RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- La Fundación Juan Ulises García Saleta (Wiche) reinauguró este miércoles la Plaza Olímpica que lleve el mismo nombre, un emblemático espacio del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, en honor a quien es considerado una figura clave e inmortal del deporte dominicano y padre del olimpismo en la República Dominicana.
El acto fue encabezado por el ministro de Deportes, Kelvin Cruz, y se realizó en la antigua Plaza Wiche García Saleta, donde autoridades deportivas, dirigentes, familiares y personalidades del ámbito olímpico resaltaron la trascendencia histórica y humana del homenajeado.
Durante su intervención, el ministro Cruz subrayó que más allá de los logros y primicias alcanzadas por García Saleta, su mayor legado es la vigencia de sus valores. “Hoy también quiero unirme a celebrar cómo se mantiene vivo el legado de un hombre noble, irrepetible y digno”, expresó, al destacar el rol de la familia en preservar su memoria para que el país “nunca olvide esta huella indeleble”.
Cruz afirmó que el Ministerio de Deportes rinde tributo a “un gran dominicano que decidió luchar por el bien común antes que por el bien particular”, y resaltó su compromiso con la juventud y el derecho a una mente y un cuerpo sanos, así como con la creación de infraestructuras deportivas dignas. Valoró, además, los detalles de la plaza reinaugurada, desde la explanada y la bandera hasta la rampa de acceso para personas con discapacidad, como símbolos de inclusión y respeto. “Aquí no se ha quedado un solo detalle para celebrar la vida, la historia y el legado de un hombre que luchó por todo un país”, sostuvo.
Por su parte, Luisín Mejía, dirigente olímpico, definió la obra como “una plaza gigante”, a la altura del nombre que lleva. Al rememorar la trayectoria de García Saleta, lo calificó como pionero del olimpismo nacional, recordando que fue el primero en desfilar con la delegación dominicana en unos Juegos Olímpicos, en Tokio 1964, marcando el inicio formal de la participación del país en la cita olímpica. “Fue dirigente y atleta; así comenzó nuestra historia olímpica”, señaló.
En un emotivo testimonio familiar, Bernardita García, hija del homenajeado, resaltó la dimensión humana de su padre, más allá de su obra pública. Lo describió como un padre presente, esposo, abuelo y tío, que llenó su infancia de valores, canciones patrióticas y acompañamiento constante. Recordó, además, su capacidad para conjugar una familia numerosa y feliz con la creación del Comité Olímpico Dominicano, su reconocimiento internacional y la transformación de antiguas pistas de un aeropuerto en el actual Centro Olímpico, convertido en un pulmón verde y semillero del deporte nacional.




