Vocación demócrata

Por Jesús M. Guerrero martes 23 de julio, 2019

Inicio con la frase de Alfred Emanuel Smith, cito: “Todos los males de la democracia pueden curarse con más democracia.”

En días pasados escuche a un renombrado comunicador de un importante espacio radial matutino, explicando que desde los inicios de la República ningún mandatario ha preparado un relevo y mucho menos ha apoyado a un candidato de su partido para que lo sustituya, en muchos aspectos esto es una realidad. Pero siempre hay una excepción a la regla y es lo que pretendo exponer en este escrito.

Desde que Pedro Santana fuese el primero en ocupar la Presidencia de la República y exiliara los Padres de la Patria para ejercer un gobierno totalitario y luego surgiera su enfrentamiento contra Buenaventura Báez, para luego traicionar al país con la anexión a España y morir en el olvido y Báez murió exiliado en Puerto Rico. Siempre se ha ejercido el poder con un sentido unipersonal en un país presidencialista, dicha gula de poder se explica desde el aspecto económico en el siguiente fragmento del libro de Bosch, De Cristóbal Colón a Fidel Castro, El Caribe Frontera Imperial, cito: “Resultaba más fácil hacerse rico en un cargo público que poniéndose a producir algo de lo que España necesitaba para ella misma y para sus territorios americanos.” Pero no solamente acumular riquezas por medio de poder político, también como herencia los colonizadores nos dejaron el ejercicio político como un medio de ascenso social y prestigio. De ahí, las tristemente célebres practicas caudillistas entre quienes han ostentado el poder.

Creo preciso hacer una acotación respecto a La Restauración dos años después de haber sido proclamada, citando el libro Los Magnicidios Dominicanos del profesor Euclides Gutiérrez Feliz: “En los primeros días de septiembre de ese año, en lo que había sido la ciudad de Santiago, en el corazón del país, fue elegido por los jefes civiles y militares del levantamiento patriótico un gobierno militar de la República en armas, que debía dirigir la nación, presidido por José Antonio Salcedo.”

Posteriormente al ser proclamado Presidente, Pepillo Salcedo fue fusilado por orden de Gaspar Polanco quien lo sustituyo en la Presidencia del país. Fue ejecutado el cinco de noviembre de 1864, en la playa de Maimón y como el azar tiene peso histórico, al ser informado de su destino, Pepillo Salcedo eligió a su matador que fue nada más y nada menos que Ulises “Lilis” Heureaux.

Luego al surgir los partidos rojo y azul, el primero conservador y liderado por Buenaventura Báez, el azul liderado por Gregorio Luperón de tendencia liberal, al quedar ambos líderes fuera del quehacer político, Luperón fue sustituido por su protegido Lilis, que por demás fue quien lo exiliara y asumió la Presidencia el primero de septiembre de 1882 hasta el primero de septiembre de 1884, es sustituido por Gregorio Billini durante un año, producto de su renuncia asume el Vicepresidente Alejandro Woss y Gil para luego, ver como Heureaux retornaba al poder en 1887 hasta el 26 de julio de 1899 al caer abatido en Moca por las balas de Mon Cáceres y Jacobito de Lara, llevando a cabo el complot ideado por Horacio Vásquez para dar fin a la dictadura de Lilis. Eventualmente, Mon Cáceres llegaría ser Presidente, luego de gobiernos un tanto efímeros por su poco tiempo frente a la cosa pública; encabezados por Wenceslao Figuereo, Horacio Vásquez, Juan Isidro Jimenes, Alejandro Woss y Gil y Carlos Morales Languasco.

Mon Cáceres escalaria los resortes de poder en fecha 12 de diciembre de 1906 hasta caer abatido por los inclementes disparos de Luis Tejera el 19 de noviembre de 1911, irónicamente corrió con la misma suerte de Lilis. Dos años más tarde estallaría la revolución del ferrocarril con José Bordas Valdez que parafraseando a Sun Tzu, fue la chispa que incendio la pradera provocando la primera intervención norteamericana de 1916 hasta 1924. Después del gobierno provisional de Vicini Burgos, volvería al poder Horacio Vásquez y producto de que en 1927 se impuso con una prórroga en su mandato y la eventual modificación constitucional para poder reelegirse, abrió paso al golpe de Estado encabezado por Trujillo detrás de escena con el cuartelazo de Santiago, de aquí devino el régimen que nos constriño durante 31 años.

Al caer el régimen un 30 de mayo de 1961, siendo desplazados del poder los remanentes trujillistas y para 1963 con la victoria de Bosch en las urnas inicia el proceso de democratización que luego de siete meses de gobierno fue castrado. Surgió la revolución de abril de 1965, para 1966 el matadero electoral que dio paso a los 12 años de Balaguer y aquí inició la práctica de no entregar el poder al sucesor de su propio partido. Su primer encontronazo fue con Francisco Augusto Lora por la candidatura presidencial para los comicios de 1970, a la sazón Vicepresidente de Balaguer, más adelante  Álvarez Bogart quien termino siendo compañero de boleta de Peña Gómez en las elecciones del 94 y 96, y para finalizar en 1996 apoyo en la segunda vuelta al PLD y a Leonel Fernández, descartando así cualquier oportunidad a futuro de Jacinto Peynado.

En el 2000 obtiene la victoria Hipólito Mejía quien por no creer en la alternabilidad del poder, reformo la Carta Sustantiva para repostularse en el 2004, destruyó el PRD al no cumplir con sus lineamientos de no reelección presidencial. Incapaz de respetar los estatus de su partido, como lo hiciera su padre político, Don Antonio Guzmán al no buscar la reelección y luego Jorge Blanco aunque no haya respaldado a Majluta en las elecciones de 1986 y fuera el más perjudicado por tan grave error.

En el 2004 vuelve Leonel Fernández y se reelige en 2008, luego de haber ganado la candidatura en la convención del 2007. En el 2012, Leonel Fernández rompe con el paradigma caudillista de no entregar el poder a un compañero de su propio partido al respetar las reglas del juego democrático e integrarse a la candidatura del actual Presidente.

Así como luego del 1966 se retomó nuevamente el juego democrático y dejo eliminarse físicamente a los contrarios o recurrir a golpes de Estado en la carrera presidencial, para ascender al poder político. En las elecciones del 2012, se respetó la vocación demócrata al cumplir con la alternabilidad del ejercicio del poder, porque la candidatura de Hipólito Mejía en el 2012, únicamente aposto que el Presidente Fernández no apoyaría al candidato de su partido. Este fue el pequeño dato que olvido en su retrospectiva histórica el afamado comunicador.

Desde el primer Presidente de nuestra historia republicana, Pedro Santana, el poder se disputó por medio de la práctica caudillista de exiliar, apresar y fusilar a los que pudiesen arrebatarle el poder que aplicaron hasta la cruenta dictadura de Trujillo, luego vino una especie de caudillismo partidario que Balaguer ejecutó perfectamente y el único que actuó contrario a esta maña, cambiando el paradigma fue Leonel Fernández en el 2012.

“La democracia debe guardarse de dos excesos: el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad extrema, que la conduce al despotismo.” Montesquieu

Por Jesús M. Guerrero

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