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14 de febrero 2026
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OpiniónFrancisco Cruz PascualFrancisco Cruz Pascual

¿Vales lo que tienes no lo que eres?

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RESUMEN

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Esta valoración no es nueva, existe desde la propia existencia humana, siendo una dolorosa realidad que se plasma en la vida social del quehacer diario, convirtiéndose en una anomalía que se sienta en la realidad objetiva de la vida. Uno se da cuenta desde la propia Biblia, cuando Caín observa las ofrendas que Abel ofrece al Creador, y, en forma equivocada cree que Dios prefiere a su hermano por lo que tiene y puede ofrecerle, olvidándose de que Dios observa el interior de las personas y sabe quién es cada cuál desde lo intrínseco.

Pero, desde la errada visión del hombre común (siglo tras siglo), el individuo humano vale lo que tiene para ofrecer al contexto que le circunda.

Es una frase convertida en verdad meridiana en la practica social y es citada en forma frecuente, expresa una visión materialista donde el valor social, en donde la consideración hacia una persona se mide por su riqueza, por sus propiedades o poder, y no por sus virtudes, por su moral o sus cualidades personales.

Existen varios aspectos que se consideran clave para que se manifieste esa realidad en la praxis. El primero de ellos es la valoración externa, cuestión que implica, que a mayor fortuna, mejor es el trato que darán los semejantes y de ahí dependerá la posición social que el individuo ocupe en la escala que se disponga. La critica social es el segundo aspecto clave, ya que ella casi siempre se utiliza de forma supuestamente asertiva, con el propósito de describir cómo la sociedad a menudo trata a las personas según los bienes materiales que posee, es decir, según su estatus económico. El tercero de estos aspectos, es el materialista, ese que da prioridad a la riqueza material sobre el mérito interno que tiene el individuo como humano.

En el currículo de mi crianza siempre se valoró el hecho de que “una persona es lo que ella cree que es.” De ahí la importancia de la autoestima y el valor interno que una persona tiene, es decir, que el verdadero valor de un ser humano se encuentra en su esencia, en su carácter y en lo que ella se considera ser y no en los bienes materiales que posee. De ahí que, la familia tenga tanto valor, cuando ella trabaja sobre la dignidad de sus integrantes.

Don Miguel de Cervantes en su obra cumbre utiliza la frase “tanto tienes, tantos vales”, se trata de la realidad sin época, de que en sentido general la sociedad trata a las personas según su riqueza. Es decir, si tienes dinero o poder te tratarán mejor que si eres pobre o no tienes recursos materiales. Aprendí en mi hogar desde muy temprana edad, que la persona no puede dejar que otros definan quien es ni mucho menos aguantar menosprecios ni burlas de nadie en lo absoluto. En mi familia se enfrentaba todo tipo de intento de marginación o discriminacion, por ello, lo que pasaba en la escuela o en la comunidad de vecinos, se comentaba en la casa y se corregían los entuertos de inmediato, haciendo presencia en la escuela o en casa del vecino para solucionar cualquier intento de agresión verbal, emocional o física.

¡Éramos un gran equipo!

En el contenido curricular del hogar donde nos criamos mis hermanos y yo, se buscaba en forma constante el aumento del valor personal de cada uno.

Esto significa, que valíamos la conducta exhibida, tanto en el hogar, como en la escuela y la comunidad. Éramos y somo conscientes de lo importante de ese aprendizaje, porque es allí en ese múltiplo de contexto, en donde las personas deben vivir sus principios y virtudes, bajo el respeto de las normas fundamentales que cada individuo debe adoptar como suyos, convirtiéndolos en su propia riqueza personal para guiar su conducta, definir su personalidad y tomar decisiones en el día a día, siempre con el cuidado del “¿qué dirán o cómo verán los demás el comportamiento que se adopta?”.


Por Francisco Cruz Pascual

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