el 18 de marzo de 1861, desde el barcón del Palacio Nacional, cual estaba en frente de dicha plaza; desde allí anunció el infausto acuerdo de Anexión que había realizado con el gobierno español.

Tan pronto se conoció el acto vil de traición a la patria, se produjeron protestas en diversos puntos del país. Se organizaron eventos similares al de la Capital en numerosos pueblos, entre ellos Santiago, San Francisco de Macorís y Moca, en estos actos se produjeron protestas, incluso tiroteos al producirse el anuncio.

En Moca, casi de inmediato el Coronel José Contreras, antiguo soldado de la independencia, junto a un grupo de valientes dominicanos asaltó la Plaza de Armas y amotinó al pueblo, pero fue detenido por las tropas de Santana y luego fusilado y colgado en el parque público.

Francisco del Rosario Sánchez, héroe del 27 de febrero, estando exiliado en Curazao al enterarse de la traición a la patria, organizó el Movimiento de la Regeneración Dominicana y gestionó con el gobierno haitiano de Geffrard su entrada por la frontera, para luchar por restablecer la soberanía nacional. Sánchez no tuvo el apoyo necesario de la población, además fue traicionado por el coronel Santiago de Oleo comandante militar en la frontera, que le había asegurado lealtad, el Padre de la Patria fue apresado por las tropas de Pedro Santana un 4 de agosto de 1861 y fusilado en la comunidad del Cercado en San Juan de la Maguana.

Las llamas de la libertad se habían encendido para siempre, un grupo de buenos dominicanos, dirigidos por el Coronel Santiago Rodríguez, se organizó en la comunidad haitiana de la Visité para penetrar al Cerro de Capotillo y enarbolar allí el llamado “Grito de Capotillo”, que hoy reconocemos como  acto de la Restauración de la República. Ese evento se realizó el 16 de agosto de 1863.

En el Acto de la Restauración estuvieron presente, además de Santiago Rodríguez, José Cabrera, Benito Monción, Eugenio Belliard, Alejandro Bueno, Pablo Reyes, Juan Mata Monción, Angulo San Mezquita, Juan Antonio Polanco, Pedro A. Pimentel, Gregorio Luperón entre otros, en un ambiente lleno de patriotismo como nos describe (Archambaurt) destacado historiador de la restauración.

Después de la proclama de la restauración se inicia una Guerra de guerrilla, principalmente a carga de machetes en la mayoría del territorio del Cibao. Fueron numerosos los encuentros y batallas, donde se cubrieron de glorias las tropas dominicanas. Entre estas podemos citar: la batalla de Guayubín, que fue la que le dio inicio a las contiendas, la batalla de Santiago, de la que emergió la figura egregia de Gregorio Luperón, que por su valor  en esta pasó a convertirse en la principal figura militar de la contienda; además la batalla de Puerto Plata, la de Monte Cristi, la de la Canela, la de Guanúma entre otras.

Fueron numerosos los comandantes que hicieron posible aquella gesta legendaria, lograda por una pequeña nación, con armas rudimentarias en contra de una poderosa nación del viejo mundo. Entre estos titanes debo mencionar la figura de  Santiago Rodríguez, a quien considero como iniciador de la Restauración.

Otros comandantes importantes fueron  José Antonio Salcedo quien fue el primer Presidente del Gobierno Revolucionario en Armas, Lucas Evangelista, Benito Monción, el General José María Cabral quien comandó las operaciones militares en la Región Sur, el General Eusebio Manzueta quien fue designado como jefe del Ejército Restaurador del Este con asiento en Monte Plata. Manzueta impidió junto a Luperón que las tropas anexionistas pudieran penetrar al Cibao, que era el epicentro de la revolución.

Para muchos historiadores, entre los que se encuentran el historiador francés Archambaurt, Hugo Tolentino Dip, destacan, a los que también me incluyo en su apreciación, de que fue Gregorio Luperón el que más se destacó, en valor, estrategia y heroísmo y por estos hechos se convirtió en el jefe supremo del Ejército Restaurador.

La Restauración fue impulsada por mentes de pensamiento liberal, la mayoría ubicada en el Cibao: Pedro Francisco Bonó, el Monseñor Fernando Arturo de Meriño, Eugenio Marchena, Benigno Filomeno Rojas, Ulises Francisco Espaillat. Esta Guerra patriótica fue auspiciada por la burguesía agropecuaria y de pequeños y medianos comerciantes, que emergía en el Cibao; también por campesinos, hombres del pueblo y soldados leales al pensamiento de Duarte.

Fue la Guerra Restauradora, una epopeya legendaria que confirmó el proceso independentista de la nación dominicana para siempre. ¡Gloria eterna a sus adalíes!

 

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