Vientos de catástrofe parecen debilitarse

Por Francisco Rafael Guzmán

Hace unos años, cuando apenas comenzaba la década de 1980, escuche decir algo sobre una posible Tercera Guerra Mundial a quien pudiera estar entre los más parecidos al genio: Alberto Malagón. Él opinaba en breve escrito sobre el papel de la prensa escrita y decía que la misma debía hablar sobre lo que a las personas pudiera importarle o estuviera acorde con sus intereses; decía a los trabajadores les podía importar lo que sucedería en el mundo después de la Tercera Guerra Mundial, así como del comunismo y como sería el mundo en el futuro. Según él, una prensa dedicada a educar a los trabajadores de temas como esos era de lo que se debía escribir. Lo de  que sucedería en el mundo después de un conflicto bélico mundial es casi seguro que es la destrucción masiva de la especie humana y de otras especies. A mí no me cabe duda que, si hay genios en este país, Alberto Malagón era uno de los muy pocos que deben serlos. Ahora bien, los genios  no son infalibles, también ellos se equivocan. Cuando él decía eso, todavía la llamada Guerra Fría no había terminado,  pero tampoco teníamos idea de todo el daño que vendría con el triunfo del neoliberalismo y la destrucción del Estado de bienestar.

El peor daño que trajo ese modelo fue en la conciencia social de los ciudadanos, en todos los países donde se impuso. Más allá que de lo económico, lo peor es que los ciudadanos de casi todos países del mundo hoy día orientan sus prácticas con una ética individualista y hedonista, lo que dificulta un proyecto alternativo para colectividad. Si el hedonismo es la búsqueda del placer y si se cae en el desiderátum del placer es probable que este se convierta en una aspiración, la cual quedaría en la imaginación, como le ocurriría a los y las que les gustan que los pasteles tengan las formas de los genitales de la mujer y del hombre. Vaya placer, más bien sería la alienación. La conciencia social humanidad  ha mutado con el neoliberalismo, es lo peor que nos ha pasado, porque como reza el dicho bíblico: No solo de pan vive el hombre (y la mujer también: FRGF).

A todo eso ha dado pábulo el neoliberalismo con su libre mercado, pero lo peor es que la mayoría de la gente dispone de menos tiempo para el ocio y el placer, por lo menos los que trabajan y el que no trabaja si no depende de otro no puede disponer de recursos pecuniarios para el ocio y el placer. Sin embargo, aunque el Estado no pone casi reglas o no puede poner mucho orden, el mercado sustituyéndolo al poner sus propias reglas actúa como si fuera un Leviatán, modificando conductas de los ciudadanos y estos participan en una lucha de todos contra todos. El libre mercado y la falta de tiempo para las actividades solidarias y para la cooperación los ha trasformado en sujetos sociales individualistas; en correspondencia con esto último, el avance tecnológico también contribuye al individualismo, ya que con el uso abusivo de la tecnología electrónica el sujeto social se inhibe del contacto personal con los demás. Esto ha contribuido a la desaparición de muchos grupos o asociaciones: sindicatos, clubes juveniles  y asociaciones de agricultores, en nuestro país y en casi todo el mundo occidental. También en países orientales se han visto afectados por la desaparición de grupos sociales, pues en un evento en la Academia de Ciencias de la República Dominicana hace unos 30 años se planteó que así estaba ocurriendo en Rusia con la caída del socialismo. Pero no todo parece estar perdido, pese a ese individualismo predominante que puede llevarnos al colapso, ya que sin haber concluido la pandemia de COVID las potencias occidentales empujaron a Rusia a una guerra con Ucrania. Rusia no tenía otra salida, ante los ataques mediáticos de los occidentales y las amenazas en sus fronteras.

Sin embargo, en medio de toda esta vorágine o torbellino, sobre todo cuando todo parecía peor para la paz en el planeta con amenazas de una guerra de exterminio masivo  en este, paz que la Organización de las Naciones Unidas no ha sabido preservar en todos los países, una luz se asoma al final del túnel. Es que la guerra entre Rusia y Ucrania, la cual fue inducida por los occidentales, nos puso en el mismo filo de la navaja, con la amenaza de una guerra mundial con el uso de armas nucleares de exterminio masivo. Esas amenazas hoy se desvanecen, porque muchos países occidentales  se están dando cuenta de que como oí diciendo a Miguel Cocco: Una cosa piensa el burro y otra el que lo apareja. Rusia tuvo motivos para actuar así, pese a todo lo que quieran decir contra ella, estaba siendo acorralada, mientras Estados Unidos como potencia parece experimentar una picada que según parece desespera tanto a los demócratas como a los republicanos.

Siempre pensé que el embargo a Rusia era una trampa para los propios occidentales, Polonia, Alemania y Francia se están dando cuenta. Han dicho estos países que quieren la paz y que lucharan por ella. Se colige que Rusia no quería ocupar a Ucrania, pero fue acorralada con amenazas, quería seguridad y no quería bases en Ucrania. Putin lo dijo claro, parece que conoce muy bien Volodímir Zelenski.

Enhorabuena, hay que saludar esa posición de los gobiernos polaco, francés y alemán que estaban alineados al bloque occidental contra Rusia, al igual que la posición en política internacional del presidente de México, Antonio Manuel López Obrador.  A esto se suma la fuga de capitales desde países de la Unión Europea, se estima que se han desplazado más de US$ 6,000, 000,000 en inversiones desde esos países. Es que desde un principio, la medida de bloqueo de las cuentas de Rusia en los bancos extranjeros y el embargo a las exportaciones de esa nación, especialmente de los combustibles que tanto necesitan los europeos (sobre todo el gas natural), pareció algo que a la larga afectaría a los países de la Unión Europea y a Estados Unidos. Así ha sido la realidad.

Hay algo más, Venezuela acaba de pronunciarse en favor de la paz, no se trata de que el Presidente Maduro está traicionando a nadie, es que el conflicto de los rusos y los ucranianos no se resuelve con bases militares occidentales y ni tienen derecho los occidentales a ello. Todo el mundo sabe cuál es el interés de Occidente. Estados Unidos cayó en picada con el petróleo en 1970, aunque después descubriera nuevos yacimientos, pero esos yacimientos se agotan y es otro tipo de yacimiento. Ahora Venezuela reclama los pagos de deudas y cuentas bloqueadas. Sobre todo esto la gran burguesía es la gran responsable y es tiempo de enterrar el neoliberalismo y confiscar los grandes capitales y las fortunas de los socios del Club Bilderberg y de grupo de Davos.

 

Francisco Rafael Guzmán F.

 

 

 

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