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5 de abril 2026
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OpiniónMihail GarciaMihail Garcia

Crónica de una crisis anunciada: La fragilidad dominicana ante el choque petrolero mundial

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RESUMEN

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​El pasado 28 de febrero, las acciones militares de Israel y Estados Unidos en territorio iraní, que resultaron en la muerte del ayatolá Alí Jameneí, marcaron el inicio de una escalada bélica con repercusiones inmediatas en la estabilidad global. Este conflicto ha impactado directamente el mercado energético tras los ataques a infraestructuras petroleras y el cierre parcial del Estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que transita el 20% del crudo mundial. En este escenario de incertidumbre, la República Dominicana se enfrenta a un choque externo que pone a prueba la capacidad de respuesta de un Gobierno con limitado espacio de maniobra.

​Esta crisis internacional encuentra a la economía dominicana en una posición de vulnerabilidad. Tras un año 2025 marcado por la desaceleración, donde el crecimiento apenas alcanzó el 2.1% —muy por debajo de su potencial del 5%—, y con una inflación que cerró el año pasado rozando el 5% (el límite máximo previsto por las autoridades), el país carece de los amortiguadores necesarios para absorber nuevos incrementos de costos sin afectar directamente el presupuesto de las familias.

​En ese contexto, el 2 de marzo, la Fuerza del Pueblo —a través de Manolo Pichardo, titular de la Secretaría de Internacionales— advertía que la inestabilidad en esa región derivaría en consecuencias severas para nuestra economía. Sin embargo, la respuesta oficialista fue de una calma que hoy luce desconectada de la realidad.

Funcionarios como la Vicepresidenta y el Ministro de Industria y Comercio, Eduardo Sanz Lovatón, restaron importancia al conflicto asegurando que el país estaba blindado y con un abastecimiento «satisfactorio».

​Pero los datos cuentan otra historia. Desde el 16 de marzo hasta la fecha, las gasolinas han registrado un alza de 15 pesos. La falta de preparación fue admitida por el propio Presidente el pasado domingo 21, al reconocer que el presupuesto de 2026 se formuló con un barril a 65 dólares, y que el precio actual cercano a los 100 dólares compromete seriamente la sostenibilidad de las finanzas públicas.

​A esta situación se suma la advertencia del economista Haivanjoe NG Cortiñas, quien ha señalado la profunda fragilidad de nuestras finanzas. Según NG Cortiñas, el presupuesto actual presenta un déficit financiero que obliga a un endeudamiento constante, lo que limita la capacidad del Estado para subsidiar los combustibles o mitigar la inflación importada sin comprometer aún más el equilibrio fiscal.

​El mandatario terminó confirmando lo que la Fuerza del Pueblo ya había previsto: habrá presiones inevitables en las tarifas eléctricas, el transporte y los alimentos. Esto evidencia que mientras la oposición analizó la dinámica geopolítica con rigor y sentido del momento, el Gobierno prefirió una retórica de tranquilidad que la realidad internacional terminó por desplomar, dejando a una economía ya debilitada frente a una tormenta perfecta.


Por Mihail García

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