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18 de enero 2026
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OpiniónJonior RamírezJonior Ramírez

Un llamado urgente: cobertura de salud para niños con autismo en la República Dominicana

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RESUMEN

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En la República Dominicana, ser padre de un niño con autismo es una misión que demanda fortaleza, resiliencia y, sobre todo, recursos económicos que en muchos casos superan lo imaginable. La falta de cobertura de las aseguradoras de riesgos de salud (ARS) para las terapias, los análisis médicos y otros procedimientos relacionados con el Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un reflejo de las deficiencias de nuestro sistema de salud y de una sociedad que, tristemente, no ha comprendido ni priorizado las necesidades de esta población vulnerable.

El autismo no es una enfermedad, sino una condición que afecta la forma en que una persona percibe y se relaciona con el mundo. Sin embargo, para garantizar el desarrollo integral de un niño con TEA, es esencial el acceso a servicios terapéuticos especializados, como terapia conductual, ocupacional, del habla, e incluso intervenciones médicas que permitan identificar posibles condiciones asociadas. Estas terapias, indispensables para mejorar la calidad de vida del niño, son inaccesibles para muchas familias debido a sus elevados costos.

Un tratamiento completo para un niño con autismo puede superar los 50,000 pesos mensuales, un gasto que la mayoría de las familias dominicanas no puede costear. Esta realidad es especialmente cruel cuando las ARS, amparándose en lagunas legales, se niegan a cubrir no solo las terapias, sino incluso análisis médicos básicos que se requieren para atender esta condición. Peor aún, hay casos documentados en los que las aseguradoras han rechazado asegurar a niños por el simple hecho de tener un diagnóstico de TEA, dejando a sus padres desprotegidos y desamparados.

Esta situación no solo evidencia una crisis en el sistema de salud dominicano, sino también un problema más profundo: la falta de políticas públicas inclusivas y de una conciencia colectiva sobre el autismo. Vivimos en una sociedad que todavía estigmatiza a las personas con TEA y a sus familias, una sociedad que muchas veces responde con indiferencia, ignorancia y prejuicios.

El desafío no es únicamente de los padres; es un reto de toda la sociedad dominicana. Es urgente que el Estado asuma su responsabilidad y establezca normativas claras que obliguen a las aseguradoras a cubrir los tratamientos relacionados con el TEA. La Ley 87-01, que crea el Sistema Dominicano de Seguridad Social, debe ser revisada y adaptada para incluir condiciones como el autismo entre las coberturas esenciales. Asimismo, necesitamos campañas de sensibilización masiva que eduquen a la población sobre el autismo, promoviendo la inclusión y el respeto hacia quienes viven con esta condición.

A los tomadores de decisiones y a las aseguradoras les pregunto: ¿Cuánto más debemos esperar? Cada día que pasa es un día perdido en el desarrollo y bienestar de miles de niños que podrían alcanzar su máximo potencial si contaran con el apoyo necesario. Negarles este derecho es no solo inhumano, sino también una deuda moral con el futuro de nuestra sociedad.

El autismo no es una barrera; lo es la indiferencia. La República Dominicana debe avanzar hacia un sistema de salud más justo e inclusivo que reconozca a cada niño, sin importar su condición, como una prioridad. Solo entonces podremos afirmar que somos una nación verdaderamente solidaria y comprometida con el bienestar de todos.

Por Jonior Ramírez

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