Afirman oposición al hotel Moon Palace en Macao carece de fundamentos legales

Por El Nuevo Diario miércoles 5 de diciembre, 2018

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.-  A pesar del impacto económico y social que generará la inversión de 600 millones de dólares en la construcción del nuevo hotel Moon Palace en Macao, Higüey, y particularmente lo que esta representa para esa empobrecida comunidad, un sector de los hoteleros del Este se opone radicalmente a la obra.

Sectores consultados establecen que Macao es un poblado donde en la actualidad no hay ninguna inversión turística y donde la pobreza, falta de oportunidad y la ausencia de fuentes de trabajo, encarnan sus principales problemas.

En ese sentido, afirman que el Moon Palace será la primera inversión turística a ser desarrolla en el lugar y según los ejecutivos del proyecto, aportará unos cinco mil empleos, así como viviendas para los empleados y un salario equivalente a un 25 por ciento más del que prevalece en la actualidad en los hoteles del Este.

Además, ofertará 2 mil 149 nuevas habitaciones, 21 restaurantes, 7 bares, 8 piscinas, 80 cabinas de SPA, campo de golf y parque acuático, entre otros atractivos, pero aun así es confrontada con alegatos vinculados a la altura, rentabilidad y el medio ambiente.

En los últimos días una parte de los hoteleros cuestionan la base legal que ampara la construcción de la torre de 18 pisos que alojará al nuevo hotel y, aunque siempre han estado al tanto del tema, ahora califican como “clandestina” la resolución No. 673-07 que emitiera el ministerio de Turismo en el año 2017.

Desde esa fecha hasta el 2017, todos los sectores conocían sobre la construcción y altura de la torre, principalmente los directivos de la Asociación de Hoteles del Este (ASOLESTE) y ASONAHORES, y nadie en absoluto hizo ninguna objeción a lo largo del tiempo.

Pero a pesar de la emisión de la citada resolución y de la participación de los hoteleros en las discusiones que fueron organizadas, el ministro Francisco Javier García no se conformó con esta y en el 2010, dispuso que el Departamento de Planificación y Proyectos de la institución hiciera un plan de ordenamiento territorial de la zona comprendida entre Punta Cana- Bávaro- Macao. Ese plan fue concluido en el año 2012, manteniéndose en el mismo los parámetros aprobados en 2007.

Se establece que el nuevo plan le fue sometido a ASOLESTE en interés de conocer su opinión. A los pocos días se recibió la noticia de que dicha entidad estaba de acuerdo con todos los parámetros establecidos, entre los que se encontraba los 20 niveles aprobados en la resolución del año 2007.

Posteriormente, el ministro ordenó la realización de una vista pública en la zona para que todo aquel que tuviera una idea diferente la manifestara. En esa vista pública Frank Rainieri estaba en primera fila, al igual que otros hoteleros del Este, pero ni él ni los demás, presentaron objeción alguna y, en su presencia, el plan fue ratificado en su totalidad.

Una segunda vista pública, promovida a través de los medios de comunicación, fue convocada a realizarse en la sede del Ministerio de Turismo en la capital. Nuevamente el plan que contenía los 20 niveles fue ratificado por el sector hotelero del Este.

Por eso sorprende que repentinamente se “resolución fantasma” en referencia a proyecto que cuenta con todos los permisos y requerimientos establecidos por las leyes dominicanas y, además, que constituye uno de los complejos a desarrollarse en la zona que menor impacto provocará al medio ambiente.

En adición con las resoluciones referidas, la sala capitular del Ayuntamiento de Higüey aprobó a unanimidad el permiso de uso de suelo para la construcción de la referida torre.

El cambio de actitud y la agresividad de los cuestionamientos al nuevo hotel ponen en evidencia que, por un lado,  un grupo de los hoteleros del polo turístico del Este quiere regularse por su propia cuenta y no que lo haga el Estado y, al propio tiempo, se resisten  a permitir la presencia  de competencia.

Ambas posturas, según lo entendido, son camufladas con argumentos y alegatos como el de que la construcción del nuevo hotel hará que baje la rentabilidad y, al propio tiempo, que la nueva torre rompe el concepto tradicional que ellos asumieron y desarrollan, “el modelo de éxito”, el de los cuatro pisos.

Lo de la baja en la rentabilidad no se fundamenta en nada objetivo ni mediable, porque ha ocurrido debido a que la rentabilidad del sector ha crecido en República Dominicana y lo ha hecho a la par con el incremento de las habitaciones hoteleras.

Se observa, además, que en lo referente a que la altura de la torre y a lo que ellos denominan modelo exitoso de solo cuatro niveles, no hay una sola estadística con lo que esa postura pudiera documentarse de manera objetiva.

Se ha dicho que el Banco Central, por ejemplo, y otras instituciones públicas y privadas suelen con frecuencia medir los niveles de satisfacción del turista que vista a República Dominicana, pero en ninguna medición ha salido a relucir que los turistas prefieren el turismo dominicano porque sus hoteles son de cuatro pisos.

El sector de los hoteleros también ha puesto a circular la supuesta versión de que el pueblo no tendrá acceso a la playa de Macao, lo que se contradice con el anuncio público que hiciera el gobierno en el sentido de que la gente no solo disfrutará de su playa, sino que se invertirá en la construcción de un área de parqueo vigilada que evitará que los vehículos penetren hasta la arena.

Los argumentos en contra de la importante inversión en Macao se reducen a que una parte los actores del turismo del Este, asumiendo de que son dueños del territorio y que tienen potestad para manejarse con sus propias normas y leyes, no quieren competencia en su zona de negocios.

La actitud es ampliamente rechazada por la gente de Macao debido a que ni el Ministerio de Turismo ni el gobierno central, se pueden dar el lujo de obstruir, de frenar la inversión extranjera y menos cuando en el sector turístico, el país tiene cifrada una meta, alcanzar que 10 millones de turistas nos visiten.

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