RESUMEN
Las actuales autoridades del Comité Olímpico Dominicano (COD), han demostrado de sobra su incapacidad de resolver los conflictos que se presentan en el seno de las federaciones deportivas nacionales.
Peor aún, no tienen el interés de hacerlo para tratar de sacarle provecho a las crisis con fines electorales, colocar en cada comité ejecutivo adláteres autómatas que respondan en automático los lineamientos que se les baje.
Con pena y vergüenza vemos como las autoridades del COD, con el ingeniero Garibaldy Bautista a la cabeza, se empecinan en seguir pisoteando a los dirigentes de las federaciones que en su momento fueron suspendidas y que una decisión de un tribunal revocó, y no han querido darle cumplimiento.
Crean comisiones para que se encargue del manejo de las asignaciones correspondientes otorgadas por el Ministerio de Deportes, para la preparación de los atletas con miras a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, a celebrarse en el país en agosto próximo, en franca violación de las disposiciones establecidas sólo para seguir desconociendo a las auténticas autoridades de esas entidades.
Pero su perversidad va más allá, han retomado el macabro plan de sustituir a los dirigentes de esas federaciones con montajes eleccionarias ilegales, subestiman la capacidad de reacción que puedan tener de pelear su derecho adquirido en la justicia ordinaria, lo que en estos momentos sería un ruido desagradable cuando se trabaja en la organización del magno certamen regional.
En vez de estar auspiciando golpes bajos lo recomendable sería embarcarse en un diálogo franco sincero con esos dirigentes para llegar a un acuerdo de convivencia durante este período, para luego de pasados los juegos buscar las soluciones correspondientes.
Pero creer en eso es soñar despierto porque lo que mueve las acciones del COD en los momentos actuales es el proceso eleccionario, a celebrarse a fin de año, y que desde ahora refleja el sentir de la mayoría de los dirigentes federados, que buscará producir cambios radicales en el ejecutivo del organismo que rige el olimpismo en el país.
Es lamentable que el titiritero y el innombrable mantengan su hegemonía maquiavélica en las decisiones que emana ese cuadro directivo, con la creencia de que pueden permanecer en sus cargos más allá de este año, reclamando favores del pasado reciente y compromisos pendientes por liquidar.
El mamotreto de elecciones en triatlón y la que montaron en Pentatlón Moderno, no es más que la muestra de un gran despropósito.
