RESUMEN
“Si, Juan Pablo Duarte, la historia dirá: que fuiste el Mentor de la juventud contemporánea de la patria; que conspiraste, a la par de sus padres, por la perfección moral de toda ella; la historia dirá: que fuiste el Apóstol de la Libertad e Independencia de tu Patria”. Juan Isidro Pérez
Nacido el 26 de enero de 1813, en Santo Domingo colonial (actual Zona Colonial) durante el periodo de la España Boba, su Padre, Juan José Duarte, era un acomodado comerciante nacido en España, y su madre, Manuela Diez, había nacido en el Seybo descendiente de españoles.
Complacido por su padre para que realizara un viaje por Estados Unidos y Europa, se cita entre los años 1829 y 1832, a los fines de realizar estudios de comercio. Sin lugar a dudas estas estadías le permitieron conocer las aspiraciones liberales y democráticas que hervían en Europa. Por igual le permitió tomar conciencia de la reivindicación nacional.
Según detalla Roberto Cassá en su libro “Padres de la Patria”, cito: ¨A pocos días de iniciado el viaje, el capitán del barco, después de conversar un rato con Pablo Pujol, el catalán que acompañaba al joven Duarte, y hacer comentarios sobre el país, se dirigió a Duarte preguntándole si no le daba pena decir que era haitiano, y respondió este: ¨Yo soy dominicano¨. Acto seguido el capitán español insistió: ¨Tú no tienes nombre, porque ni tú ni tus padres merecen tenerlo, porque, cobardes y serviles, inclinan la cabeza bajo el yugo de sus esclavos”. Años después relató que estas palabras humillantes lo llevaron en ese mismo momento a la resolución de luchar por la independencia dominicana.
Pero al mismo tiempo se dedicó al estudio, y tomó clases particulares con el presbítero Juan Vicente Moscoso, considerado uno de los espíritus más preclaros de la época. Su capacidad se vio rápidamente colocada por encima del medio, lo que le permitió iniciar una labor educativa de algunos amigos, casi todos del mismo círculo social de familias de raigambre urbana, ascendencia colonial y española, y en las cuales, por lo tanto, bullía un espíritu de inconformidad con el dominio haitiano.
Pero lo que pudo haber sido una reacción tradicionalista en esos jóvenes, gracias a Duarte se encaminó hacia la conformación del primer núcleo democrático y nacional de la historia dominicana. Tal vez la clave de esto se debió a la condición joven de todos ellos. El repudio a la opresión, sin compromiso con el pasado, los hizo receptivos a las prédicas de Duarte. Así, pues, el antecedente de la organización revolucionaria formada por Duarte fue un conglomerado de amigos, cohesionados bajo su orientación en la actividad del estudio y la reflexión intelectual.
Con apenas 25 años funda la Sociedad secreta La Trinitaria organización que sin precedentes en el país: el primer agrupamiento revolucionario animado por una doctrina política, con un programa y un sistema de organización. Su razón de ser estriba en plasmar el objetivo que había predicado Duarte, en primer lugar, derrocar el dominio haitiano para fundar un Estado independiente. Las enseñanzas del Padre de la Patria resumen la doctrina y el programa de la sociedad. El movimiento de los trinitarios, según refiere Rosa Duarte, fue conocido como ‘‘revolución de los muchachos’’ a causa de la juventud de casi todos. Los conservadores los veían con desconfianza y burla por el idealismo desinteresado. Acuñaron el neologismo despectivo de filodios, palabra que venía de filósofos, con lo que se quería denotar que eran románticos carentes de realismo.
Contrario a esta visión, Duarte dotó a La Trinitaria de los recursos prácticos y organizativos necesarios para alcanzar sus objetivos. Se puede asociar a La Trinitaria con la tradición masónica y con las organizaciones libertarias de los países mediterráneos que propugnaban por implantar regímenes liberales, como los carbonarios de Italia.
Su principal rasgo distintivo fue el secreto que debía guiar las actividades; por eso, se dotó de una organización celular, lo que significa que cada núcleo de conspiradores debía existir como un cuerpo independiente del resto. La Trinitaria se concibió, por tanto, como una cadena de conspiradores que confluían en los primeros iniciados: cada uno de ellos debía crear una célula con dos integrantes más y, a su vez, éstos crear otras células con la incorporación de dos nuevos adeptos. Cada miembro únicamente debía conocer a los integrantes de las células a las que perteneciera.
Juan Pablo Duarte, a pesar de influir y decidir la suerte de todos y cada uno de los Dominicanos, lograr a corta edad llenar de valores y orgullo a toda una generación, para entregar su cuerpo, bienes y alma por la defensa de nuestra soberanía e identidad. Hoy su imagen se debate entre siluetas, aquel joven brillante, desprendido y revolucionario; hoy es visto como un viejo cansado, mirada perdida, pelo largo y sin ninguna conexión emocional con la juventud de hoy en día.
