RESUMEN
La firma de nuevos aranceles en el aluminio y el acero por parte del presidente de los Estados Unidos, DonaldTrump,podría traer consigo una guerra comercial de imprevisibles consecuencias para todo el mundo. Indiscutiblemente que el affaire ha agitado las grandes potencias y ha enviado señales de preocupación dentro del ambiente económico internacional.
El alza arbitraria de los aranceles de un 25 por ciento al aluminio, y un 10 por ciento al acero en las importaciones estadounidenses, desató una preocupante tormenta en la que muchas naciones expresaron sentirse alarmadas ante la medida.
Tanto China, Rusia, Europa, India, como México, Japón, etc., al parecer no se quedarán de brazos cruzados ante lo que entienden es un desafío de las autoridades norteamericanas a las ya de por sí, convulsas relaciones comerciales existentes.
Aunque sectores de la economía mundial coinciden en que el alza arancelaria del aluminio y el acero están siendo dirigidas para lograr afanosamente varios efectos al mismo tiempo, en el cada vez más complicado ajedrez financiero planetario, se distancia de esa visión la Administración Trump, la cual aduce que el incremento impositivo se ha debido entre otras cosas, a los números negativos que su industria siderúrgica ha estado arrastrando, y que lo llevan a exhibir grandes pérdidas dentro de ese sector.
El mismo mandatario estadounidense aseguró que partiendo de que se logre una nueva renegociación del NAFTA, firmado con Canadá y México, será que se evitará tocar a estos países con la disposición de aumento arancelario a las importaciones del acero y el aluminio a territorio norteamericano.
A pesar del señalamiento del gobernante de puesto en la Casa Blanca, argumentando que no se sancionará a sus países aliados, el asesor comercial del gobierno, Peter Navarro, dijo que ninguna nación estará excluida del pago de los nuevos impuestos, dejándose entrever en la disposición grandes contradicciones que la llevan al cuestionamiento y al rechazo.
El grito de China no se ha hecho esperar, y el gobierno de Pekín dijo que la medida afectará a la Organización Mundial del Comercio (OMC), acusando a Estados Unidos de sentar las bases para una guerra comercial.
En tanto que Alemania sostuvo que tomará una posición conjunta con la Unión Europea, la cual espera sea sensata y clara al respecto. Mientras que la Unión Europea espera que Estados Unidos saque al viejo continente del paquete impositivo. De igual manera, y por el lado asiático, Japón lamentó la disposición estadounidense.
Empero, y en reconocimiento a la medida norteamericana, algunos economistas consideran que si los Estados Unidos ha decidido elevar los aranceles del aluminio y el acero, partiendo del nivel consolidado que tenga aprobado en la Organización Mundial del Comercio (OMC), entonces está dentro de un derecho legítimo que le permite aplicar dicho incremento sin violación a regla económica alguna.
Como si estuviéramos en un partido de baloncesto, se puede decir que, “el balón está en la cancha, y el que tenga mejor equipo podrá disponer de él”.
Con el discurrir del tiempo se verá que como dice el viejo refrán, de que el que, “tenga más saliva, comerá más hojaldre”.
Y es que en este convulsionado y preocupante mundo económico en el que vivimos, no hay que ser sabio ni adivino para darse cuenta de que en el fondo lo que cada quien persigue es la supremacía comercial de cada una de sus partes.
