RESUMEN
La Victoria
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Los privados de libertad que se encuentran en los Centros de Corrección y Rehabilitación La Victoria y el 15 de Azua, viven en una dicotomía marcada por sus condiciones económicas. La vida cotidiana varía significativamente entre los reclusos con menos recursos y aquellos que pueden costearse un nivel de confort dentro de las penitenciarías.
Los llamados “Hijos de Machepa”, personas con limitaciones económicas, dependen de la comida de baja calidad que se les proporcionan en las cárceles y en algunos casos, deben dormir en el piso.

En contraste, los prisioneros con medios económicos pueden disfrutar de comodidades, como camas con colchones, aire acondicionado, y hasta neveras con alimentos comprados fuera del centro penitenciario. En muchos casos, cuentan con colaboradores, incluso algunos trabajadores internos de las cárceles o familiares que les proporcionan bienes adicionales.
Esta dualidad en el sistema penitenciario permite clasificar el estilo de vida carcelario de los presos en estas prisiones en dos categorías: el infierno de unos y la gloria de otros.

Los reclusos que viven “en la gloria” también realizan negocios y en algunos casos, se convierten en empresarios, con acceso a internet y teléfonos que les permiten mantener económicamente a sus familias desde prisión.
Según cuenta una fuente anónima, a la que llamaremos “Guibilí”, hay reclusos que cuando se acerca su liberación, prefieren realizar fechorías para alargar su tiempo en la cárcel, puesto que les va mejor tras las rejas que en las calles.

“Algunos comen poco y no tienen ni espacio para dormir, duermen hasta de pie. Pasan hambre, porque los probós (presos con control), les quitan la comida y la administran a su manera”, señaló Guibilí.

En estos centros penitenciarios es notorio el privilegio de aquellos reclusos que manejan dinero, quienes tienen acceso a comunicación, computadoras, televisión, asientos cómodos y mejores condiciones generales en comparación con otros reclusos desposeídos.
“Existen tres tipos de privados de libertad en los centros penitenciarios mencionados: el preferencial, que es aquel que cuenta con privilegios y comodidades; el que duerme en el piso; y el que no encuentra un espacio ni siquiera para dormir, debiendo permanecer de pie toda la noche. A veces, se quedan dormidos de pie”, asegura nuestra fuente.

Los presidiarios en este año 2024 están padeciendo de hipertensión, diabetes, problemas mentales, VIH, asma, afección de la piel, tuberculosis, hepatitis, cardiopatía y discapacidad visual.
Al consultar a varias personas con relación a este tema, algunos se rehusaron a expresar sus opiniones, considerando que es peligroso para su integridad.
sin embargo, otros nos emitieron sus opiniones, con la condición de no revelar sus identidades y coincidieron en que esto sucede en diferentes cárceles por la complicidad entre presidiarios y autoridades carcelarias, asegurando que es un negocio lucrativo, que beneficia a muchas personas.
Sobre la cárcel del 15 de Azua
Según un informe de la Oficina Nacional de Defensa Pública, dirigida por Rodolfo Valentín y publicado en 2023, la cárcel del 15 de Azua tiene una capacidad para 102 internos, pero alberga 399; de los cuales 83 están en condición preventiva y 316 son condenados.
“En el 15 de Azua las autoridades tienen que intervenir frecuentemente, debido a los intercambios de agresiones entre internos”, indicó la Defensoría Pública.

Se recuerda también que el comandante de la cárcel del 15 de Azua, coronel de la Policía Ricardo Bidó, fue baleado supuestamente por un recluso que lo mantuvo como rehén dentro del penal.
Este centro penitenciario fue construido durante el Gobierno del dictador Rafael Leónidas Trujillo en el año 1940. Está ubicado en el kilómetro 15 de la provincia de Azua de Compostela, aislado del pueblo y expuesto al calor directo del sol debido a la falta de árboles en esa zona cálida, donde no existe compasión entre los privados de libertad. Suelen quitarse la vida unos a otros.
La Victoria
La cárcel de La Victoria fue diseñada para alojar a 978 hombres y 188 mujeres. Esta última área contaba con un patio aislado y servicios independientes.
Construida en 1952 y puesta en funcionamiento el 16 de agosto de ese mismo año, coincidiendo con la toma de posesión del presidente títere del tirano, Héctor Bienvenido Trujillo.
El 15 Azua
En la actualidad, La Victoria enfrenta un hacinamiento extremo y alberga a 7,093 reclusos, mientras que su capacidad es sólo para 2,000.

La Oficina de la Defensoría Pública recomienda mejorar las condiciones de salud e infraestructura, así como el equipamiento y la alimentación, tanto en La Victoria como en el 15 de Azua, y en otras 41 cárceles del Sistema Penitenciario Dominicano.




