RESUMEN
Es bueno iniciar este artículo recordando, que el 5 de diciembre del año 1492, Cristóbal Colón arribó por primera vez a las costas de nuestra isla; que según los testimonios de los primeros europeos que vinieron aquí, los aborígenes les llamaban, Quisqueya a la parte oriental y Haití a la parte occidental, Colón luego le llamó Hispaniola o Española.
El gran Almirante originario de Génova Italia, pero que había partido desde el puerto de Palo de Moguer el 3 de agosto del 1492, a las ordenes de los reyes españoles, que fueron quienes financiaron esa empresa marítima, llegó a la isla de Guanani perteneciente a las Bahamas, el 12 de octubre de ese mismo año. Fecha que ha sido establecida para recordar ese encuentro entre estas civilizaciones, muy diferentes en vivencias y desarrollo.
Fue a partir del segundo viaje en 1493, cuando el navegante a las ordenes de los reyes españoles, se dispuso a fundar la colonia de la Española, en la parte este de nuestra isla. La mayoría de las poblaciones de la Española se fueron fundando tiempo después, ya para 1550 la colonia estaba prácticamente habitada, con pueblos como: Santo Domingo, La Vega, Azua, San Juan, Puerto Plata, Monte Cristi, lo mismo que Bayajá y Yaguana que en la parte occidental florecían.
Desde 1493 hasta mediado de 1560, la Española fue una colonia prospera, principalmente con la producción de Caña de azúcar, pues la recolección de oro aluvional y de pequeñas minas, prácticamente se había extinguido para 1508; entonces fue sustituida esa actividad productiva con la industria azucarera. Fue con el desarrollo de la producción azucarera, que fue introducida la explotación de la mano de obra esclava, traída desde África pues los aborígenes no eran buenos en ese trabajo, ellos no estaban acostumbrados a realizar largas jornadas de trabajos.
En los años posteriores a 1560, la colonia de la Española fue cayendo en decadencia, pues ya a España no le interesaba la suerte de esta, ya que tenían otras colonias, que le eran más rentables económicamente fundadas en México, Perú y Colombia, como eran: las de Nueva España, Nueva Granada entre otras. El abandono paulatino de la Española provocó, que fueran descuidadas la poblaciones más distantes como: Bayajá, La Maguana, Monte Cristi y Puerto Plata, lo que propició el Corso y la piratería.
En el año 1605, se produjo un hecho que marcó el futuro histórico de la isla de Santo Domingo, fuero las llamadas “Devastaciones”, ordenadas por el rey Felipe 11 y ejecutadas por el Gobernador de la Española Antonio Osorio. Con estas se trasladaron los poblados: de Puerto Plata y Monte Cristi con la que se fundó a Monte Plata y con Bayajá y la Maguana se fundó a Bayaguana.
Tiempo después habitantes de las islas la Tortuga y San Cristóbal, muchos involucrados en las actividades de piratería y contrabando, atraídos por el ganado que fue dejado por los pueblos trasladados, fueron ocupando esos territorios para comer dicho ganado y vender el cuero, que era el atractivo económico, estos llamados “Bucaneros” y otros dedicados a la agricultura, fuero los que fueron fundando la colonia de Saint Domingue, que más tarde se constituiría en la República de Haití.
En la última década del siglo XVIII se inicia la lucha por la independencia de Saint Domingue, que se concretiza a inicio del siglo XIX, entre el 1801 y el 1804, cuando se proclamó la independencia de la República haitiana, que fue la segunda en proclamarse en el continente, luego de los Estados Unidos de Norteamérica.
Iniciando el siglo XIX se produjo la primera incursión de fuerzas militares haitianas por ocupar la parte este de nuestra isla, cuando Toussaint Louverture penetró en varias poblaciones de la Española, incluyendo en Santo Domingo y algunos pueblos del Cibao, el líder haitiano tuvo que retirarse, por acciones de tropas francesa al mando del general Leclerc.
En el año 1821, actividades encabezadas por el Lic. José Núñez de Cáceres durante la llamada época de la “España Boba”, dieron como resultado la proclamación de la llamada “Independencia Efímera”, independencia a media, pues al mismo tiempo fuimos anexado al proyecto de la “Gran Colombia” de Simón Bolívar. Esa proclama fracasó porque en el año siguiente de 1822, se produjo la ocupación militar encabezada por el presidente haitiano General Jean Pierre Boyer, ocupación que se mantuvo por unos 22 años hasta el 1844, cuando se produjo la proclamación de nuestra independencia nacional.
En el año 1844, tras las acciones patrióticas que había organizado por más de 6 años, el patricio Juan P. Duarte, desde que fundara el 16 de julio del 1838 la sociedad secreta la Trinitaria, dieron sus frutos, pues el 27 de febrero de ese mismo año, un grupo de patriotas proclamaron en la Puerta de la Misericordia, la Independencia Nacional.
