Cuba y RD: 58 años después

Por Luis Eduardo Díaz Franjul Viernes 23 de Junio, 2017

Poco después del triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959 el Comandante Fidel Castro le dijo al presidente venezolano Rómulo Betancourt que basado en su experiencia revolucionaria podría apoyar al dominicano Enrique Jiménez Moya organizar una expedición a la República Dominicana para combatir al tirano Rafael L. Trujillo. El entrenamiento guerrillero tuvo lugar en Cuba donde participaron dominicanos, cubanos y de otras nacionalidades para luego materializar lo que se conoce como “Invasión de Constanza, Maimón y Estero Hondo” del 14 de Junio de 1959.- 58 años después el Comandante de la Revolución Cubana, Delio Gómez Ochoa, único sobreviviente de estas dos gestas revolucionarias y patrióticas, dijo que la invasión de junio de 1959 no fue una invasión sino “tres pequeñas expediciones e igual número de yates y con un reducido número de combatientes”. Respeto la opinión de este gran patriota y revolucionario como lo hice en el año 2012 (Ref./Google: “Con todo respeto, Comandante”).

 

A mi entender hubo dos grandes acontecimientos históricos en la República Dominicana del siglo XX. El primero fue la Invasión del 14 de Junio de 1959 y el segundo la Guerra de Abril de 1965, sin restarle méritos al levantamiento guerrillero “Las Manaclas” (1963) encabezado por el patriota Manolo Tavárez Justo. Una vez muerto Trujillo creó el movimiento 14 de junio que devino en “1J4” como partido político inspirado en la Revolución Cubana. Manolo fue muerto en las “escarpadas montañas de Quisqueya” defendiendo la soberanía popular expresada en las urnas el 20 de diciembre de 1962 donde Juan Bosch resultó electo presidente de la República, derrocado tras el golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963. En protesta a la rotura del orden constitucional Manolo pagó con su propia vida la primera defensa de la institucionalidad democrática en la República Dominicana. En segundo lugar aquellos que ofrendaron sus vidas en la Guerra de Abril de 1965 reclamando el retorno de la institucionalidad que defendió el Mártir de la Patria Manuel Aurelio Tavárez Justo.

 

Tanto “Las Manaclas” como la “Guerra de Abril de 1965” son escenarios totalmente diferentes a la Invasión del 14 de Junio de 1959 cuyo propósito era, en principio, terminar con la dictadura de Trujillo. Digo en principio porque después de unos meses Fidel Castro sorprendió el mundo abrazando la ideología comunista de Carlos Marx. Después de 58 años de comunismo el grueso de la economía de mercado en Cuba se limita a más de medio millón de personas trabajando por su cuenta, principalmente en la industria turística que reverdece gracias a la inversión extranjera que proviene de la economía de mercado que prevalece en el mundo, incluyendo lo que una vez se llamó Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). No hay que olvidar que Cuba anidó el desembarco guerrillero “Playa Caracoles” (1973) donde Francis Caamaño, Héroe de la Guerra de Abril de 1965, vino con 9 hombres al país a combatir un gobierno y no un dictador, lo que convierte dicho desembarco guerrillero en acontecimiento histórico contradictorio (Ref./Google: “Azar o Cisne Negro”).

 

Han pasado 58 años de Revolución Cubana como acontecimiento histórico contradictorio, como veremos más adelante. La expedición de la “Raza Inmortal” de junio de 1959 cumplió 58 años al igual que la Revolución Cubana de enero de 1959. Sin embargo 58 años después las realidades de Cuba y República Dominicana son totalmente distintas. Cuba devino en régimen comunista mientras que República Dominicana abrazó una democracia que todavía busca la perfección del inmaculado Estado Social y Democrático de Derecho. En esta oportunidad no vamos a abundar sobre la perfección o no del sistema de gobierno cubano, la democracia dominicana o cualquier sistema de gobierno dentro de un mundo que no está en equilibrio (incluyendo el llamado equilibrio macroeconómico) pues la naturaleza humana perturba el equilibrio social que provoca alteraciones mundiales en diferentes órdenes con el paso del tiempo. Eso lo registra la historia.

 

Como he planteado en otras ocasiones el “Pragmatismo” es una categoría de investigación para la revelación de acontecimientos históricos que pudieran revelar contradicciones. De otro lado el “Común Denominador” es una herramienta de investigación para la interpretación sectorial de la historia. Sería la primera vez que utilizo estas metodologías para aplicarlas a distintos países ya que hasta ahora me he limitado al plano local (Ref.Google: “Azar o Cisne Negro”, “Divagaciones del Azar o Cisne Negro”, “Financiamiento y desigualdad”, y “Realidad o fábula del Azar o Cisne Negro”). Aplicaremos hoy estas metodologías de investigación para el caso de Cuba.

