RESUMEN
El ser humano ha soñado siempre con ver el futuro. Predecir lo que ocurrirá nos da una mayor sensación de control. Algunas personas afirman que tienen esa capacidad o ¨Don¨; sin embargo desde la Ciencia nunca se han podido verificar esos supuestos poderes. No queda claro si se trata de unos elegidos o de unos estafadores.
La primera cuestión que me llama la atención cuando piensas en los videntes, es que la mayoría de ellos tienen un mote, como los boxeadores. La segunda, es que entre ellos se crea una especie de competencia, como ocurre en el circo, para predecir el más difícil todavía. La tercera es el afán por denigrar a los que no son ¨videntes reales¨ como ellos, como si hubiese videntes falsos y verdaderos. Los videntes suelen presentarse con diversos nombres, los más habituales son: quiromantes, santeros, brujos, hechiceros, adivinos, clarividentes, futurólogos, pitonisas, médiums, augur o profetas. Es evidente que hay trucos detrás de las visiones y predicciones. Se trata de utilizar la psicología y los sesgos cognitivos del cerebro para llevar a cabo el truco.
Los métodos para adivinar el futuro han sido muy variados a lo largo de la historia. Bolas mágicas, trances, las cartas del Tarot, el comportamiento de los pájaros, las viseras de los animales, observar los fenómenos astrológicos etc. Los videntes clásicos afirman que pueden leer el futuro con la mente, pero lo más frecuente en Occidente es apoyarse en el tarot. En el argot de los que creen en ello se habla de ¨tirar las cartas¨. Por cierto, las cartas del tarot proceden de la Edad Media con orígenes vikingos. ¿En qué consiste el tarot?. El tarot clásico, porque hay muchos, se compone de 78 cartas. Cada carta representa un ¨Arcano¨ y estos tienen diferentes significados relacionados con la vida de quien hace la consulta. Las cartas más importantes son 22, las conocidas como ¨Arcanos mayores¨. Estos arcanos principales representan una especie de arquetipos de los seres humanos, como la vida, la muerte, la espiritualidad o la relación con otras personas.
Que las cartas sean interpretables representa un problema si se mira desde el punto de vista científico. Los arcanos menores completan el total del tarot. Representan lo secundario del ser humano, lo superficial, lo mundano. Se componen de 56 cartas que se dividen 4 palos: copas, espadas, bastos y oros. A grandes rasgos, las espadas (Aire), corresponden al intelecto, a la comunicación, las copas (Agua), corresponden a las emociones y al amor, los bastos (Fuego) corresponden a la pasión y el amor, los oros (Tierra) a la materia, las finanzas y la salud. No resulta casual que hagan referencia a los cuatro elementos de la filosofía clásica griega. Existen multitud de cartas del Tarot, pero las más conocidas son la española y la francesa, también conocida como de Marsella.
Existen personas que afirman ver el futuro en un vaso de agua (Hidromancia). Otros afirman ver el futuro en las manos (Quiromancia). Este método está muy asociado a la cultura gitana o romaní, pero en realidad procede del la cultura china. Se supone que en las líneas de tus manos está escrito tu futuro. A quienes practican esta técnica se les conoce como palmistas o quirologistas. Las líneas de la salud, del destino y la del dinero son difíciles de ver, de ahí que la asociación con los significados sea bastante arbitraria. Hay personas que carecen de las dos últimas líneas y tienen una vida normal. El supuesto experto las interpreta gracias a sus poderes extrasensoriales, con solo la fecha de nacimiento, el nombre, la edad y el signo del zodíaco.
Los pueblos andinos practican la adivinación en ¨hojas de coca¨. ¡Como lo oyen!. En cambio, los pueblos nórdicos de Europa, leían el futuro a través de las runas. Son piedras talladas con símbolos incrustados. Todas las piedras forman el Futhark, una especie de abecedario u oráculo. También existe la adivinación con agujas, interpretando el vuelo de las aves (Ornitománcia), la numerología, el oráculo Zulú y hasta con burbujas de champany. Supongo que con cava es para los pobres. Este estrambótico método lo habrá inventado algún rico aburrido en una noche de borrachera. La astrología es otro método de videncia. Consiste, básicamente, en ver nuestro futuro a través de nuestro signo zodiacal. A mí siempre me ha parecido que es simplificar en exceso la complejidad humana. Se supone que todas las personas representadas por un signo zodiacal comparten muchas cosas en común, pero a la hora de la verdad todos conocemos a personas que perteneciendo al mismo signo del zodiaco, son muy diferentes entre ellas.
