El “arrastre” es un caramelo envenenado

Por Elvin Castillo domingo 26 de mayo, 2019

El tema del “arrastre” electoral en República Dominicana ha dado mucho de qué hablar en las últimas semanas y no es para menos.

El “arrastre” es una modalidad de elección en la que usted marcando la cara de un diputado X está automáticamente votando por el senador de ese mismo partido y viceversa. También, en el ámbito municipal, al votar por el alcalde o los regidores se repite dicha ecuación.

A todas luces, ese método es anti democrático porque condiciona el voto de manera indirecta y eso, según algunas interpretaciones, violenta un mandato constitucional en lo que respecta al voto directo.

Yo era de quienes a viva voz me expresaba en contra del arrastre por considerarlo poco democrático, a pesar que mi partido tenía otra postura. No obstante, tras analizar la situación en amplio espectro, he concluido que aunque superficialmente es anti democrático, es lo más conveniente y paso a explicarles porqué.

El tema del arrastre nos ha confirmado la teoría de que la oposición en República Dominicana no tiene una agenda política definida ya que el PRM y todos los demás partidos de oposición han librado una batalla campal para que retiren el arrastre, aparentemente solo porque el PLD quiere mantenerlo.

Decimos esto porque si el arrastre desaparece, lo primero que generará será una lucha encarnizada a lo interno de los partidos, o sea diputados, senadores y todo mundo compitiendo por los votos sin un sentido de cuerpo; la unidad partidaria y el trabajo en equipo desaparecería.

Incluso, de cara a una elección hacia afuera sería peor ya que se impondrían los candidatos con mayor capacidad de usar recursos; ahí se incrementarían los narcos y todo tipo de personas que no necesariamente tendrían una formación política real y gente sin interés en los problemas que afectan la colectividad.

Inferimos esto porque el arrastre, a pesar de ser poco democrático, genera cierto equilibrio y da oportunidades a los partidos pequeños de al menos tomar diputaciones y regidurías.

Al igual que el método de Homs es algo ilógico, pero en el fondo equilibra un poco el juego de la democracia.

En conclusión, lo que queremos decir es que si el arrastre desaparece, el PLD tendría ventajas de arrasar con todo, pero el sistema de partidos recibiría una estocada mortal.

Paradójicamente quienes no quieren mantener el arrastre serían los más beneficiados de que se mantenga.

Por Elvin Castillo

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