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13 de enero 2026
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Una preocupación valida

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¿Quiénes deberían ser nuestros candidatos a la mayor investidura de la nación? ¿Cuáles deberían ser sus habilidades y facultades? ¿Inteligencia, preparación, intelectualidad, popularidad, carisma, integridad, conocimiento de la realidad nacional e internacional? ¿Cuáles atributos deben primar en la escogencia? El presente artículo, de carácter reflexivo y propositivo, expone alguna preocupación sobre una nueva corriente de políticos o personajes públicos que, en su búsqueda del poder, particularmente el de tipo presidencial han manifestado su interés de participar como precandidatos a la primera posición de la nación.

Este artículo nace a raíz de un encarte publicado donde están nombrados todos aquellos que han manifestado su deseo de aspirar a la presidencia del país, confieso que sentí preocupación, porque todos salvo pocas excepciones, no reúnen, a nuestro juicio, las competencias y conocimientos necesarios para aspirar al cargo máximo en este momento tan convulso y complejo. El entorno político, enfrenta circunstancias muy particulares: problemas de baja credibilidad política, partidos políticos y políticos corruptos, crisis económicas, pobreza y marginación, falta de confianza en las propuestas políticas y finalmente, candidatos políticos sin suficiente fortalezas y sapiencias para acceder a la presidencia nacional.

El que gobierna debe ser un estratega real, es decir el gobernante requiere inteligencia proactiva, habilidades de comunicación, negociación y resolución de conflictos, así como la capacidad de unir a la sociedad y generar confianza, que tenga facultades propias para analizar, para valorar, para planificar, para proyectar y para ejecutar. Si bien es cierto que la planificación es la espina dorsal de un buen gobierno, lo que decide el éxito de la gestión es la habilidad pluridimensional del incumbente. Uno de los aspectos mas importante que debe asumir un gobernante y que le garantiza el éxito, es administrar con destreza y prudencia entre fuerzas y entre sectores, eso es entender lo que implica el desempeño democrático. Sin embargo, eso no lo es todo hay otros atributos que son fundamentales como la moral, la prudencia y el autocontrol en los diversos órdenes del ser y del proceder, porque de ese modo es factible administrar las emociones y defenderse de las pasiones, y de las tantas tentaciones inicuas del poder.

Hemos visto en estos tiempos algunas fuerzas promoviendo a hijos de expresidentes y de exfuncionarios como candidatos a la presidencia del país, como si se tratara de una monarquía y ellos los herederos, o como si el serlo fuera un salvo conducto que les abriera las puertas para aspirar a la primera magistratura de la nación, muchos de ellos apoderados de un carisma que asumen heredado, pero ojo de pronto ese personaje los desborda y no coincide con el candidato y nos surge la pregunta ¿son estos los mejores candidatos o son los más manejables por el marketing político?

Otro aspecto que no queremos pasar por alto es el deseo manifestado por la vicepresidenta Raquel Peña de aspirar a la presidencia, aquí hay un punto de descoordinación y es el siguiente, asumimos que el presidente Abinader dispone la ¨no reelección presidencial¨ como un mecanismo que procura promover la alternancia en el poder, para evitar la concentración de poder y el personalismo y así garantizar la renovación y participación de nuevos líderes políticos, tomando esto en consideración ¿procede que se promueva a presidente la dos veces vicepresidente del país y compañera de boleta del presidente actual? ¿de qué ¨no reelección¨ estamos hablando? ¿Qué cambio implica eso? ¿Contribuye a pensar que el poder está siendo alternado? ¿Se despoja la concentración de poder? nos quedamos sin respuesta.

Volviendo a la historia de los hijos de presidentes que aspiran y yéndonos hacia atrás en el tiempo, la historia política dominicana muestra que la llegada de hijos de presidentes al poder no es algo nuevo, tenemos el caso de Manuel Jimenes, el segundo presidente dominicano, fue presidente en el 1848 por un año y su hijo Juan Isidro Jimenes, fue presidente en dos ocasiones de 1899 a 1902 y de 1914 hasta el 1916. Tenemos también a los generales Pedro y Cesáreo Guillermo, padre e hijo, Pedro fue soldado de la lucha independentista de 1844 y un gran luchador en favor de la restauración de la República en 1863, tomo la presidencia de manera temporal solo duro 24 días, su hijo Cesáreo fue presidente en dos periodos cortos debido a la inestabilidad política del momento, en 1878 y 1879.

