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14 de febrero 2026
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OpiniónAngelito Manzueta de la CruzAngelito Manzueta de la Cruz

Final de un tirano y del caudillismo montonero

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RESUMEN

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Este 30 de mayo, conmemoramos el 59 aniversario de uno de los acontecimientos más relevantes de los que se registra nuestra historia republicana. Un grupo de valientes dominicanos encabezados por: Juan Antonio Díaz y Antonio de la Masa, desde varios meses atrás venían planificando la caída del régimen dictatorial que encabezaba el Generalísimo Rafael L. Trujillo; estos se agruparon la noche del 30 de mayo del 1961 para ejecutar las acciones, que no solo le pondrían fin a la vida del Tirano, también con la misma terminarían con el régimen de oprobio que él dirigía.

Con el ajusticiamiento perpetrado por los héroes del 30 de mayo, en la carretera que conduce hacia San Cristóbal, con ello no solo se puso fin a una de las tiranía más crueles y duradera protagonizada en nuestro continente. Con esta acción patriótica también se puso fin, al poder hegemónico del principal caudillo de nuestra historia; con esta acción además sucumbió el último caudillo de característica montonera.

En los inicios de nuestra vida independiente, en lo que los historiadores hemos denominado la 1ra República 1844- 1861, nuestro país tuvo el predominio de los caudillos, que dirigieron el Estado, estos fueron: el General Pedro Santana y el político Buena Ventura Báez. Estos líderes gobernaron el país en ese período, solo con la interrupción, del breve mandato de Manuel Jiménez en 1848 y del gobierno de Guerra civil de 1857-1858.

El 18 de marzo de 1861, el presidente de la República General Pedro Santana le anunció al país, en una proclama desde el Barcón presidencial. “Que había Anexado el país a España”. El pueblo dominicano, respondió a tan vil acto de traición, con los acontecimientos que desencadenaron con la proclama de la Restauración de la República, el 16 de agosto de 1863 y el desarrollo de una larga Guerra civil, que logró la desocupación de las tropas españolas en julio de 1865.

Después de proclamada la Restauración, se produjeron las acciones de caudillismo montonero en gran parte del territorio nacional. De cualquier lugar menos esperado, surgía un caudillo local, provincial, o regional que se alzaban en armas, buscando notoriedad militar o política en busca del Solio presidencial.

Esas acciones de caudillismo montonero tuvieron tanta proliferación, que en el período que va desde 1865, después de cristalizada la Restauración de la República, hasta 1884 cuando inicio la tiranía de Ulises Heureaux, la nación tuvo más de una docena de presidentes y decenas de levantamientos  o alzamientos de líderes caudillista. Era tanta la ambición que se manifestaba entre el caudillismo militar y político en esa época, que el General Gregorio Luperón propuso “que el período presidencial se redujera a un año”.

Durante la Tiranía encabezada por Ulises Heuraux (Lilís) 1884-1899, se produjo una paz relativa; mas sin embargo, el Tirano Lilís tuvo que sofocar, varias revoluciones, como la encabezada por Casimiro de Moya en el Cibao y la que encabezó Cesáreo Guillermo en el este.

La tiranía lilisista terminó con el asesinato de Heureaux en 1899, por una conjura encabezada por Ramón Cáceres y Horacio Vásquez, con ello se inició un período de turbulencia que se produjo hasta la ocupación de EEUU en el año 1916. Solo se puede afirmar que se produjo una relativa paz, en el período del gobierno de Ramón Cáceres, de 1907 al 1911, cuando en ese último año ese presidente también fue asesinado, en una conjura dirigida por Emiliano Tejeda.

En el año 1915 fue electo como presidente de la República Juan Isidro Jiménez, este designo como ministro de Guerra y Marina hoy (Ministerio de Defensa) a Desiderio Arias. Tiempo posterior Desiderio Arias trató de derrocar el gobierno de Jiménez, este hecho fue aprovechado por Estados Unidos para realizar la primera ocupación militar de ese país en 1916.

