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23 de enero 2026
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OpiniónFernando DespradelFernando Despradel

Un senderista nos lleva por caminos de playas y montañas

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RESUMEN

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Crónicas Dominicales

Conversaba con el joven José Luis Matos, un experimentado senderista a pesar de su juventud y nos relata excursiones fantásticas que él y su grupo han realizado en zonas costeras y rutas montañosas que me han dejado muchas enseñanzas.

El placer de sentir el aire puro, el silencio de la naturaleza sólo interrumpido por el silbido de las aves y el soplo de los vientos es una experiencia inenarrable expresa el senderista.

Para engancharse a senderista debe contarse con una excelente salud y con hábitos de practicar deportes y ejercicios con regular frecuencia para afrontar los fuertes retos que se afrontan.

Una persona, no importa la edad que no esté debidamente preparada para realizar una excursión está sujeta a fatigarse en exceso, lesionarse y hasta sufrir serios trastornos de salud.

Explica José Luis que armar una excursión significa una labor previa de planificación donde se debe establecer de manera precisa la ruta a seguir, visualizando puntualmente donde comienza y termina, para establecer los puntos dónde serán dejados y el lugar del encuentro para ser transportados.

Determinar las vías existentes: carreteras, caminos vecinales, etc., pasos de ríos y arroyos, permisología, puntos para acampar, los alimentos acorde a la cantidad de personas y apertrechamiento de medicamentos.

También, añade el joven senderista que se contempla un protocolo de auxilio en caso de accidente u un cuadro crítico de salud, contando con los lugares de asistencia médica en la ruta y los organismos de seguridad.

En una excursión sucedió un caso de apendicitis aguda y un helicóptero de la Fuerza Aérea recogió el afectado en una zona montañosa muy accidentada, trasladándola a un centro médico.

Después de caminar hasta 10 a 14 kilómetros diarios, escalando montañas, atravesando ríos, arroyuelos y obstáculos de todo tipo, nada mejor que levantar las carpas y preparar una rica cena acorde «a las circunstancias», relata el joven que regularmente asisten uno o dos expertos cocineros que preparan ricos manjares.

Nos cuenta una anécdota muy simpática en una de sus excursiones y es que regularmente colocan la ropa enchumbada de sudor arriba de la tienda de campaña para secarla y un toro atraído por la sal tomó la ropa interior de uno de los participantes emprendiendo rápidamente la huida.

En otra oportunidad una fuerte tormenta eléctrica les afectó en la ruta Guayabal-El Cercado (Constanza) derribando árboles y como es mandatorio en estos casos se colocaron en fila india para evitar ser impactados por una descarga eléctrica.

Al preguntarle cuál es el comportamiento de los lugareños ante la presencia de grupos de excursionistas, nos explicó que siempre son recibidos de manera muy cordial y amigable.

Muchas veces le premian con frutos y víveres de sus predios; regularmente cuando vemos niveles de pobrezas y necesidades, los senderistas tienden «la mano amiga».

Para las excursiones a las montañas -que son más demandantes- ligeramente participan más hombres que mujeres y en las de playa, las mujeres por mucho representan la mayoría.

El peso de la mochila debe ser lo más equilibrado posible, debiendo el excursionista llevar las piezas de vestir estrictamente necesarias, los alimentos; más que nada, agua.

No se puede descuidar la hidratación.

Un peso determinante es el de la carpa.

Un pito, una brújula y un cuchillo son elementos indispensables en el equipaje.

Sobre el calzado, para las rutas de montañas, lo ideal son las botas impermeables (son muy costosas), con ellas se puede atravesar ríos y no se mojan los pies.

Las excursiones a las playas, nos mostró unas playas paradisíacas ubicadas al norte de Samaná, precisamente donde se termina la isla, denominadas Playas Escondidas, verdaderos paraísos terrenales.

Con aire doctoral dice José Luis, que la ruta está poblada de calor, en el ambiente, en la tierra y el cuerpo.

Pero al final, está la recompensa de un zambullón en playas maravillosas.

En los grupos senderistas participan personas de diferentes profesiones y edades.

Médicos, contables, mecánicos, pequeños comerciantes, empleados públicos y privados… no hay obstáculos, siempre que sean buenos ciudadanos, tengan conciencia de participación en grupos son bienvenidos.

Tenemos participantes desde 19 a 60 años que disfrutan al máximo estas excursiones, las fotos y videos son la mejor muestra de estas gratas experiencias.

«Cada dominicano debiera conocer primero cada parte de su tierra antes de embarcarse en aventuras al exterior; nuestras playas, rios, montañas… son un tesoro»

Por: Fernando Despradel.

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