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2 de abril 2026
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OpiniónTeodoro Reyes TorresTeodoro Reyes Torres

El factor humano, como fuerza impredecible y condicionante

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RESUMEN

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La recurrente rivalidad que acontece entre lo justo (lo correcto) y lo injusto (lo incorrecto) en las sociedades modernas, no solo desata un revuelo de conceptos opuestos que describen las contradicciones que materializan el Bien y el Mal; sino que también destapa una cualidad intrínseca tan humana como animal, sobre la cual gravita el instinto de supervivencia. El deber de subsistir incita en los organismos vivos el acto de la DEPREDACIÓN salvaje, o bien el deseo de prevalecer entre iguales o distintas especies.

En efecto, humanos y animales comparten naturaleza y base instintiva semejantes; la diferenciación entre ambas especies, se debe a que el cerebro humano incorpora la capacidad de la imaginación. Por tanto, si para un animal salvaje la depredación se circunscribe a demandar del medio natural, lo estrictamente indispensable para sobrevivir y perpetuar sus especies en condiciones de espontaneidad y sosiego.

En el ámbito humano, en donde la relación incompatible entre la vertiente instintiva y la imaginativa configuran un horizonte ilimitado de absurdos vitales que convierten al homo sapiens en la criatura más temida y devastadora de la tierra, y a la depredación natural en DEPRAVACIÓN pura y dura; fenómeno de perversión radicalmente distinto generalizado en la política, en los grupos sociales, en las guerras, en los desequilibrios ecológicos y en la destrucción global del medio ambiente.

La constante e individual búsqueda de un sentido a la existencia, y la predilección por apartarse y diferenciarse de los demás, son características fundamentalmente egoístas, que obstaculizan todos los empeños humanos para progresar en grupo. Por consiguiente, es lógico considerar que ACORDAR es quizás uno de los retos más difíciles al que se ha enfrentado la humanidad.

En cualquier caso, siempre que se trate de cláusulas que afecten al interés general, CONSENSAR en metas y métodos es indispensable para avanzar y triunfar colectivamente. Consideremos que actualmente la confluencia de la propensión individual por prosperar independientemente, y la impunidad de la corrupción en la política, están contribuyendo al incremento de las desigualdades sociales en todo planeta; es decir, al retraso crónico del Bien Común.

Valoremos también que los procesos históricos de discriminaciones raciales, y que las divisiones de las sociedades en diferentes clases, ya sea por el estatus, o por el acceso a la riqueza; son entre otras, razones por las que el hombre ha vivido inmerso por bastantes siglos entre armisticios y constantes guerras.

A pesar de tantas adversidades, grandes avances se han logrado en los campos de las ciencias y las tecnologías. Sin embargo, en la mayoría de las regiones del mundo, de momento lo conseguido en materia de justicia social ha sido un notable insuficiente; y como consecuencia de ello, los desequilibrios económicos continúan favoreciendo a las elites adineradas, al tiempo que lastiman a los estratos sociales más empobrecidos.

De modo que, para encubrir su línea de privilegios y la corrupción estatal, el sistema vigente suele utilizar estrategias principales la manipulación de la realidad y la desinformación; el soborno y la sutil complicidad entre las clases poderosas, los sindicatos de políticos y los cuerpos armados de los Estados.

En adición a lo anterior, la falta de controles judiciales y de un régimen de consecuencias que penaliza la mala gestión de los caudales públicos, convierten al Estado y a la política en un atractivo filón para elementos que no tienen la más mínima vocación de servicio; puesto que solamente persiguen las fuentes de negocios que les ofrece el ámbito estatal para enriquecerse fácil e ilícitamente; o bien, el campo ideal donde liberar los narcisismos y las megalomanías que llevan dentro.

Esta es la razón fundamental por la que los ciudadanos debemos ser escrupulosos a la hora de escoger las personalidades que serán nuestras autoridades. La cuestión no va de superioridades ni de inferioridades morales, sino de situaciones anormales que ocultan episodios de delirios en individuos que propenden a centralizar ilimitadas cuotas de grandeza y de Poder para dar rienda suelta a sus peores instintos.

