RESUMEN
La sociedad dominicana permanentemente ha dado cátedra de ingenuidad y falta de conocimiento general. Drama repetitivo, que han encarnado pintorescos personajes de la actividad política, económica, migratoria, religiosa y hasta supersticiosa. En franca demostración de los bajos niveles educativos, que sin importar el momento histórico que viva el mundo, aqueja a la gran mayoría del pueblo dominicano.
La más reciente exposición, la representa Wilkin García Peguero, ¨Mantequilla¨, quien, a base de labia, muela, cotorra, sueños o alguna otra forma en que los dominicanos le suelen llamar a esas facilidades discursivas que emboban, vendió un proyecto económico consistente en la multiplicación del dinero, en un tiempo tan relativamente corto, que no daba turno a la inversión y el retorno del capital para cumplir esas quimeras.
Como ya conocemos los efectos que produce el dinero en el ser humano, sobre todo el que llega de manera fácil, sin dar un golpe, ¨Mantequilla¨ se convirtió en todo un gurú de las finanzas, atestiguando haber creado una nueva fórmula, con la que buscaba establecer un orden económico, llegando a mostrar disposición de impartir cátedra de economía a las autoridades financieras del país.
Como toda una estrella, ¨Mantequilla¨ fue llevado a los más importantes medios de comunicación, otorgando entrevistas y respondiendo preguntas de tontos panelistas que en ningún momento le cuestionaron sobre asuntos básicos de economía, finanzas y contabilidad. Todo se limitó a asuntos irrelevantes, donde se combinó lo filosófico, religioso y político, con la economía. Una mezcolanza nada buena. Revivimos frases memorables de Trujillo y su Era como aquella de ¨Dios y Trujillo¨ adaptada al fenómeno del momento: ¨Primero Dios y después Mantequilla¨.
Como paradoja de la vida, el municipio de Sabana Grande de Boyá, lugar donde se creó el ultimo asentamiento de los indígenas Tainos, fue el escenario en que se exhibieron las bondades financieras del auto denominado Albert Einstein de la economía nacional. Hipotecar sus tierras, ganado o cosechas, fueron sólo algunas de las acciones que hicieron los agricultores. Los comerciantes, profesionales y obreros, tomaron prestado cuanto sus acreedores le concedieron y así, mansos y cimarrones, imploraron al ¨Chamán¨ financiero, aplicar su fórmula 3.14 sobre el capital.
Pasado el espejismo, mantequilla fue llevado ante los tribunales donde los incautos inversionistas, han derramado su ira. Ignoran que, con este punto a su favor, pierden las ultimas esperanzas de recuperar su dinero. Mantequilla, privado de libertad no generará los capitales, que de por sí no tiene, para honrar sus deudas y ellos, complacidos en su venganza, deben trabajar para pagar más de 150 millones de pesos, que, a modo de ofrenda, le llevaron al gurú financiero para que los multiplicara.
Por el momento, sólo nos resta prepararnos para conocer el próximo grupo de incautos que, de seguro, caerán en la trampa de algún facineroso, que como por arte de magia, venderá algún proyecto político, religioso o financiero con los mismos resultados de los acontecimientos recientes. Lamentablemente esta es, una sociedad que no aprende.
Por: Florentino Paredes Reyes