Los videntes modernos dan mucha importancia a la escenografía, a la puesta en escena. De ahí que sea frecuente que se rodeen de Dioses, santos, simbología religiosa, velas, incienso, y todo lo que evoque misticismo y religiosidad. Los videntes afirman ver el futuro, curar el mal de ojo, hacer amarres, curar la envidia, encontrar trabajo e incluso sanar enfermedades. El tema de la videncia viene de lejos. Nostradamus (Michel de Notre-Dame), Baba Vanga, Rasputín, Alister Crowley, Casandra, Madame Lenormand, Helena Blavatsky, Joan Quigley, etc.
Del más famoso de todos, Nostradamus, no hay unanimidad sobre sus supuestas predicciones. Se cree que muchas de sus predicciones no se cumplieron o fueron mal interpretadas. Algunos especialistas afirman que las supuestas profecías son el producto de malas traducciones deliberadas del francés al inglés. Sus predicciones pueden aplicarse a numerosos hechos. Sus ¨cuartetas¨ eran tan ambiguas que podían dar lugar a múltiples interpretaciones. Por eso se cree que predijo los atentados del 2001 contra las Torres Gemelas, el gran incendio de Londres o la Segunda Guerra Mundial. Predecir la llegada de Napoleón o de Hitler es muy interpretable. Según este visionario francés, el mundo se acabará en el año 3797 d. C. Catalina de Médici era una de sus clientes más conocidas. Sobre las predicciones de otra famosa vidente, Baba Vanga, la mayoría de las predicciones de esta vidente ciega búlgara nunca se han cumplido. Sus predicciones de crisis económicas mundiales o conflictos bélicos, resultan difíciles de interpretar. Analizando algunos de los videntes que recuerdo, ya que en todos los países, tienen los suyos (producto nacional), me reafirmo en que todos estos personajes no pasaban de ser frikis con problemas mentales que vieron una oportunidad para ganarse la vida en los ¨Años de Oro de la Telebasura; sobre todo en España.
El efecto Forer nos explica porqué tienen tanto gancho este tipo de creencias. Este efecto consiste en creer que una descripción que nos han dado es única y personal, cuando en realidad es heterogénea y puede describir a mucha gente diferente. El efecto funciona, básicamente, por dos razones principales. La primera es que otorgamos autoridad a quien se define como vidente porque se supone que es un experto. Alguien que aparece en la Tele, se supone que es importante. La segunda está relacionada con la fe en ello del que hace la consulta. Siempre hay gente que cree en las mal llamadas Ciencias Ocultas o en la Parapsicología. No existe una facultad de Ciencias Ocultas o de Parapsicología, con la excepción de las películas de Harry Potter.
La videncia también está relacionada con la Profecía Autocumplida. Recuerdo una película sobre el tema. A una persona le dicen que le atropellará un coche. El individuo va por la calle sugestionado, mirando, con cuatro ojos, todos los coches que pasan al cruzar la calle. Un día al cruzar una calle, mira por donde circulan los vehículos, al comprobar que todos vienen por la derecha, interpreta que puede pasar. Pero resulta que se equivoca y la calle es de doble sentido. No ve el único coche que viene por su izquierda que le atropella. El propio sujeto ha contribuido a que la profecía se cumpliera. A los que le interesa el tema, les recomiendo la película ¨Destino final¨.
En una prueba tan sencilla para alguien con supuestos poderes como adivinar el signo del zodíaco de un desconocido, la mayoría de los videntes falla. De hecho la probabilidad de aciertos comparada con alguien que no tiene poderes es muy parecida. Muchos videntes dicen cosas muy ambiguas como: ¨Hace poco tiempo has tenido problemas con una persona muy cercana a ti¨. Esto puede pasarle a mucha gente. Cada día nos relacionamos con personas cercanas y lejanas, y lo normal es que con alguna tengamos un desacuerdo, problema o encontronazo, como lo queramos llamar. Eso engloba a la mayoría de la población mundial.
Si preguntamos a algún vidente por los números ganadores de la lotería, nos dirán que ellos no pueden aprovecharse de ese Don. Ni ellos, ni familiares. Pero podrían beneficiar a un amigo o a un tercero. Tampoco. La realidad es que no conozco a ningún vidente que haya acertado los números de la lotería, y muchos de ellos juegan, de eso no tenemos ninguna duda. La mayoría de los videntes cobran por sus servicios.
Se ha recurrido a los videntes para muchas cosas, guerras, enfermedades, trabajos, rupturas sentimentales, un posible amor, catástrofes y hasta para infidelidades. En ocasiones, algunos videntes aciertan, pero no porque tengan ¨superpoderes¨ o vean el futuro, sino porque utilizan una serie de técnicas psicológicas como la lectura en frio. Básicamente, el cliente o interesado le da la información para que le diga lo que quiere oír. Todo el que va a un vidente está predispuesto a creer todo lo que le digan. Es una cuestión de fe. Se cree más en los videntes cuando te dicen cosas positivas. Cuando no aciertan la predicción, el interesado lo adapta para que encaje en su realidad final. Incluso se sienten culpables porque lo que dijo el vidente no se cumplió porque no siguió sus consejos. Damos valor a lo que aciertan y olvidamos lo que no. No hay mucha diferencia con el puro azar.
