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5 de febrero 2026
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Un artista consecuente con las luchas de su pueblo; Balaguer prohibió sus discos por decreto

Cuco Valoy llego a pie a la capital, para ser primero chinero y luego jardinero. No olvida sus raíces y por eso sus canciones son del pueblo y para el pueblo. (Foto: Ramón Narpler).
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RESUMEN

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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. -A través de los cristales de la oficina de «la Tribu», en la planta baja de uno de los edificios nuevos de la París violentamente urbana, se ve pasar la vida de la pobre y añosa barriada y. cien metros allá, el aberrante tráfago de 120 decibeles de la Duarte, en la esquina más caliente de las que habita el pueblo.

Cuco Valoy -que dejó de llamarse Pupo» desde que empezó a brindarles serenatas a las muchachas de los campos que trabajaban en Gazcue- es ya parte de la historia de Villa Francisca; sus canciones la dibujan, refleja los misterios de sus callejones, hurgan en las angustias de la pobreza imperdonable.

«Yo no puedo callar nunca las tristezas que me causan los problemas de mi pueblo/Tengo que decir, señores; lo mucho que sufre mi alma al ver que mi pobre patria sigue de hambre muriendo. *Santo Domingo, Patria mía de mis amores/dueña de mi alma, mis sentimientos; mi querer/Cómo olvidar las esquinas de tus barrios/y a los amigos con quienes compartía ayer!

El espíritu popular -de lucha y de denuncia- de las canciones de Cuco Valoy. ha sido la constante; desde el primer disco que lo grabó, Amaro, el de la Benito, poco después del éxito en «Buscando Estrellas».

Resumen diario de noticias

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«Para hacer la primera grabación Bailen el son había que pagar cincuenta pesos. Jugué un san de 30 pesos y busqué el resto prestado Cuando salió el disco, fue una explosión tan grande que la gente se confundía y decía que éramos cubanos. Y dejamos a la gente con esa idea, porque los disqueros de entonces decían que si la gente se daba cuenta de que éramos dominicanos, dejaba de venderse el disco».

El disco se vendió; los barrios lo bailaron, el son renació, ahora en Santo Domingo, pero Cuco: y Martín no alcanzaron el ansiado empleo en La Voz Dominicana -«¡Ay, Dios, ¡qué cosas tiene la vida!, por una simple razón Yo diría que el sistema. donde los privilegios siempre estaban a la orden del día. Nosotros éramos muy campesinos, con poca educación’. Esta imagen popular no complacía a la élite de la televisión, que sólo llegaba a los hogares de las “mejores familias”, con el agravante de que los Valoy eran negros.

CUCO RENACE EN ABRIL 24

Giras mal pagadas por toda la República más discos grabados de la noche a la mañana con Radhamés Aracena «quien hasta nos enseñó a hablar correctamente-serenatas y bailes, era la vida de Los Ahijados, dos músicos profesionales.

En eso llegó la Revolución de Abril… “En los pueblos gloriosos como el nuestro/la libertad se marchita, pero no muere/es un árbol que en la seca se entristece/pero vuelve y retoñece en primavera… Las páginas gloriosas se escriben/con la sangre preciosa de los pueblos/donde al compás del clarín caen los valientes/y aún muertos, el enemigo tiembla de miedo.

¡Maldito sea el soldado que obedece al superior para asesinar a la Patria! ¡Maldito sea el extranjero/que sin razón y sin derecho abusa de un pueblo! Los hermanos Valoy, miembros del Frente Artístico de la Revolución Constitucionalista, llamaban a la lucha, y su llamado llegó, por la radio, por las velloneras, de boca en boca, a todos los rincones del país y trascendió mucho más allá, como uno de los simbolos de la lucha popular ante el invasor.

¡Adelante, soldado valiente, adelante! /porque muy pronto se acerca la hora/pon tu fe y esperanza en tus armas/porque muy pronto tendrás la victoria/mantente-firme, vigilante, en acecho/echa pa’ lante, a acechar al enemigo/no permitir avanzar un momento/que es nombre cruel, criminal y asesino. Echa pa’ lante, que no eres cobarde/demuestra al mundo que eres quisqueyano/y que eres hijo de Juan Pablo Duarte.

«MATEME, SI QUIERE… YO NO QUITO EL DISCO”

A todo volumen, estas guajiras de fuego patriótico no dejaban de sonar en la casa de Cuco Valoy (en el segundo piso de la Jacinto de la Concha con Francisco Henríquez y Carvajal) desde que amanecía hasta la medianoche de los días de batalla contra los invasores.

“La Revolución de Abril Para mí ha sido algo de lo más importante de nuestro país, mucha gente no comprende que las revoluciones en los pueblos las provocan las personas represivas.

