RESUMEN
Cuando en la Gran Marcha Verde Contra la Corrupción y la Impunidad, efectuada por el pueblo dominicano el 22 de enero de 2017 los periodistas le preguntaron a Luis Abinader qué opinión le merecía la demostración, aseguró que se trató de “un antes y un después, un despertar” de la sociedad, frente a la ignominiosa situación que había estado viviendo bajo los gobiernos del PLD.
Como muchos otros padres, Abinader desfiló junto a su esposa Raquel Arbaje, su madre Sula Corona y otros familiares, pues quienes convocaban y respaldaban la marcha habían decidido hacerlo como una enérgica protesta de las familias dominicanas frente al indigno estado de cosas prevaleciente.
Respondía el hoy presidente de la República al convencimiento de todos los dominicanos amantes de su país de que no podíamos seguir a la deriva como nación, bajo los regímenes de corrupción e impunidad, grave descalabro institucional y el modelo de vulnerabilidad de las finanzas públicas que había entronizado el PLD en sus gobiernos.
Entonces se llevaba al país por el derrotero del deterioro moral, desorden e irrespeto, la descomposición generalizada, corroyendo y desdibujando los cimientos de la dominicanidad, secuestradas las instituciones democráticas, la superestructura, que da lugar al impulso a la infraestructura, vale decir, las bases que contribuyen al desarrollo social y humano.
Desde el 16 de agosto de 2020, cuando es investido como presidente de la República, Abinader empieza a construir ese antes y después, ese despertar en la gestión pública, que empezó por despolitizar e independizar los poderes del Estado, antes bajo control del Comité Central del PLD.
Para en seco la corrupción en la administración pública, fortaleciendo el sistema contralor y de compras y contrataciones, aumentando la transparencia y la rendición de cuentas y adoptando otras medidas que reinician o relanzan la adecuada administración del estado.
A contracorriente de los vientos recesivos e inflacionarios que han sacudido al mundo en los últimos dos años y meses, y del grave déficit fiscal encontrado, el gobierno Abinader ha sido reconocido nacional e internacionalmente por el exitoso manejo de la pandemia de Covid 19, la recuperación y el crecimiento de la economía a niveles reconocidos a nivel mundial.
Muchas áreas estructurales, como las mejoras significativas de los sistemas educativo, de salud, seguridad social y otras políticas que impacten los altos niveles de desigualdad heredados, empiezan a avanzar y tendrán logros progresivos y a profundidad con la continuidad de las políticas Abinader de buena gobernanza.
Ha duplicado la asistencia social a los más pobres, está apoyando la independencia del sistema judicial y transformando a la Policía Nacional para que velen más efectivamente por la seguridad y el orden ciudadanos, y adoptado medidas contra la inmigración ilegal haitiana, mientras propone la creación de un pacto de nación que unifique a todos los sectores nacionales frente al grave problema.
También, y dando continuidad a las políticas de estado, construye, reconstruye y amplía centenares de obras a concluir en su gestión, incluyendo las abandonadas y dejado a medio talle por los gobiernos peledeístas, de las que son bien grandilocuentes la presa de Monte Grande y la transformación de la autopista Duarte para convertirla por vez primera en la principal vía nacional que hace décadas debió ser, mientras emprende y alienta sustanciales inversiones en el desarrollo turístico de Pedernales y la Línea Noroeste desde el enclave de Manzanillo, donde inicia la superación del tradicional déficit energético nacional.
Abinader también está ampliando y extendiendo las líneas I y II del Metro de Santo Domingo, levantando un sistema teleférico en Los Alcarrizos, y otro en Santiago, donde además construye un sistema de monorriel y desarrolla el amplio plan Santiago 2025.
En su gestión 2020-2024 dejará construidas una gran cantidad de obras viales que descongestionan el tránsito, enlazan regiones y subregiones, un amplio programa de construcción, reconstrucción y asfaltado de calles en los principales municipios del país, incluyendo una gran cantidad de populosos barrios que nunca habían recibido ese beneficio vial.
Como evidencia incuestionable del antes y el después que representa la gestión Abinader, se registra que por su voluntad política para darle independencia al sistema judicial, por vez primera la República Dominicana investiga por corrupción a altos funcionarios envueltos en irregularidades, lo que es sólo el principio de un ordenamiento que nos lleve a asumir el principio de que la Constitución y las leyes son para respetarlas.
Así también por vez primera acreditadas organizaciones internacionales reconocen que en 2021 y 2022, los dos primeros años de gobierno Abinader, se ha reconocido al país sostenidos avances en la lucha contra la corrupción gubernamental y la calidad de la democracia.
Cuando a Luis le preguntaban de diferentes maneras cómo pensaba resolver el atraso generalizado que encontraría si llegaba a dirigir el país, situación que sólo un mesías podría resolver, él contestaba una y otra vez: “En lo que llega ese mesías, iremos resolviendo situaciones y avanzando”, que es lo que vemos hoy.
Por Nelson Marte
