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21 de marzo 2026
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OpiniónElvis ValoyElvis Valoy

Cultura Retro, o el millonario mercado de lo pasado

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RESUMEN

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Como bien se define la nostalgia, ésta es la tristeza que se siente al encontrarse lejos del país natal, o rememorar algún lugar apreciado, o remembrar los recuerdos que emanan al evocar tiempos idos, con los cuales alguien se siente vinculado afectivamente.

Los recuerdos se quedan plasmado en una parte del cerebro, haciendo que afloren las endorfinas al instante en que surjan en nuestras mentes esos espacios o tiempos vividos. Las evocaciones vienen a ser una especie de negación a la lírica de la canción compuesta por Juan Gabriel, y popularizada por José José, “Lo pasado, pasado”.          

Lo que más se asemeja al encuentro indefectible con la añoranza de los  tiempos son los versos de la canción Aquellas Pequeñas Cosas, escrita por Joan Manuel Serrat, cuando ésta dice:” Son aquellas pequeñas cosas/ que nos dejó un tiempo de rosas/ en un rincón/ en un papel/ o en un cajón.

La nostalgia es un estado anímico de lo inveterado, que traslada al ser humano a la exhumación de una parte de lo acontecido, que como relicario, se sospecha que no volverá a ocurrir, y principalmente cuando las personas transitan el otoño de sus existencias.

La nostalgia a veces sumerge a mucha gente en un estado de neurastenia o tristeza, llevando directamente a la depresión y en algunos casos al suicidio.

Este estado mental, que nos conduce al paroxismo, y que como droga que mata a fuego lento, está magistralmente  definida por Gabriel García Márquez en su novela Vivir Para Contarla, cuando escribe:” La nostalgia, como siempre, había borrado los malos recuerdos y magnificado los buenos. Nadie se salvaba de sus estragos”.

Pero como en este mundo  de negocios nada ni nadie se salva de convertirse en mercancía, esta categoría ha sido convertida en Retro, Vintage, para de esa manera alcanzar pingües transacciones con los recuerdos de la gente.

Los tenis Converse, pantalones Levis, discos de vinil, las modas hippies, los tatuajes, canciones de otros tiempos, Los años ochentosos, Los setenta, Los sesenta,  los peinados afros, etc., retornaron a “buenos precios”, estando   al alcance del bolsillo de quien los pueda pagar. ¡Business and business!

Con sobrada razón muchas personas consideran que la nostalgia es una de las drogas del mundo, y de ahí es que muchas plataformas de negocios aprovechen esta imperiosa realidad para hacer mucho dinero.

Si hay alguien que conoce este estado de ánimo del ser humano ese es Hollywood, maquinaria hacedora de dinero  que tiene siempre entre sus propósitos manejar sentimientos. La última película del maestro del séptimo arte, Steven Spielberg acude a ese recurso, y en la cinta Ready Player One extraía de una novela por este mago del cine, las consolas de videos y sus juegos, como  atari, Nintendo, Mario, Mortal Kombat,  Xbox, Playstation, etc., sumergen al público dentro de la pantalla desenterrando sus dorados años mozos consumidos frente a estos artefactos.

Retro, vintage, reminiscencia, recuerdos, mercados de antigüedades,   o como queramos llamarles, nos tocan nuestras fibras sensibles, pero eso como una cuenta en cualquier restaurant hay que pagarlo. Pues definitivamente, “Nada de crea, nada se pierde, todo se transforma”,…en dinero.

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