Eso no lo entendía el soldado de la llamada Fuerza Interamericana de Paz, que llegó aquella noche a casa de Cucho a ordenarle que quitara el disco…

«Yo le dije que ellos eran unos intrusos porque yo estaba en mi país y nadie podía prohibirme a mí lo que yo hiciera en mi casa. ¡Ustedes van a tener que matarme, para que yo quite el disco!» les dijo.

Los soldados invasores rastrillaron» sus armas.

«Les dije que yo sería un muerto más y que lo único que tenían que hacer era tirar porque yo no iba a quitar el disco». Mi mujer vino corriendo y tumbó el tocadiscos.

Meses después ya Balaguer en el poder las canciones de la guerra fueron prohibidas por decreto y los «incontrolables recorrían la ciudad rompiendo tocadiscos y velloneras donde todavía se tocaban.

Entonces sugirió la propuesta de Cuco

«¡Óigase bien! todo aquel que conspira contra los cantos del pueblo es un criminal, enemigo de la Patria; uno que, por sus delitos y crímenes pasados, conciencia le remuerde y lo espanta… Si Dios bajara del cielo/y hablara en bien de los pobres/juro que le asesinarán/todos los explotadores aquellos que aquí persiguen/a todos los luchadores/que están al lado del pueblo/contra de los dictadores… Adelante. compañeros, a la lucha

EL VIRTUOSISMO DE LOS VIRTUOSOS

El salto cualitativo, en lo musical, se produce a mediados de los 70, cuando se populariza el nombre de «Los Virtuosos» Fuimos a Nueva York preparados para enfrentarnos a grupos de salsa, como Pacheco, Ray Barreto. Se nos tuvo que tomar en cuenta.

Ante los monstruos de La Fania, la Tribu de Cuco y Martín reventó una salsa que todavía se escucha en América Latina. El tema, muy distinto a lo común las transnacionales. «Usan la ley del embudo nos están aniquilando/triste futuro nos dejan al transcurrir de los años… Se llevan el oro, se llevan el níquel, se llevan la plata y provocan «la guerra… De nuestra Patria se llevan/el oro, el niguel y plata/por nuestra caña de azúcar/muy poca cosa nos pagan. Se llevan el oro, se llevan el niquet, se llevan la plata y provocan la guerra.

El grupo se redondea con el ingreso de Ramón Orlando, el hijo, que se encarga del piano– creo que hice un daño y creo que no, porque si el muchacho hubiese seguido sus estudios en el Conservatorio, fuera hoy uno de los mejores concertistas de nuestro país». – y se convierte en el arreglista de las canciones del padre.

Y en el 75 arrancan con “’No me Empuje» y siguen con «El Brujo uno de los discos de mayor impacto en la historia de la radio- «FM”’ ‘ Nació Varón Llegó el cición David. «El pueblo ha quedado en ruina/por el tremendo ciclón/ahora hay que ponerle freno/a los que sacan provecho de esta horrible situación. Hay que comenzar, con los especuladores esos malos ciudadanos que tienen acaparados, los  alimentos mejores… Pero no llores, mi Patria, que lucharemos/ tus hijos «buenos te reconstruiremos.

«Y la huelga de los choferes, con sus bombas lacrimógenas, sus presos, sus heridos y sus muertos. ¿Qué es lo que pasa en mi tierra/que la cosa está tan mala?/ busquémosle solución/tratemos de mejorarla…. Hay que preservar la paz la tranquilidad del pueblo/pero no tirando bombas/ni golpeando a los obreros. Por el cambio sin violencia se votó no fue para tirar bombas, no señor».

Y se intensifica a destiempo la maquinaria electorera, con rumores de reelección, lucha de tendencias y provocaciones de los que aspiran a volver Es preciso hacer un exorcismo en el Palacio Nacional: «El 81 por fin ya. llegó/después del ochenta, que mal nos trató/año de campaña preelectoral/ del politiquero tradicional/ Ya se le verá de nuevo en los barrios/buscando tu voto para ir a Palacio/Con sus promesas se le oye gritando/pero el pueblo consciente le hará poco caso. En el Palacio hay un tucú, que a todo el que llega le apaga la luz.

La entrevista termina. Cúco Valoy el hijo de Santiago el de Manoguayabo, el Ahijado de Los Compadres, chinero y jardinero, el Virtuoso, camina con los dos reporteros por la violentamente urbana calle Paris. Se mueve, en el barrio. como un pez en sus aguas. Por atrás se acerca uno de los muchachos de la esquina que el acaba de saludar «‘Dime, Cuco, ¿a cuál de estos dos es que hay que darle?… ¿De cuál de los dos me encargo?» Y el Virtuoso le contesta, con una sonrisa. blanca «No. hay pena… son amigos”.

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