Cuestionable visión del sector privado dominicano

Por Luis Eduardo Díaz Franjul lunes 18 de febrero, 2019

“Finalmente, la mejoría de los indicadores de pobreza y desigualdad que ha experimentado la República Dominicana en los últimos años, no implica que se deba bajar la guardia, al contrario, la aspiración debe ser continuar con la erradicación de la pobreza extrema y la disminución de la pobreza moderada al mínimo posible como se ha estado haciendo, mientras simultáneamente se realizan esfuerzos para mejorar el ingreso promedio de los hogares más pobres, lo que contribuiría a una distribución del ingreso más equitativa, para que los beneficios del crecimiento económico se sientan con mayor intensidad en la base de la pirámide social” (Banco Central, Listín Diario, 25/1/19).

No somos contrarios a este planteamiento del Banco Central pues creemos que todo tipo de esfuerzo que el sector público pudiera hacer para reducir o eliminar la desigualdad social (desempleo y pobreza, según mi criterio) bien vale la pena, a pesar de las aberraciones de la democracia desde 1962 a la fecha pues todo no ha sido color de rosa ni tampoco lo supremo, lo máximo en materia de bienestar nacional.

Dentro de este contexto hay que reconocer las transparentes declaraciones del ministro administrativo de la presidencia, José Ramón Peralta (Listín Diario, 4/2/19) al decir que el sector privado es responsable de generar más del 85% de los empleos de manera directa, y al mismo tiempo más del 86% de las riquezas que se producen en la economía. De ser así quizás se podría decir que el sector público genera el 15% de los empleos de manera directa y el 14% de las riquezas que se producen en la economía. Pero nada de eso está muy a la vista ya que el PIB del sector público nunca ha sido calculado como requisito para definir el aporte de la riqueza de dicho sector en la economía o el bienestar nacional. En tal sentido nunca se han colocado dentro del PIB las “Empresas Públicas de Bienes y Servicios – Financieras y No Financieras” y la inversión pública costo-beneficio (Ref./Google: “Estado productivo o populista”)

Las cosas son algo distintas en el sector público con una nómina pública bastante sustanciosa. El nivel salarial en el sector público no está asociado con la productividad de dicho sector, contrario al sector privado donde la productividad empresarial y laboral justifican los niveles de salario. Esto último nada tiene que ver el crecimiento de la población sino  con las leyes que rigen el comportamiento de la micro economía. En el sector público, por el contrario, se tiene en cuenta el crecimiento poblacional y la inflación como aspectos macro económicos que rodean el salario público. Esto bajo el supuesto de que los políticos no son empresarios y por lo tanto no toman en cuenta la inversión pública costo-beneficio sino el presupuesto nacional a la hora de asignar salarios cuando logran el poder.

A pesar de todo el sector público le roba el show al sector privado cuando se auto proclama auténtico defensor de la pobreza a nivel nacional pues de acuerdo con el Banco Central “no se puede bajar la guardia, al contrario, la aspiración debe ser continuar con la erradicación de la pobreza extrema y la disminución de la pobreza moderada al mínimo posible como se ha estado haciendo, mientras simultáneamente se realizan esfuerzos para mejorar el ingreso promedio de los hogares más pobres, lo que contribuiría a una distribución del ingreso más equitativa, para que los beneficios del crecimiento económico se sientan con mayor intensidad en la base de la pirámide social”. Do you understand what I´m saying?

A todas luces el sector privado nunca ha estado a la altura de los planteamientos del sector público para defender su territorio como hacen los animales salvajes del Africa, de manera especial los tigres, leones y leopardos, que acostumbran orinar ciertos espacios para marcar su territorio, y hay de la fiera salvaje de su estampa que lo penetre, de lo contrario hay problemas. Se ha preguntado el sector privado la cantidad de personas que dependen del salario mínimo, para comenzar? Es un dato que se podría obtener para compararlo con las cifras oficiales de pobreza del país, pues según el Banco Central la pobreza general pasó de 39.7% de la población en 2012 a 25.5% al cierre de 2017, para una reducción de 1,249,401 en la cantidad de personas en condiciones de pobreza.

El Banco Central considera esto una proeza, “si se toma en consideración que la población total del país experimentó un aumento de 585,196 personas en igual período”. El Banco Central afinca: “Esto quiere decir que la reducción en la cantidad de pobres más que duplicó el crecimiento poblacional durante 2012-2017. Se espera que los resultados del año 2018 muestren una una reducción adicional en la pobreza monetaria”. Y el Banco Central lo hace bien, utiliza las herramientas de las instituciones, siendo una de estas el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD) según las Encuestas Nacionales de Fuerza de Trabajo. O sea que desde el punto de vista macro económico todo cuaja, según el Banco Central. En el sector privado nada cuaja desde el punto de vista micro económico a falta de declaraciones convincentes.

Entonces el sector privado qué es lo que hace? Simplemente nada. A estas alturas del siglo XXI, a casi 58 años del pasado Estado de la Era de Trujillo, el sector privado sigue en Babilonia con la ausencia de planteamientos de fuerte arraigo que honren la micro economía, de manera que los planteamientos micro y macro económicos a nivel nacional estén en línea con la reducción o eliminación de la pobreza en función del aumento del empleo consecuencia de la generación de riqueza. Lograr eso es el comienzo de todo para bien de todos, y para que los planteamientos micro y macro económicos tengan sentido, reduciendo así el campo de la especulación y la tergiversación, tanto en lo económico como en lo social. (Ref./Google: “PIB 2.0 – Pacto por la Productividad”, “Teoría de la Desigualdad”).

Visto lo anterior la primera paradoja aplica al sector privado como sector que convierte la riqueza material nacional en riqueza líquida si tomamos en cuenta los RD$689,000.00 MM que el sector privado y la ciudadanía aportaron al presupuesto nacional en el 2019. La segunda paradoja es que a estas alturas no se sabe el aporte del sector público al PIB para alimentar el presupuesto nacional como lo hace el sector privado todos los años. Mientras tanto la revista Ritmo Social del Listín Diario, como ventana de poder del sector privado, muestra que todo va viento en popa, pero sin planteamiento alguno. Mientras tanto el sector público le da jaque mate al sector privado al defender la desigualdad social en todos los medios del país. Eso no lo critico, bien hecho por el sector. público, y al sector privado que se fije bien a la hora de hacer sus planteamientos en defensa del bienestar nacional. Solo que eso está por verse.

 

Por Luis Eduardo Díaz Franjul

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