RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- La escritora Patricia Duquela Cedeño manifestó que el diagnóstico de autismo de su hija María Alejandra ha sido “una puerta de entrada” que le ha hecho comprender su capacidad de proveer la ayuda necesaria a la joven y dijo que los padres de niños con la misma condición de su hija deberían ver esa situación de la misma manera.
La autora del libro titulado “Autismo en la Adolescencia”, pone en la obra como tema central el autismo, madre e hija abordan el tema desde sus experiencias y comparten sus vivencias, sentimientos y emociones, desde una perspectiva real.
“El mensaje que nosotras queremos llevar con el libro es que no deben ver el diagnostico como algo sin salida, al contrario, es una puerta de entrada a tantas cosas que podemos hacer por nuestros hijos y de tanta ayuda que podemos proveerles”, expresó.
Duquela fue entrevistada por los comunicadores Laurie Peña y Elmer Feliz, en el programa “Novedades”, que se transmite en la plataforma digital de El Nuevo Diario TV, donde explicó que el autismo es un sistema operativo diferente y para entenderlo no se necesitan fórmulas mágicas, sino que se necesita empatía, amor y respeto.
(Ver entrevista a partir del minuto 27:30).
La autora mencionó que su libro es la experiencia personal sobre como ella y su hija vivieron; y como han podido superar los momentos más difíciles.
“Nosotros somos una familia dominicana, nos fuimos a vivir a Miami cuando mi hija María Alejandra tenía tres años de edad, de todos ella era más consentida y añoñada por lo que a veces se confundía con sus emociones y miedos”, narró.
La madre y escritora narró que la especialista que dio el diagnóstico de autismo leve en su hija, le aconsejó no divulgar la información fuera del entorno familiar, pero dijo que después de dos años sucedieron algunos percances en su centro de estudios.
“Dos años después, en el colegio le hicieron una prueba psicológica profunda que duró una semana y el doctor nos dijo que la niña no tenía autismo, lo descartó y dijo que era ansiedad, ella siguió en terapia pero en la adolescencia chocó duro”, externó.
Detalló que hace un año y medio decidieron regresar a vivir en el país, donde encontraron la ayuda de personas a las que definió como “ángeles maravillosos” que la socorrieron con terapias para el desarrollo de la ahora adolescente que ha decidido investigar más sobre la situación que la afecta.
“Dan con el diagnóstico otra vez y lo que parecía como muy negativo y a lo que casi todo el mundo le tiene miedo, para nosotros fue una bendición porque al tenerle un nombre a su condición pudimos hacerle frente y la niña pudo cambiar y a saber porque pasan las cosas”, externó.




