Se estima que en la República Dominicana 2.8 millones de estudiantes estaban previsto iniciar el período escolar 2020- 2021, gracias al esfuerzo de nuestras autoridades, de maestros y tutores, lo que representa un nuevo desafío, por los cambios generado por la pandemia del COVID-19.
Pero lejos de una realidad que nos embarca, se abre paso la modernidad de la era tecnología, una forma de reinventarnos en medio de mantener un distanciamiento para contener el contagio.
Sin embargo, surge la preocupación en algunos hogares, donde la situación de pobreza es alarmante, al no contar con los recursos y mucho menos con la formación necesaria para acompañar a sus hijos en las tareas escolares.
En la República Dominicana aún existe un 7% de la población analfabeta, según datos reveladores del 2019, dado a conocer por la Oficina Nacional de Estadística, lo que representa una problemática sobre nuestro futuro.
Otro gran reto que surge, es el poco avance que se observa en la adaptación de más de 200 mil educadores en el manejo de las herramientas tecnológicas a utilizar en la educación remota.
Por eso, una de las tareas más importantes de los profesores es tomar como un ensayo el actual proceso para irse adaptando ante lo que podría ser más adelante nuestra cotidianidad en la educación del futo.
De los 900 millones de estudiantes que iniciarán las clases de manera online en el mundo, queda la gran inquietud, ¿cómo se insertara la parte de la responsabilidad de los padres y tutores ante este compromiso?
El papel de los profesores y tutores es vital para lograr un despegue con éxito de la nueva singularidad de la jornada, por lo que instamos a las autoridades a implementar mecanismos entre estos: charlas y capacitaciones, definiendo como “aprendo en casa”, sobre la mejor manera de enseñar.
Ante el preludio de superar cuanto ante la pandemia, nos enrumbamos a continuar maniobrando para alcanzar el éxito y así superar la brecha de la pobreza que mantiene a una gran parte de los dominicanos en la marginalidad y la pobreza extrema.
POR: ANYELINA LOPEZ
