VIDEO: La historia de un prospecto que firmó por dos millones de dólares y se retiró para reconciliarse con Dios

Por El Nuevo Diario viernes 14 de febrero, 2020

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- La historia del puertoplateño Darian Cruz es probable que no tenga precedente. Fue firmado a los 16 años por dos millones de dólares en julio del 2015, por los Bravos de Atlanta, y, tras cuatro temporadas en los circuitos minoritarios, decidió retirarse del béisbol profesional para reconciliar su vida con Dios.

A través de un video colgado en su canal de YouTube, el extorpedero y bateador de ambas manos, narró que desde pequeño profesaba la fe cristiana, pero que se descarrió en el 2017, cuando debutó en la  Liga del Golfo, la que considera como la peor decisión de su vida.

“El segundo año fue que empecé a apartarme de Cristo, me descarrié. Para que ustedes entiendan, no supe cómo llevar las cosas del terreno fuera del terreno, me llevaba los problemas del terreno para la calle y los de la calle para el terreno”.

Cruz explica que, tras su debut, empezó a coger “malas costumbres”, a salir, a hacer cosas que eran nuevas para él, pues se describe como un niño tranquilo, “que no jodía mucho”.

“Entonces me llevé mucho de la calle, de esto, muchas cosas que distraían”, narra el expelotero a través de la citada plataforma.

En su testimonio, Cruz dice que la siguiente temporada (2018)  fue la peor de su carrera, lo que a su juicio empeoró su situación emocional.

“Yo estaba totalmente perdido como persona. El que me veía ahí y tres años atrás decía ¿y quién es esta persona? No es la persona que yo conocía, el muchacho tranquilo y sano que buscaba de  Dios”, apuntó.

El exjugador, drafteado por el Licey en el 2018, y quien soñaba con ser doctor, reveló que en el 2019, su última temporada, estaba “insoportable”. “Yo mismo decía, ‘¿qué es lo que me pasa?’ Llegué a un punto que me estaba yendo tan mal que no me importaba nada, literalmente no me importaba nada”.

El jóven señala que a partir de ahí sus niveles de rendimiento fueron en picada, y, aunque se esforzaba, nada funcionaba.

“Estaban pasando muchas cosas que poco a poco me hicieron perderle el amor al deporte… entonces llegó un punto en que yo, como quien dice, ya no jugaba casi, pero me pagaban”, explica, agregando que al hacerse muy escasas sus oportunidades de jugar, le sobraba el tiempo para irse a las calles a “parrandear” y hacer “todo lo que el mundo te ofrece”.

Fue cuando entendió que había perdido su norte como persona, que decidió abandonar la pelota, venir a su país, reconciliarse con Dios y con su vida espiritual.

“Ustedes dirán, ‘ah, pero tú puedes ser cristiano y jugar pelota también’, sí, pero eso es cuando tú lo haces desde el inicio que tú sigues esos pasos, pero yo me desvié. Yo estaba demasiado atado a las cosas del mundo”, dice el muchacho asegurando que era imposible serle fiel a Dios de mantenerse en el ambiente que él mismo había creado.

“Ustedes dirán, ‘ah no pero este está loco’. Yo prefiero que tú me llames loco y sentirme bien, sentirme feliz a que tú me digas, ‘ese tipo está burlao, está coronao’ y yo ser un infeliz en verdad”, cuenta Cruz.

Recordó a los que critican su decisión que para “ser grande” lo que hay que hacer es amar a Dios, para aguantar todas las cosas que traiga la vida.

“Y ese es el amor de ustedes, que aman el dinero por encima de todo y las cosas no son así”.

Aunque Cruz anunció su retito en julio del 2019, no fue hasta días recientes que explicó los motivos de la sorprendente decisión.

 

 

 

 

 

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