Otro caso es el del general Ramón Cáceres Vásquez, quien fue presidente desde el 29 de diciembre de 1905 hasta su asesinato el 19 de noviembre de 1911, era hijo de Manuel Altagracia Cáceres y Fernández, quien fue presidente provisional en el 1868, obligado a renunciar con apenas 13 días por conflictos con el general Lilis. En 1914 Ramón Báez Machado hijo del expresidente Buenaventura Báez fue presidente provisional del país. Por último, tenemos el caso del presidente Luis Rodolfo Abinader Corona; hijo del político y varias veces candidato sin éxito a la presidencia José Rafael Abinader Wasaf.

La historia también nos muestra que hemos tenido todas clases de estadistas desde sacerdotes, intelectuales hasta analfabetos, el general Gaspar Polanco, quien gobernó el país por tan solo tres meses en el 1864 fue un destacado líder del movimiento restaurador de la República en 1863, era un completo analfabeto. Tuvimos otros presidentes con muy escasos niveles educativos llamados Pedro Guillermo, Wenceslao Figuereo y el general Santana, este último a pesar de su liderazgo político y militar era catalogado como poco ilustrado. En otro orden tuvimos dos presidentes sacerdotes, el padre Fernando Arturo de Merino quien fue presidente en el periodo 1880 al 1882, se destacó por frenar las insurrecciones de los baecistas, y el arzobispo Monseñor Nouel, quien fue presidente de forma provisional del año 1912 al 1913 a través de un decreto del Congreso Nacional.

Conjuntamente en nuestra historia también hemos tenido presidentes que con sus luces y sobras fueron grandes políticos, intelectuales y escritores, cuyas plumas llenan de prestigio a la Republica Dominicana ellos son sin lugar a dudas Joaquín Balaguer y Juan Bosh, y otro también orgullo nacional que aunque no llego a ser presidente no podemos dejar de mencionar a José Francisco Pena Gómez un hombre que se construyó así mismo llegando a ser uno de los políticos más refinados y pulidos del país, surgió sin ninguna sombrilla, un hombre íntegro dedicado a la política y al saber en general. En este punto no podemos dejar de mencionar a Leonel Fernández, otro intelectual, de origen modesto, sin abolengos, abogado y un político, avanzado, de amplia formación, preparado, con amplios conocimientos generales, que le proporcionó al país una apertura al mundo que permitió promover nuestro país escondido por décadas, este hecho significó un hito histórico para el país.

Como hemos podido ver, un presidente puede provenir de cualquier capa o sector social y económico, pero para ser trascendente y dejar un buen legado debe pertenecer siempre a una élite cultural, debe ser parte de un conglomerado de personas que, por su consagración ardua al estudio de las letras y las ciencias, adquieren unas herramientas sapienciales que los elevan a un nivel de excelencia humana. Una élite a la que cualquiera, con vocación y esfuerzo propios, puede acceder. Un mundo letrado abierto, incluyente, pero exigente. El poder político es un arte superior, un conocimiento muy avanzado y exige una cuidadosa formación ya que su uso debe ser de mucho cuidado porque conlleva tomar decisiones y realizar acciones que afectan la vida de la nación.

Escoger a los candidatos debe llevarnos a reflexión, este es un asunto verdaderamente preocupante, la manera en que se elija a los candidatos en cualquier partido político es fundamental, el proceso de selección de los candidatos es un área de análisis que ha sido algunas veces ignorada y otras poco investigada por los partidos políticos, aun cuando la cuestión de designar un candidato, por un proceso u otro, sea uno de los momentos más significativos en cualquier organización partidista, en el entendido de que sobre ellos dependerá muchas veces el éxito o la derrota electoral, así como también, una vez pasada la elección, del ejercicio del gobierno dependerá el progreso o el retroceso del país.

