RESUMEN
La manera eficaz de garantizar la servidumbre de una nación es degenerando su cultura, apartándola de sus fundamentos raigales, haciéndoles tomar la copa del aturdimiento, y en tal turbación, conduciéndolas por caminos engañosos. Lo más relevante para curar cualquier enfermedad es saber las causas que la producen, sin un buen diagnóstico no es posible erradicar el mal.
Hace ya un largo tiempo que Dominicana padece de serios síntomas, la traición es el principal, pues se sabe encubrir de nuestras defensas naturales más opera desde el mismo genoma que nos conformó, se trata del pecado original que se inoculó desde la génesis misma de nuestra nacionalidad, tal es la seriedad del asunto que del espíritu fecundo del progenitor de la patria brotó la poción remediadora de tal mal: Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán victimas de sus maquinaciones.
Otro síntoma muy visible en nuestros tiempos lo es la ignorancia que han promovido los traidores respecto al verdadero surgimiento de nuestra nación, por medio a una educación plagada de media verdades, que en el tiempo, en la medida han ido muriendo los centinelas de la dominicanidad, simultáneamente ha ido descendiendo el fervor patrio, y como bien nos ilustran las escrituras divinas: Mi pueblo fue destruido, porque le falto conocimiento.
Minaron nuestras fuerzas, ensordecieron a los guías de nuestro pueblo, la mordida mortal de esa víbora pestilente, enveneno nuestras almas, causando la involución del espíritu nacional y la inmoralidad sexual del pueblo. Este abominable síntoma penetro el torrente sanguíneo de los dominicanos, comprometiendo a las futuras generaciones al extremo de convertirnos en una generación de varones afeminados incapaces de reaccionar con el coraje que demandan las amenazas que se ciernen sobre nuestro pueblo. Un pueblo formado en los valores cristianos, con la Biblia como símbolo patrio, no advirtió las palabras de preocupación del apóstol Pablo: Pero temo que como la serpiente con su astucia engaño a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.
Arropados por el fantasma de la traición, ciegos con la oscura venda de la ignorancia, fuimos guiados en medio del caos y el engaño por los extraviados caminos de la inmoralidad sexual, el veneno mortal de la serpiente maldita nos inmovilizó, mientras observábamos como zombis a las fieras salvajes del poder financiero internacional devorando todo lo bueno, puro, limpio e inocente en las sacrosantas tierras de La Dominicana. Ahora yacemos en el fango horrendo de la más hedionda podredumbre nacional, se ahogan en el lodo que optaron por vivir en lugar del hogar paradisiaco encumbrado en los sistemas montañosos de nuestras cordilleras. Le dieron las espaldas al Rey Verdadero y tiraron sus coronas. ¡Que horrible muerte la del ahogado en tamaño fango putrefacto!
Sigan alimentándose de cerdos u otros animales inmundos, el Eterno ha sabido preservar para si un remanente del cual hará brotar la esperanza de un mundo nuevo poblado de santos: Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por donde quiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero.
Por Rafael Guillen Beltre