Algunos videntes son expertos en lenguaje corporal (no verbal) y leen bien la apariencia física de las personas. Se trata del Efecto Halo. Los rasgos externos nos dicen mucho de cómo es la persona en realidad. Teniendo la edad y el sexo del cliente, mucha de la información posterior viene encadenada, ya que no tiene las mismas preocupaciones una persona de 20 años que una de 60. A través de preguntas trampa, van recopilando información, tanto de las respuestas verbales como no verbales, para la supuesta adivinación. Con frecuencia utilizan palabras como ¨quizás¨, ¨es probable¨, ¨puede ser¨, ¨si crees en ti mismo¨, ¨si eres valiente¨, tienes que arriesgar¨, etc. Son palabras y expresiones que crean dudas pero que no hacen desconfiar en exceso. Como se trata de un negocio, el adivino tiene que intentar que se hagan más sesiones, para sacar más dinero. Durante la visita se crea una relación de confianza que el falso vidente utilizará para hacer preguntas similares sobre el tema que preocupa al cliente para crear el ¨efecto cerebro de cristal¨, en el que parece que el vidente vea literalmente, lo que estás pensando. No es que sepa mucho sobre ti, es que tú se lo has dicho y no te acuerdas.
Videntes como Rapel (Franco Cebero Ochoa) hacían reír más que otra cosa. Era un modisto con poco talento. La Bruja Lola (Lola Montero) no adivinó ni la muerte de su marido. Lo más gracioso era escucharla criticando a otros falsos videntes. Aramís Fuster (María Antonia Pérez Sánchez) se definía a ella misma como pitonisa. Asegura que ha vivido siete vidas, algo más de 700 años y que llegó a conocer al Conde Drácula, a Satanás y a Jesucristo. Era una habitual en los programas de telebasura de la época, y sobre todo en las madrugadas tirando el tarot. Fundó su propia religión, la Aramilogía. Cuando la televisión amortizó esos programas, fungió varias veces suicidarse, para llamar la atención de los medios. Deseret Tavares (la vidente de las estrellas de Hollywood) se especializó en famosos. Casi todos los videntes tienen un sobrenombre o mote, ya que su nombre real no despierta misterio. La mayoría tienen nombres muy comunes.
Si buscamos información en la hemeroteca de un año cualquiera nos daremos cuenta de que ningún vidente acertó la mayoría de las cosas que ocurrieron al año siguiente. No he visto que ningún vidente haya visto que venía una pandemia (Coronavirus), ni en 2018 ni en el 2019.
El Maestro Joao (Joao Joaquín Castejón) terminó cambiándose de sexo y llamándose Benita en honor a su madre. Se define como un sensitivo del Universo. Se hizo famoso por lo que no acertaba y por lo que hacía reír a los que llamaban a su consulta. Llegó a vaticinar su propia muerte el 27 de abril del 2022. Evidentemente, no acertó, aunque podía haberlo hecho, suicidándose. La contradicción era que si acertaba sería el final de su negocio. Detrás de estos personajes se esconden vidas tristes o traumáticas. Analizando su vida descubres que abusaron de él cuando era pequeño y las drogas le provocaron problemas mentales. Trabajó de peluquero y camarero, pero también era transformista (vestirse de mujer). Creyó ver un filón en los Youtubers que estaban de moda. Terminó con una fugaz carrera como cantante de Reggaeton, evidenciando el oportunismo de estos estafadores.
Pepita Villalonga fue condenada por un delito de estafa en 2016. Una cliente le pagó, en varias consultas, 31.000 € para que la ¨experta¨ le quitara un mal de ojos y el riesgo de muerte que pesaba contra ella. El mal de ojos no se fue y la mujer la denunció por estafa. Como olvidar a Paco Porras (El Vidente de las Frutas). Como me reía con aquellos frikis que salían en la televisión intentando convencer a los reporteros, que les entrevistaban para reírse de ellos, de que eran buenos videntes. En programas como ¨Crónicas marcianas¨ eran los personajes que hacían subir la audiencia. Porras aseguraba ver el futuro en frutas y verduras. En una película (frikada) de Javier Cárdenas titulada FBI (Frikis Buscan Incordiar), lo atan a una lancha para elevarlo en una especie de parapente, pero la cosa sale mal y se pega una hostia tremenda. Llegó a simular hacer el amor con la Tierra en directo. Hacía cualquier tontería para seguir viviendo del cuento de la TV, pero en realidad estaba arruinado económicamente y mal de salud. Argumentaba que su mala salud fue culpa de aquella desgraciada película. Terminó prostituyéndose y con problemas psicológicos. Este tipo fue pillado, con una cámara oculta, recomendando un estrambótico brebaje a un enfermo de esclerosis múltiple.
