¿A quiénes vamos a gobernar los políticos?

Por FAUSTO HERRERA CATALINO

Si la naturaleza de todo gobierno es la gerencia de los bienes y servicios destinado al pueblo, por mandato de sus ciudadanos, que, en calidad de electores soberanos eligen, como en nuestro país cada 4 años, a quienes ejercerán por un periodo, su representación en los poderes del Estado.

De esa premisa, se infiere que las personas son la única razón que justifica la existencia de la democracia.

¡Primero la gente!, recordando al doctor José Francisco Peña Gómez, cuya visión de justicia y democracia aún perdura en la conciencia de todos los dominicanos.

Según Juan Antonio Sagardoy “El político es un “conductor” que debe saber a dónde va y lo que debe hacerse para llegar al destino sin graves percances. Lo contrario es una aventura, que puede tener consecuencias desastrosas. Los políticos tienen que ser honrados. Exquisitamente honrados. Vivir para la política, no vivir de la política. Lo decía bien Platón: “Ni la gloria, ni las riqueza, ni las dignidades merecen que despreciemos por ellas la justicia y las demás virtudes”.

La Pandemia del Coronavirus que nos azota, nos enseña a ser realistas, a ser pragmáticos con las decisiones que debemos tomar, evitando sueños inútiles que solo aportan fantasía. Ahora estamos en tiempo de realidades y nuestro horizonte es el escenario de un mundo lleno de sufrimiento.

Así, observamos decisiones inteligentes de políticos como Vladimir Putin, en Rusia, quien dispuso vacaciones colectivas pagadas a todos los trabajadores, durante el mes de  abril, con el beneficio de todas sus prerrogativas laborales, pero manteniendo el protocolo sanitario de rigor.

En nuestra América Latina se destacan las positivas medidas a tiempo del presidente de El Salvador, Nayib Bukele.

Este debería ser el sendero que República Dominicana tendría que aplicar a un pueblo necesitado, sin recursos, confinado en sus hogares, y con la espada de Damocles sobre sus cabezas porque el sustento familiar escasea. Si el Estado no ayuda con las prestaciones económicas mínimas necesarias, no hay subsistencia y ahí constatamos que el gobierno actual no se emplea como debiera para evitar que familias enteras sufran las consecuencias de esta maldita pandemia.

Es crucial la institucionalidad del país. Sin embargo, el terror que tenemos las personas al contagio y propagación del Covid 19 hay que superarlo. Esta pandemia, creó de facto, la posposición de las elecciones presidenciales y congresuales; por cuanto celebrarla ahora provocaría una abstención masiva. Más, el impedimento para votar de los dominicanos residentes en el exterior.

La Junta Central Electoral (JCE), tras consultas a los partidos y actores políticos,  en fecha inequívoca convocará a elecciones extraordinarias, dentro de lo que establece la Constitución y las leyes, para dar continuidad al proceso de la alternabilidad democrática.

¿A quiénes vamos a gobernar los políticos?

Hay dos percepciones de la República Dominicana: la de los informe divulgados por la Presidencia de la República y la del país real que es una sociedad confiscada por políticos desquiciados por la ambición sin límite.

La primera es la de los que piensan que estamos muy bien y se preguntan para qué necesitamos cambiar.

Esta visión la defienden políticos del gobierno y el Partido de la Liberación Dominicana, empresarios asociados y analistas contratados. Sin embargo, la realidad contrasta con esa percepción falsificada y muestra una sociedad muy distinta, la real.

Así, hoy tenemos a la clase alta sin rumbo, la clase media en decadencia y los pobres desamparados, sin sus derechos a recibir todos los servicios del Estado, son extorsionados por el clientelismo gubernamental con propósitos continuistas y proteger privilegios que, “sí lloran ante la presencia de Dios”.

Pero ¿cómo está verdaderamente República Dominicana? Un pueblo que sufre, con ansiedad por la prohibición de trabajar, sin recursos para soportar este aislamiento social, sin medios alguno de subsistencia, donde todos se encaminan hacia un túnel sin salida porque la luz solo es para un puñado de privilegiados que dominan nuestra economía. Esos políticos que  se olvidan que fueron elegidos por un pueblo que aún es soberano.

Por eso creo que hoy, más que nunca debemos comprometernos con esa justicia social que tanto necesita nuestro país. La situación actual resalta la urgencia de la crisis sanitaria del COVID 19 y sus repercusiones en la economía dependerán en gran medida de la eficaz gestión de los actuales gobernantes. Un manejo deficitario conduce al desastre y al caos.

En consecuencia, a emprender un Cambio  hacia una nación  más justa, más educada, más segura, más saludable y más competitiva, para construir un mejor legado a las presentes y próximas  generaciones.

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