RESUMEN
Es una condición establecida por científicos, médicos. economistas y otros especialistas de todo el mundo, que la pandemia del Coronavirus ha tenido un impacto profundo en las finanzas, la salud y la vida de relación de la gente en todos los pueblos del mundo, al punto de afirmarse que la humanidad vive hoy un antes y un después del COVID 19.
La pandemia y sus duros efectos, a los que se unen los de la guerra en Ucrania, han encontrado a nuestra República con los grandes atrasos que predicaba Juan Bosch desde hace medio siglo, con la agravante de que los 20 años de gobiernos de sus hijos del PLD de Leonel Fernández y el PLD de Danilo Medina fueron dos décadas perdidas para el pueblo en términos de desarrollo social, institucional y ético.
Tras 20 años del paso del PLD por el poder y su herencia de deficiencias en los sistemas de salud y educación, inseguridad ciudadana y social, carencia de sistemas de agua suficiente para el consumo humano y el trabajo, con su debido drenaje; falta de electricidad eficiente, limpia y a costos razonables; una administración pública permeada por la corrupción y la impunidad; y, sobre todo, la herencia de un modelo económico vulnerable, deficitario, inequitativo e insostenible.
Todo ese cuadro que forma parte de la pesada deuda social dejada por los gobiernos del PLD nos ha traído a un punto de inflexión en que se requieren condiciones excepcionales para quien ejerza la presidencia de la República en estos tiempos y el porvenir inmediato y mediato.
Se requiere un líder honesto y transparente a carta cabal, casado con el marco ético e institucional que genere la confianza necesaria para reunir el concurso y apoyo precisos para emprender la reorganización del país en términos productivos, institucionales y éticos.
Las pruebas del Coronavirus, de la recuperación económica, su actitud institucionalista frente a la corrupción y la impunidad, el respeto a la independencia y separación de los poderes del estado, y su capacidad de concertación y de gobernar con el oído puesto en las demandas de la sociedad.
El saneamiento de la gestión gubernamental, y esa capacidad de trabajo que todo el país le reconoce, otorgándole buenas notas, hacen de Luis el presidente que requiere República Dominicana en estos tiempos y en el porvenir inmediato y mediato.
Los desafíos y retos de estos tiempos y las excepcionales condiciones como gerente, estadista y servidor público de impecable conducta convierten a Luis Abinader en la mejor opción presidencial para darle continuidad a los cambios que se están produciendo en nuestra sociedad, con los que podemos superar las viejas arritmias históricas que hemos estado padeciendo, y dar un salto cualitativo y cuantitativo en términos de avances éticos, sociales e institucionales.
AUTOR: NELSON MARTE