Luego de proclamada nuestra Independencia Nacional, se produjeron numerosas invasiones militares, dirigidas por generales haitianos en procura de recuperar el territorio de la parte este, estas invasiones se produjeron para tratar de consolidar el dominio haitiano en toda la isla. Estas pretensiones obviamente fueron frustradas, por el valor y la decisión de los habitantes de nuestro país de ser una nación libre y soberana.
Entre las batallas más importantes, que libró el pueblo dominicano para consolidar nuestro Estado, están: las del 19 y 30 de marzo, la primera en Azua dirigida por el General Pedro Santana y la segunda dirigida por los generales Fernando Valerio y José María Imbert, también fueron importantes las del Memiso, Cachimán, Beller, la Carrera entre otras.
Fruto de las victorias del ejecito nacional, en las diversas batallas desarrolladas en contra las tropas del vecino país, se pudo consolidar la soberanía nacional, jamás a partir del 1856 se han producido incursiones militares haitianas.
En el 18 de marzo del 1861, se produjo la traición del general Pedro Santana al proclamar la Anexión a España, pero el coraje del pueblo dominicano, nos devolvió la soberanía nacional, con la proclamación de la Restauración de la República el 16 de agosto del 1863; este evento confirmó nuestra soberanía, con la salida de las tropas españolas en julio del 1865.
Pasaron los años e inicia el gobierno del dictador Rafael L. Trujillo, ese gobernante producto del desarrollo de la industria azucarera, tras impulsar la creación de varios ingenios, inició la contratación de la mano de obra haitiana, pero fue el gobierno encabezado por el Doctor Joaquín Balaguer en los llamados “12 años”, el que consolidó la práctica de realizar contratos para traer mano de obra desde el vecino país, mucho de estos braseros se iban quedando en nuestro territorio.
En la actualidad, dada la desintegración del Estado haitiano, muchos de sus habitantes deambulan en calles y caminos de nuestra nación y de otros países del mundo, buscando mejor nivel de vida.
Hoy día, gracias al Dios omnipotente, al trabajo y la dedicación de nuestro pueblo, tenemos una nación hermosa, no solo por el desarrollo de nuestra infraestructura, ni por las maravillas de nuestros paisajes y recursos naturales y económicos; si no también porque muchos de sus hijos incursionan y se destacan en numerosos campos: deportivo, culturales, sociales, intelectual y político, del ámbito nacional e internacional.
Mientras nuestra nación marcha viento en popa, la realidad es que nuestra vecina nación se desintegra como Estado, debido a muchas causas, sociales, culturales, naturales y políticas, que en otro artículo podemos analizar. Esta realidad ha provocado una migración descomunal, que no solo afecta la República Dominicana, también a otras naciones que van, desde el lejano sur chileno, hasta los países de Norte América. Ese problema se ha agravado en los últimos meses por el asesinato de su presidente Moises.
La realidad actual de la nación haitiana, es que no tiene una estructura gubernamental de mando, ningún servicio básico es brindado a la población, según el relato de sus ciudadanos, es por esa situación, que ha aumentado la presencia de mujeres parturientas en nuestro territorio.
El gobierno de nuestro país, encabezado por Luis Abinader, basándose en las facultades que le brinda nuestra constitución, ha tomado la decisión, de no recibir a las parturientas que vayan a nuestro hospitales, sin ser residentes; si no están en una situación de emergencia. Esta decisión es justificada bajo el argumento, de que nuestro Estado no está en capacidad de asumir los problemas de salud de ambos Estados.
La Organización de las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos , han estado amonestando el gobierno dominicano, por las medidas que este ha tomado y que perjudican a las parturientas haitianas. Como analista, creo que el gobierno de Luis Abinader hasta el momento, ha estado haciendo una buena gestión administrativa, que ha sido reconocida por la comunidad internacional y por lo tanto no le conviene afectar su buena imagen, ni la de nuestro país.
Considero como ciudadano, que toda mujer debe ser bien tratada, no importa la nacionalidad y si está embarazada, entonces debe ser protegida por razones humanitaria. Es en ese sentido, es que le propongo al gobierno dominicano, que le plantee a los organismos internacionales como la ONU, la OEA, UNICEF y la Unión Europea, que carguen con el costo económico de los partos de las mujeres haitianas, pagando en dólares y que el gobierno dominicano realice la asistencia médica en nuestros hospitales, algunos que se establezcan de manera improvisada en la frontera.
Esto se realizaría en un período prudente, hasta que se resuelva aunque sea de manera parcial la crisis del vecino país; un viejo refranero de nuestro pueblo dice: “Que lo cortés, no quita lo valiente”.
Por Angelito Manzueta De La Cruz