Sandro Rey (Sensitivo del Universo) aseguraba que sus poderes procedían de su difunta abuela Rosa, quien se le presentó a los pies de la cama para traspasarle sus poderes. Se hizo famoso por lo que no acertaba y por las personas que llamaban a su consulta para reírse de él o tomarle el pelo, que en aquella época tenía mucho. Supongo que para imitar la clásica imagen de Jesucristo.
En la República Dominicana encontramos a dos videntes destacados, Zoraya Santana y Juan Jiménez Coll. Zoraya, de origen venezolano, afirmó que Leonel Fernández ganaría al presidente Luis Abinader en la segunda vuelta de las elecciones del pasado 2024. Predijo revueltas sociales de las clases populares por la precaria situación económica del país. La vidente no acertó ni de lejos. Abinader ganó en primera vuelta (con el 59% de los votos) sobre Leonel que obtuvo el 27%. Tras no acertar, argumentó que perdió porque no cambio el equipo de trabajo y porque se presentó con otro partido. Las protestas sociales son normales en un país complejo en vías de desarrollo y que comparte la Isla Española con el conflictivo vecino de Haití. Afirma que los videntes son los nuevos profetas. ¡Ay va eso¡. Predijo un crack económico para el 2025 a nivel mundial y eso no ocurrió. Mirando vídeos de ambos videntes, tengo la sensación de que hablan a nivel personal como cualquier comentarista o analista que no tiene poderes. Afirmó que se puede desviar un ciclón a través de la oración.
Juan Jiménez Coll (tarotista) tiene mucha presencia en redes sociales dominicanas y medios digitales. Se presenta como asesor/consultor espiritual y tarotista. Predecir inundaciones en un país caribeño (tropical) no tiene mucho mérito. Cualquier meteorólogo o climatólogo podría afirmar lo mismo desde la Ciencia debido al cambio climático. También pronosticó protestas sociales, una mejora económica y una intervención militar en Venezuela. Desde la victoria de Trump, esto último era más que probable. Cualquiera sin poderes podría adivinarlo. La realidad es que estudió arquitectura y luego se dedicó a la videncia. Me atrevería a decir que, como muchos otros videntes, no era un buen profesional en su especialidad.
El boom de este tipo de personajes fue tan grande que incluso se realizó un reality show llamado ¨El Castillo de las mentes prodigiosas¨ emitido en Antena 3. El éxito de estos programas saltó a las madrugadas de las cadenas principales bajo el formato de Call TV. El sistema era sencillo, pagar por minutos las llamadas a los supuestos videntes. Las llamadas no eran baratas y por tanto el truco era mantenerte en línea el máximo de tiempo posible. Era muy habitual ver en algunas noches de insomnio al Maestro Joao, Sandro Rey, Pepita Villalonga o David Trivin. No hace falta recordar que la popularidad de estos programas aumentaba en tiempo de crisis.
Mucha gente prefiere no saber qué va a ocurrir, porque podría ser algo malo. Por ejemplo, una enfermedad. Predecir el colapso o la decadencia de EE.UU no es tan difícil. Tarde o temprano, todas las civilizaciones de la historia terminan. La sumeria, la egipcia, la griega, la romana, la azteca, la Inca, la maya, etc.
Desde tiempos inmemoriales hemos tenido el deseo de adivinar el futuro, sin embargo solo podemos hacer predicciones, es decir, escenarios posibles basándonos en el presente y en el pasado. Por más que se explique cómo funciona el engaño, siempre habrá personas que crean en los videntes. A los humanos, como seres inteligentes que somos, nos cuesta pensar que somos parte del ¨libre albedrío¨. Tenemos la necesidad de creer en seres superiores (Dioses, extraterrestres) para no pensar que, de momento, estamos solos en el Universo. Preferimos pensar que somos parte de un Plan Divino, de un Diseño Inteligente, aunque veamos evidencias de lo contrario por todas partes. A los videntes han acudido gobernantes, reyes, empresarios y personas de todas las clases sociales.
Echando la vista atrás, la realidad es que la mayoría de estos personajes eran individuos con problemas que terminaron su vida como muñecos rotos fruto de una competencia desbocada por una audiencia. La mayoría de ellos han caído en el olvido más absoluto. Mirándolo con perspectiva, todos disfrutaron de su momento de gloria televisiva e incluso algunos hicieron fortuna económica. Casi todos ellos han quedado traumatizados de por vida, aunque creo que nunca estuvieron cuerdos del todo.
Por Alcides Pimentel Paulino
