ENVÍA TUS DENUNCIAS 829-917-7231 / 809-866-3480
16 de enero 2026
logo
OpiniónAnn SantiagoAnn Santiago

Un gabinete en movimiento: ¿cambios de fondo o maquillaje político?

COMPARTIR:

RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

En República Dominicana, los cambios de gabinete ya no sorprenden, se esperan. Cada cierto tiempo, el presidente mueve fichas, cambia nombres de oficinas y acomoda aliados como si el Estado fuera una empresa familiar en la que nadie pierde, solo rota. El último decreto (461-25) anunciado el 17 de agosto lo confirma: se cambia al de Banreservas, se lleva al de Refidomsa, se fortalece la comunicación oficial, y el pueblo… sigue esperando resultados.

A Samuel Pereyra lo quitan del Banco de Reservas, pero no lo mandan a su casa; le entregan Refidomsa. Leonardo Aguilera Batista hace el camino inverso y ahora es presidente del Banreservas. La pregunta es inevitable: ¿esto beneficia al país o solo asegura que la silla siga ocupada por alguien del círculo de confianza? En política, la rotación casi siempre significa protección, no evaluación de desempeño.

En paralelo, se refuerza el aparato comunicacional del gobierno: un nuevo director de Estrategia y Comunicación Gubernamental, un nuevo director de prensa y un subdirector que viene del análisis político. Parece que la prioridad es hablar mejor, explicar mejor, maquillar mejor… no necesariamente gobernar mejor. Porque, seamos claros, si la gestión fuera tan eficiente, no necesitaría tantas voces repitiendo el mismo discurso.

En SeNaSa, en la OMSA y en el Inabie también se nombraron nuevas cabezas. La narrativa oficial habla de experiencia, compromiso y modernización. Pero el dominicano de a pie quiere saber otra cosa: ¿será más fácil conseguir una cita médica? ¿Los autobuses llegarán a tiempo? ¿Los niños tendrán desayuno escolar sin escándalos de corrupción? Si la respuesta es no, el resto es puro teatro.

Los cambios de gabinete siempre traen ruido en los medios, fotos de juramentaciones y aplausos de los beneficiados. Lo que rara vez traen es alivio real para un país cansado de ver a los mismos apellidos pasearse de cargo en cargo. Porque si la política se reduce a un juego de sillas musicales, el pueblo seguirá siendo el único que nunca encuentra dónde sentarse.

El gobierno debería recordar que la paciencia ciudadana no es infinita. Y que llega un momento en que la gente deja de mirar quién ocupa qué puesto, porque todos se parecen: funcionarios que prometen mucho, cambian de escritorio y terminan haciendo poco. El dominicano no necesita más cambios de nombres, necesita cambios de fondo. Y esos todavía no aparecen en ningún decreto.

Por Ann Santiago 

Comenta