En mi trayectoria política no he tenido como norma atacar susceptibilidades, no me agrada ofender, trato siempre de tener el respeto como una de las primeras características de mi persona y espero con este escrito no herir, ni provocar laceraciones personales, decidí simplemente escribir una idea o quizás plasmar un desahogo.
El Partido Revolucionario Dominicano (PRD), en el municipio Santo Domingo Norte ha tenido muchos años de gloria, en la década de los 90 cuando no soñábamos aun ser municipio, aportábamos una cantidad considerable de votos que nos permitía ganar el antiguo Distrito Nacional, aun en los peores momentos.
Luego de convertirnos en municipio en el año 2002 y de pasar de ser una comunidad rural a una en expansión, iniciamos un proceso de cambio que nos ha llevado a ser la cuarta ciudad de importancia electoral en la Republica Dominicana, hoy en día en esta demarcación tenemos la presencia de la mayoría de los bancos comerciales existentes en nuestro país, plazas, tiendas, almacenes, residenciales, múltiples edificaciones; hemos crecido en transporte, en escuelas, en iglesias tanto católicas como protestantes, y nos multiplicamos de manera vertiginosa en número de habitantes.
Ese cambio le llego también a las organizaciones existentes en el nuevo municipio, El PRD de hoy no es el PRD de los 90, el Partido Revolucionario Dominicano de esa década era el partido de las familias de Villa Mella, era un partido exclusivo de apellidos, hoy en día no es así, nuestras comunidades crecieron a base de personas llegadas de otras latitudes, esas personas buscaron organizarse y con ello las instituciones de nuestro municipio se vieron con una membrecía nueva, mayor y diferente a las que tenían.
Debido a ello el PRD bajó su porcentaje promedio de triunfo, al punto que en el año 2002 ganamos la sindicatura por un porcentaje muy inferior a elecciones anteriores.
Como “perredeísta” me autocritico, nosotros nunca buscamos las causas y las consecuencias de las bajas, ni de las derrotas, en el año 2002 no analizamos, ¿El por qué? del cambio de simpatías en colegios electorales donde siempre sacábamos más del 50% de los votos, sin embargo celebramos la pírrica victoria que obtuvimos.
Sin ánimo de ofender a ningún amigo, pero las historias y las experiencias suceden para ser contadas, en el 2005 se impusieron con presión nominal todos los cargos municipales de jefatura partidaria, desde la dirección municipal hasta la gran mayoría de presidentes zonales, este hecho produjo un resultado de irreconciliación, tuvimos zonas que duraron meses sin reunirse, ese error nos afectó hasta el día de la votación del año 2006 y todos sabemos el resultado.
En cambio para el 2009, año en el que se desarrolló un nuevo proceso de cambio interno en la dirección municipal partidaria, se dio un consenso generacional, “lo mejor de lo nuevo, con lo mejor de lo viejo”, para ese entonces se presentaron dos planchas a la consideración de las bases “perredeístas”, una de ellas representaba dos generaciones y en la misma había una simbología interesante, esa plancha estaba compuesta por dirigentes pertenecientes a las tres regiones a ser dirigidas, lo que le garantizó a sus miembros un triunfo arrollador frente a una competencia que no representaba el mismo sentir.
El resultado del proceso del 2009, donde se combinó un presidente municipal y un director de organización de una generación anterior al presidente en funciones y al secretario general, produjo a corto plazo un resultado positivo, en el 2010 recobramos lo que habíamos perdido en el año 2006, el Ayuntamiento de Santo Domingo Norte.
Ese proceso, sumado a la elección de un dinámico y decidido joven como candidato para optar por la alcaldía y a la representación de los diferentes sectores en la boleta electoral municipal a nivel de regidores (as), además del balance generacional de la misma, dio al traste con una resonante victoria de más de 8,000 votos de ventaja frente al más cercano partido contendor en esas elecciones municipales.
Como municipio nos hemos convertido en una sociedad exigente, donde el 65% de nuestra población es de personas de entre 18 a 35 años y aumentando, y es nuestro deber presentar ante esta colectividad dirigentes que nos conecten con las exigencias existentes de hoy y con sectores como: juventud, deportes, comerciantes, transportistas, barberos, entre otros, además, es necesario mayor fortaleza en aquellos segmentos de la población donde siempre hemos sido dominantes, y tener como uno de los principales objetivos penetrar en comunidades donde no hemos podido tener un éxito continuo.
En los próximos días tendremos otro interesante torneo interno para disputar quien dirigirá al PRD en este municipio, igual que en el año 2005 controlamos la principal institución municipal con que contamos en Santo Domingo Norte, pero tenemos una disyuntiva, repetir la imposición con nómina y fuerza de ese año 2005 o copiar la inteligente decisión del 2009.
Las buenas acciones se copian, y hasta se mejoran, los errores ocurren para que no vuelvan a repetirse jamás.
El PRD en este municipio necesita una dirección que le inyecte dinamismo, trabajo, iniciativa, participación, orden, disciplina y crecimiento, que le sea simpática a personas que no hayan participado en política y les de confianza a quienes siempre han estado involucrado en la misma, no demos un salto al pasado, a los 90, tenemos que tener claro que nuestro municipio ha cambiado, que el PRD ha crecido y que nuestra sociedad se ha desarrollado, no importa que no estemos en esa dirección, no importa quienes la compongan, pero que sea una diversidad: de localidad, de pensamiento, de actuación y de generación.
Por: Loren Girón, Sub Sec.General del PRD y aspirante dirigir el PRD en Santo Domingo Norte.