La situación del país y el escenario a nivel mundial están sumamente complicados, el presidente o los futuros candidatos presidenciales que resulten electos estarán frente a grandes desafíos y están conminados a tomar una serie de decisiones sumamente difíciles y con inmensas implicaciones para el futuro del país. Enfrentamos varias crisis y de las cuales no se vislumbran soluciones en el corto plazo, tenemos hipotecado el 58% de PIB con un deuda absorbiendo 1/3 de las recaudaciones para pagar su servicio lo que vaticina una curva inflacionaria, tenemos las crisis de educación sumergida en una espiral de deterioro descendente, la crisis de seguridad en su punto más álgido, la descomposición social, la corrupción, descuido en el recogimiento de basuras en los barrios, la degradación y abandono de los cementerios Cristo Redentor y el de la Máximo Gómez, usados como madrigueras de delincuentes y consumidores de drogas. En medio de todo esto, el sistema carcelario fuera de control, la Policía Nacional muy a pesar de los intentos por reformarla aun enfrenta muchos desafíos, obras de infraestructura que no se culminan a pesar de las reiteradas fechas de conclusión anunciadas tales como el muro fronterizo y la línea 2 del Metro de Santo Domingo que conectara la autopista Duarte con los Alcarrizos, entre otras.

Por otro lado, tenemos el alarmante déficit fiscal, la deuda externa en aumento, tenemos la caída de la producción y la crisis de la construcción debido a la repatriación de haitianos sin un plan definido, escasez de agua y crisis energética que no solo no está creciendo a nivel de la población, sino que está en declive, falta de empleo, congestión vehicular que afecta el consumo, disminuye la productividad laboral, incrementa la contaminación ambiental, crea impotencias y problemas de salud ¿qué haremos para enfrentar ese nivel de fragilidad e indefensión financiera, publica y social. ¿Por dónde empezaremos a hacer los ajustes? ¿Conforme al escenario internacional que augura grandes crisis de combustibles estamos haciendo las reservas correspondientes? ¿Estamos haciendo reservas de divisas? ¿Privilegiará crecimiento económico o se continuará incrementando el gasto social? ¿Qué ajustes estamos contemplando para proteger al empleado ante la incorporación de la Inteligencia Artificial en las industrias?

Y por último el mundo enfrenta una preocupante proliferación de conflictos armados, con varios puntos críticos que demandan atención internacional. Entre los más destacados se encuentran la guerra en Ucrania, el conflicto en Gaza, la guerra de Israel contra Irán, la situación en Sudán y la República Democrática del Congo, las tensiones de Estados Unidos y China. Además, se observan tensiones en otras regiones como el Sahel africano, Siria, Yemen y Myanmar, así como en América Latina con conflictos latentes en México y Colombia.  Ante esta situación cambiante se requiere un liderazgo que sea capaz de definir con absoluta claridad el interés nacional y enfrentar los conflictos mundiales fortaleciendo la cooperación regional, promoviendo la diplomacia preventiva, y apostando por el multilateralismo y el respeto al derecho internacional.

¿Cómo podemos ver la situación es para expertos, y es preocupante porque en este mundo contemporáneo, existe un factor determinante para triunfar o para hacer triunfar a un candidato y es la estrategia y el marketing y su poder en como influir en otros y utilizar el poder para alcanzar las metas deseadas es poderoso, son capaces de construir un candidato ideal, y su diseño abarca desde la imagen del candidato, lo que debe decir o callar, como vestir, el mensaje, el eslogan, la propuesta ideológica, el uso de las nuevas tecnologías, el diagnostico que arrojan las encuestas, pero no olvidemos que es solo estrategia, se pueden construir ídolos de barro, pensemos a la luz de los resultados si ha habido congruencia entre estrategias y gobiernos? Y lo más trascendente, las promesas de una buena campaña se han transformado en compromisos que se han cumplido a la hora de ejercer el gobierno.

Sopesemos bien a quien vamos alimentando para ocupar la primera posición del país, la situación en la que estamos es para un incumbente competente, la capacidad de administrar, organizar y gestionar no se inventa, un político “improvisado” es un peligro público. Un buen estadista entiende que gobernar implica una tarea en dos sentidos: en lo inmediato y en perspectiva, de ahí la importancia de saber escoger el candidato, tenemos muchos y quizás los mejores no suenan, empecemos a escudriñarlos.

Por Jacoba Hasbún

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