RESUMEN
La indignación nos arropa, el miedo nos envuelve, la tristeza nos amarra y las acciones hacia la solución ¿para cuándo?
El domingo 03 de octubre, nos despertamos con la triste noticia del asesinato de una joven arquitecta en estado de gestación, quien fue muerta a tiros frente a su hija menor de edad por un miembro del cuerpo castrense llamado a nuestra “protección”. Nuevamente una noticia nos indigna, no destruye la moral, nos preocupa y nos llena de profundo dolor, sin embargo, ¿en qué momento se actuará? ¿en qué momento se romperá con esta cadena de amargura?, que por tantos y tantos años hemos arrastrado y asumido como nación que identifica al policía como su potencial agresor y no para lo que fue concebido, nuestra protección.
La transformación de la Policía Nacional no es un acto de uno o dos años, es un proceso transcendental de voluntad y decisión, que tiene como eje transversal la educación permanente y constante de sus miembros, desde los mandos bajos hasta los más altos, tocando la instrucción básica hasta sus emociones para obtener un agente humanizado, que piense previo actuar, y que por mínimo que sea su nivel de preparación antes de ejecutar, por lo menos piense, ¿y si fuera yo?
POR JULIA MUÑIZ SUBERVÍ
