RESUMEN
Aunque la negacionista oposición PLD-FUPU-PRD hace esfuerzos non santos por revertir la libérrima voluntad popular en municipios como Santiago, lo cierto es que en todo el país las elecciones del domingo están llamadas a constituirse en un paso de importancia extraordinaria hacia la consolidación de la democracia institucional.
Pese a que la campaña cierra con la oposición usando a sicari@s de la comunicación con una campaña calumniosa, pervertida y obscena, usando en su favor a controvertidos personajes de cuestionada reputación, el domingo estaremos dando un importante paso de avances.
Atrás quedan los tiempos en que el partido gobierno, los PLD-FUPU, controlaban toda la estructura de la JCE y un alto dirigente peledeísta como Roberto Rosario era allí ley, batuta y Constitución, mientras que la eficiente dirigenta peledeista Ruth Lizardo administraba en su beneficio político desde el área de Recursos Humanos.
Hay quienes temen que aún Rosario pudiera tener alguna capacidad de maniobra en la JCE, pero estos son otros tiempos y lo que soplan allí en general son aires de transparencia y legalidad que pueden llevar a cercenar cualquier mano larga que intente movimientos raros.
El absoluto respeto del presidente Abinader por la institucionalidad democrática ha sembrado una impronta que no tiene vuelta atrás.
Pese a las alegres denuncias dirigidas a arrojar dudas sobre la diafanidad del proceso electoral, de los intentos de recusar jueces, lanzar falsas acusaciones directamente contra la JCE, la sociedad civil, las iglesias y el empresariado han sido firmes defensores del trabajo del órgano electoral.
Particularmente valiente en ese sentido ha sido el pronunciamiento hecho ayer por la Conferencia del Episcopado, que sin darle mayores vueltas al tema pidió a los ciudadanos «respaldar a la Junta Central Electoral» y a los candidatos «evitar intrigas y calumnias».
Hay en el país desde hace días una gran cantidad de observadores electorales que atestiguan estar atentos a que los procesos se cumplan al pie de la letra, como ha garantizado la Junta.
Salvo los alegatos de gente que se envileció en su cuestionado ejercicio del poder, y que resiste las sucesivas auditorías sociales que los condenan irremediablemente, por sus cuestionadas conductas, el proceso electoral del domingo redundará en beneficio de la consolidación democrática.
Cualquier desvarío que intente perpetrar el pasado, sólo contribuirá a enterrarlo más y a que la sociedad los rechace más. Eso es lo que hay.
POR NELSON MARTE