 

Las dictaduras de Batista y Trujillo, por el hecho de ser tal cosa, no es un acontecimiento histórico contradictorio. La dictadura es una aberración histórica con matices martirizados por un Común Denominador llamado “Quehacer político” que predomina después que la dictadura desaparece. En lo particular descarto este denominador porque en nada influye para la revelación o no del acontecimiento histórico contradictorio sujeto de investigación. Por el contrario el Pragmatismo utiliza el “factor determinante” como aval o punto de equilibrio para comprobar si un acontecimiento histórico es o no contradictorio y así contribuir con la objetividad de la historia para evitar que esta se convierta en “conversatorio de loros” como sucede en nuestros días. Hacemos esta aclaración para aplicar el Pragmatismo buscando la contradicción que pudiera revelar el acontecimiento histórico sujeto de investigación, sea la Revolución Cubana de enero de 1959 o la ideología comunista que Cuba adoptó poco tiempo después de esa revolución, cosas totalmente diferentes.

 

No era de carácter comunista (en principio) la Revolución Cubana de enero de 1959, ni la expedición del 14 de Junio de 1959. El propósito de esta última era terminar con la Era de Trujillo, aunque en el trasfondo merodeaba el fantasma del comunismo que en el corto plazo adoptó Cuba. Aunque parezca extraño República Dominicana abrazó la democracia desde la muerte de Trujillo en 1961, de manera forzada por el remanente militar de la dictadura. Ese remanente militar trujillista junto con la intervención militar norteamericana de 1965 impidieron el retorno de Juan Bosch al poder. A pesar de eso el sistema democrático ha madurado políticamente desde entonces, independientemente de la histórica falta de transparencia electoral que impera desde 1966.

 

Por tanto el acontecimiento histórico contradictorio se observa en Cuba y no en República Dominicana. En Cuba desaparece la dictadura de Batista y se impone un régimen comunista que hoy lleva 58 años. El “factor determinante o pragmático” que convierte ese régimen en acontecimiento histórico contradictorio no es la Revolución Cubana de enero de 1959 sino la “Perestroika” de Mijaíl Gorvachov de 1987 que convirtió el comunismo ruso en acontecimiento histórico contradictorio. La Perestroika “le tiró la toalla” a la economía de mercado como lo está haciendo China en la actualidad. Como lo hizo la Revolución Sandinista y la guerrilla FARC de Colombia. Hoy día el comunismo se ha suavizado, matizado por un “socialismo” que polariza con la “democracia”, donde muchas veces los términos “socialismo” y “democracia” se combinan arrastrando otros. Sean solos o combinados, en cualquier caso muchas veces se promueve lo que se conoce como “populismo” como estrategia para perpetuarse en el poder o permanecer en el más allá más de lo debido.

 

La Perestroika en Rusia es el paso del comunismo a la economía de mercado. Cuba se resiste a dar ese paso. Esa resistencia acentúa la contradicción del régimen cubano como la ideología comunista que practica, para ser consecuentes con la “Perestroika”. En la actualidad la Revolución Cubana de enero de 1959 está cubierta por el manto del acontecimiento histórico contradictorio acompañado de cautelosos cambios económicos derivados de una cuestionable ideología. La invasión del 14 de junio de 1959 no fue un acontecimiento histórico contradictorio. El paso del tiempo ha demostrado que esa expedición no solo ayudó a transformar la dictadura en democracia sino a fortalecerla políticamente. Hasta aquí el Pragmatismo. Si aplicamos el “Común Denominador” a Cuba y República Dominicana bastaría tomar en cuenta algunas variables económicas para comparar el comportamiento económico y social de ambos países en los últimos 58 años. Hay que descartar el denominador “Quehacer político” a la hora de hablar de logros o realizaciones dentro del comunismo cubano y la democracia dominicana, para limitarnos a un caso y no el resto del mundo.

 

 

 

La interpretación sectorial de la historia (Común Denominador) comparando a Cuba y República Dominicana en lo económico y social enfrenta al comunismo como acontecimiento histórico contradictorio y a la economía de mercado basada en la generación de riqueza material pública y privada. El único reto pendiente por resolver en ambos casos, como en cualquier otro, es la reducción o eliminación de la desigualdad económica y social (desempleo y pobreza) que tiene en el “populismo” su peor enemigo, de manera acentuada cuando el Estado es incapaz de generar riqueza partiendo de sus propias entrañas. Basta ya con los cantos de sirena para eliminar la desigualad en el mundo (Ref./Google. “Teoría de la Desigualdad”, “Populismo productivo”, “El Estado como sector económico”, “Neoprogresismo populista y democrático”, “Mi sincera respuesta al Banco Mundial”, “Ministerio de la pobreza”, y “Financiamiento y desigualdad”, entre otros).