RESUMEN
Comunicar, puente de conexión (4 de 4).
Hablar con las nuevas generaciones no es difícil, lo complejo es dejar de hacerlo desde la superioridad, desde la experiencia como excusa para invalidar, o desde la necesidad de tener siempre la última palabra. Esta generación, más que escuchar consejos, quiere sentirse escuchada.
Una de las principales barreras en la comunicación intergeneracional es la forma en que se transmite el mensaje; los adultos tienden a adoptar un tono instructivo, como si la edad garantizara razón, pero los centennials y posmilénicos valoran la horizontalidad, el diálogo y la empatía como puentes de conexión, no responden a sermones, sí a preguntas honestas, no se movilizan con imposiciones, sí con coherencia.
Para muchos, esta actitud puede parecer desinterés o falta de respeto, pero en realidad es una señal de que no se dejarán dirigir por quien no demuestra autenticidad o humildad. Son selectivos con sus influencias y firmes en su forma de decir “no” a lo que no los representa.
Por eso, si realmente queremos orientar, inspirar o liderar a esta generación, necesitamos cambiar la forma, y el fondo.
Escuchar más, suponer menos,
Acompañar, en lugar de imponer.
Recordar que la autoridad que se respeta es la que se gana desde la integridad.
Conectar con las nuevas generaciones implica replantear nuestra forma de comunicar, liderar y educar. Siempre nos enfocamos en ‘transmitir mensajes” y se nos olvida crear espacios de conversación, donde el respeto, la empatía y la coherencia sean constante. En ese espacio es donde nace un liderazgo sostenible en el tiempo.
Por Belma Polonia González
Profesional en Gestión Humana, enfocada en el desarrollo del talento, la cultura
organizacional y el bienestar laboral. Se caracteriza por crear experiencias que conecten a las personas con su propósito profesional y humano.