Con el pretexto de acabar con las insurrecciones y brindarles estabilidad a los futuros gobiernos, la ocupación norteamericana, procedió a desbaratar el ejército dominicano. Para conformar un nuevo cuerpo armado, procedió  a llamar a jóvenes con educación media realizada, para ser ingresado como Cadetes. Rafael L. Trujillo aprovechó la oportunidad para ingresar al nuevo ejército, es bueno significar, que durante el gobierno de ocupación Trujillo obtuvo varios ascensos, pues siempre demostró fiereza y lealtad a la Ocupación estadounidense.

Luego que se produjo la desocupación de las tropas militares de EEUU en 1924, se realizaron elecciones presidenciales, en esta resultó ganador el General Horacio Vásquez. El General Trujillo, tuvo el padrinazgo del presidente Vásquez, este le proporcionó varios ascensos militares y designaciones en puestos claves, como: la Comandancia de Armas de Santiago y sobre todo la Jefatura de la Policía Nacional.

En 1930, dado el hecho de que el presidente Horacio Vásquez, ya en 1930 estaba avanzando en edad, con un cáncer que lo agobiaba; aun así su ambición y la de sus seguidores lo empujaban hacia una extensión del período presidencial. Fue en esa situación que Rafael L. Trujillo, con una estrategia propia de las mentes malvadas, como la postulaba Nicolás de Maquiavelo, coordinó con el destacado líder de Santiago Rafael Estrella Ureña, para que este dirigiera una insurrección, que avanzó desde Santiago hacia Santo Domingo, para derrocar el gobierno de Vásquez en 1930.

Cuando el presidente Horacio Vásquez comprobó que la Insurrección que avanzaba y  ya estando, en los alrededores de las murallas de Santo Domingo, que había sido patrocinada e instigada por Trujillo, un hombre que él le había depositado toda su confianza, pero que lo había traicionado, entonces renunció. Para disimular, la componenda y aparentar mantener el orden constitucional, posteriormente se organizaron elecciones presidenciales, bajo una ola de terror, donde todos los Candidatos presidenciales tuvieron que retirarse; así “ganó” y ascendió al poder en 1930 Rafael L. Trujillo.

Aunque el Tirano Trujillo fue un militar de carrera, hemos descrito como ascendió al poder, con asechanza, asesinatos y persecuciones, con tropelías que sobrepasaron las acciones propias de caudillos montoneros. El gobierno trujillista se convirtió en una maquinaria de terror, entre los principales crímenes de ese régimen tenemos: la muerte de los esposos Martínez Reina, de Cipriano Bencosme, de Mauricio Báez, Jesús de Galinde, Octavio de la Masa y las hermanas María Teresa, Patria y Minerva Mirabal.

Rafael L. Trujillo en su gobierno realizó importantes obras públicas como: la construcción del Palacio Nacional, hospitales y carreteras, la creación del Banco Central, del de Reserva, del Banco Agrícola, pero dañó su gobierno por tratar de mantenerse en el poder para siempre a través del crimen y la barbarie.

El General Trujillo por su accionar se convirtió en el principal caudillo militar y político de nuestra historia, supo sumarse los principales líderes comunales y regionales, con estrategia propagandística y con terror, para gobernar el país durante 31 años.

Cada 31 de mayo, nuestro pueblo conmemora la valentía y disposición de ese grupo de patriotas que decidieron inmolarse para devolverle la libertad al pueblo dominicano que se le habían conculcados desde el primer día de ese régimen, ¡honremos a esos héroes!: Tunti Cáceres, Pedro Livio Cedeño, Wascar Tejeda, Antonio Imbert Barrera, Antonio de la Masa, Juan Tomás Díaz, Modesto Díaz, Luis Amiama Tió, Amado García Guerrero y Roberto Pastoriza.

Cada día nuestro pueblo, sus instituciones públicas y privadas debemos de luchar y estar vigilantes para nuestros gobernantes desarrollen su accionar dentro de las garantías que nos proporcionan la Constitución y nuestras leyes.

Por Angelito Manzueta

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