Geoestrategia de Estados Unidos con Haití y República Dominicana

Por Ángel Moreta miércoles 5 de octubre, 2022

La República de Haití ha sido y es una colonia de los Estados Unidos de Norteamérica, de Canadá y de Francia. Puede decirse lo mismo de la República Dominicana. Las relaciones internacionales de una y otra han sido manejadas y explotadas desde hace muchas décadas en provecho de las economías occidentales.

Estados Unidos persigue las riquezas naturales de ambos países, los cuales están sometidos a la hegemonía de Washington y ambos están englobados en la estrategia de seguridad nacional 2017 y en la estrategia de defensa 2018; de este modo son naciones y economías utilizadas desde el punto de vista de sus recursos por multiplicidad de empresas multinacionales o empresas transnacionales.

Se destaca el petróleo y la tecnología del fracking, la cual está siendo utilizada en la actualidad con el fin de buscar petróleo en el subsuelo profundo, fracturar los suelos profundos y romper las piedras a 30 mil metros de profundidad.

No sabemos si la empresa minera norteamericana Apache está actuando o no con permiso o autorización de la cámara baja o de la cámara alta del Congreso Nacional de la República Dominicana. Pero estamos seguros que a todos los dominicanos les causa tremenda desolación y sufrimiento el saber que empresas norteamericanas están perforando el lecho de los ríos a 30 mil metros de profundidad sin planes públicos previos, sin concursos o licitaciones y sin el visto bueno de las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente.

Nuestra ley minera distingue exploración y explotación de los recursos naturales y de las energías renovables. Lo están haciendo en el rio Yuna y otros ríos contaminando el medio ambiente y destruyendo los recursos naturales. En ese sentido es que decimos que Haití y República Dominicana son parte de la estrategia de seguridad y de la estrategia de defensa de Estados Unidos en la región del Caribe.

Es un problema complejo sobre el cual existe miedo en los medios de comunicación y en ciertas instituciones dominicanas. En ese sentido es que, como hemos dicho en otros lugares, la teoría del Estado fallido es una falacia en la historia de la república haitiana. Si se habla de Estado fallido debe vincularse con la subordinación y la complicidad de los gobiernos y las elites haitianas con los poderes hegemónicos extranjeros, principalmente Estados Unidos, Francia y Canadá.

En este punto entra la historia de Haití “que incluye la revolución haitiana que culminó en 1804”. Incluye también la consideración de la ocupación militar que durante 24 años, en el siglo XX, mantuvo el control absoluto de esa nación pluricultural y plurinacional, cuyos grupos dirigentes dirigieron dichos acontecimientos históricos.

Y luego por más de cien años han retenido el poder político y alimentada la hegemonía gubernamental y que son indiferentes, permisivas y cómplices del proyecto de dominación que tienen las potencias occidentales, y que consiste en “resolver” la incertidumbre social y la pobreza histórica del pueblo haitiano sobre la base de que la República Dominicana absorba y amortigüe dicha situación histórica negativa.

En nuestro artículo publicado en agosto 2022 tratamos el tema de la teoría del Estado fallido y estuvimos conteste en que el Estado haitiano ha sido metamorfoseado por Estados Unidos, Canadá y Francia históricamente en Estado canalla, situación sociológica a la cual continuaremos haciendo referencia continuamente.

Los difíciles controles migratorios en la frontera dominicana-haitiana

Los controles en la frontera dominicana nunca llegaran a ser efectivos. Territorial y culturalmente es difícil que se establezcan “controles migratorios efectivos”. Decimos que posiblemente nunca serán efectivos esos controles, ni por parte de la diplomacia dominicana, ni por parte del ejército, ni por parte de interior y policía, ni por parte de otras instituciones.

Y ello es así porque Haití es un país muy pobre y de población analfabeta, explotado hasta la saciedad, que aspira a la migración hacia República Dominicana y el mundo, con enormes necesidades de empleo, de alimentación, de salud, de educación y de riqueza social acumulada.

los grupos gobernantes haitianos, organizados en tendencias sectarias e hipócritas, se han robado los activos y los presupuestos; y se roban el patrimonio público, no importa que sean préstamos internacionales, no importa que sean ganancias o beneficios, no importa que sean ingresos extraordinarios diversos, razón por la cual hemos calificado a estos grupos como las “troikas haitianas”, que son grupos corporativos organizados mafiosos que invierten impúdicamente sus capitales mal habidos en Miami, Puerto Rico, paraísos fiscales en Panamá, villas, apartamentos y terrenos en República Dominicana y otros. Son grupos organizados y con poder político que no les importa para nada las miserables condiciones de vida de sus compatriotas.

En la República Dominicana la inversión económica haitiana de estos grupos corporativos se realiza mediante la compra de villas, inmuebles rurales, apartamentos de lujo, bienes urbanos, bienes rurales y otros renglones de inversión privada, como edificios y fincas, condominios y transporte pesado.

Siendo así, se presenta como una necesidad sólida para la población haitiana migrar hacia el este de la isla con el fin de buscar maneras de subsistencia material y la vía para llegar al territorio continental de Estados Unidos.

De ahí surge la diversidad del empleo en la construcción, los servicios, los condominios, actividades de vigilancia privada y trabajos diversos en el medio rural, como trabajadores rurales y trabajadoras domésticas. Tal situación se ha convertido en costumbre muy arraigada y difícil de limitar (seguiremos sobre el tema).

 

Por: Ángel Moreta

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