Viene al caso comentar, aunque no del todo literal, una reflexiva frase que registrara en uno de sus clásicos diálogos el célebre filósofo Platón, la cual reza: “El Poder no está destinado para hombres que no tienen la virtud para discernir entre el bien y el mal; ya que los daños que pudieren causar serían mayores, que los beneficios que pudiesen proporcionar”. En definitiva, tengamos en consideración que reclamar Derechos y luchar por cambios estructurales nunca han sido objetivos fáciles para los pueblos, debido a que siempre les ha costado demasiados sudores y sangres. En consecuencia, cada vez que las clases sociales desfavorecidas se han visto compelidas a protestar por los abusos y arbitrariedades del Poder, el Sistema no se ha hecho esperar desplegando sus habituales represalias, ya sea para acallarlas o para aplastarlas a la mayor brevedad posible. Es entonces, cuando el paradigma político usurpa la soberanía y el Poder de los pueblos para decretar en nombre de ellos la guerra contra todo aquello creen les amenaza.

Y se hace visible en la indescriptible magnitud de la destrucción del paisaje y en el horror del exterminio que hoy desangran al indefenso pueblo de Palestina, a la malograda nación ucraniana, a Sudán, a Siria y otras regiones del mundo. Independientemente de las causas que hayan motivado los referidos conflictos, al margen de las mentes perversas que los ejecutan y de los liderazgos impersonales que los aprueban; las evidencias son suficientes para que el mundo entero repruebe la vergonzosa inacción de una Comunidad Internacional viciada, que lo único que hace es permanecer indiferente y mirar para otro lado. 11 de julio de 2025.

En los siguientes párrafos encontrarás la aclaración que posiblemente requieras, juzgue usted mismo y compártelo. Muchas gracias. Algunas REFERENCIAS Y EXPLICACIONES OPORTUNAS. – Diccionario online de la Real Academia de la lengua, RAE; diccionario Wordreference.com; Inteligencia Artificial de Google, Wikipedia La enciclopedia libre. Depredar: Cazar animales vivos como alimento para asegurar la subsistencia. Robar, saquear con violencia y destrozo.

El significado es extensivo a la política y en la guerra, Saquear, pillar, despojar, robar rapiñar, malversar, abusar. Depredador: Animal que caza a otros animales vivos para su alimentación y subsistencia. Significa también carnicero, carnívoro, dañino y nocivo. El concepto y sus sinónimos son extensivos a las sociedades, a la política y las guerras en los conceptos análogos como saquear, pillar, despojar, robar, rapiñar, malversar y abusar. Por ejemplo, un individuo que roba, o que abusa sexualmente o que maltrata a otras personas se le puede catalogar como un depredador.

Los políticos y los soldados que abusan de personas indefensas, que saquean o que malversan los recursos públicos, tranquilamente se les puede reputar como ladrones o depredadores. Absurdos vitales: se refiere a situaciones, eventos o aspectos de la vida que carecen de sentido lógico o que son inherentemente contradictorios, a menudo generando una sensación de desconcierto. Puede entenderse como la búsqueda humana de significado en un universo percibido como carente de propósito intrínseco. Y también como aquellos momentos en los que la realidad parece desafiar nuestra comprensión o nuestras expectativas racionales.

La filosofía del absurdo, como corriente de pensamiento, explora cómo los seres humanos intentan lidiar con la naturaleza absurda de la vida. O bien, como la rebelión contra el sinsentido es parte inherente de la experiencia humana, o una fuente de desconcierto, humor y reflexión.

Los absurdos vitales nos invitan a cuestionar la realidad, a explorar nuestra propia existencia y a encontrar formas de navegar por un mundo que a menudo parece carecer de sentido. Ejemplos: Deforestar indiscriminadamente, perturbar la tranquilidad social, comer exageradamente y los deportes de riesgos, etc. Homo Sapiens: Entiéndase como el Ser humano, el hombre o la persona.

Por: Teodoro Reyes Torres.

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