RESUMEN
- Porque la universidad es otra cosa
El miércoles 14 de mayo del 2025, constituye un día y una fecha imperecedera en mi convivir familiar y profesional.
En esa fecha, que reitero, permanecerá en mi memoria hasta el ocaso de mi existencia, fuimos reconocido por la primera profesión colegiada de la República Dominicana, a través del organismo que agrupa a la mayoría de los/as contadores/as de nuestro país y que regula éticamente a los profesionales de la contabilidad, el Instituto de Contadores Públicos Autorizados de la República Dominicana (ICPARD), el “Premio a la Excelencia Juan Pablo Duarte”.
La distinción, basa su connotación en que ciertamente, como afirmara el destacado economista, sociólogo y experto internacional en desarrollo, ética y responsabilidad social Bernardo Kliksberg, en su obra titulada, “más ética más desarrollo”, las comunidades cuyos procederes se basan en la ética, tienen garantizado el mayor desarrollo y éxitos comunitarios.
Eufórico de emoción por la distinción de que fuimos objeto esa noche, expresamos nuestro parecer histórico de que la ética gerencial y muy específicamente, del profesional de la contabilidad, debe ser un concepto innegociable, plasmado en cuerpo y alma en quienes ejercemos esa profesión.
Debemos agradecer la presencia en la ocasión, del rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, del decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de esa academia, en cuyo paraninfo, se desarrolló dicha ceremonia de reconocimiento y a los demás miembros del Consejo Universitario y del Consejo Directivo de esa facultad.
La gratitud eterna, a todos/as los/as presentes que dignificaron la noche y el momento de mi más grata recordación.
Gracias al ICPARD, a la directiva nacional y directivas regionales de dicho gremio, a los distinguidos miembros de la comisión evaluadora, integrada por los señores Felipe Montero, Andrés Billini, Alberto Ortega Cándido Ramírez y el Doctor Wilson Gómez, este último, presidente del Instituto Duartiano cuya función principal es la preservación del valor histórico del padre de la Nacionalidad Dominicana.
Felicitamos nueva vez al ICPARD, por tan brillante iniciativa de valorar el proceder ético y moral de sus miembros y de hacerlo en un paralelismo de proceder patriótico con el padre de la dominicanidad, cuya praxis ética de su tiempo, no tiene ningún parangón histórico.
AUTOR: DR. PABLO VALDEZ
