RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El escenario para los artistas ha sido un espacio para compartir presentaciones en vivo con el público, sin embargo, en algunos casos también se ha convertido en el lugar de sus últimos momentos.
El caso más reciente fue el del rapero y productor Fatman Scoop, quien colapsó en el escenario el 30 de agosto de 2024 mientras realizaba un concierto. Lamentablemente, aunque fue trasladado al hospital, falleció poco después.
El guitarrista Dimebag Darrell, quien fue parte de las bandas Pantera y Damageplan, murió trágicamente en 2004 cuando un fanático le disparó en el escenario durante un concierto en Ohio.
El cantante argentino Gustavo Cerati es otro de los casos más recordados en América Latina. Tras sufrir un accidente cerebrovascular en 2010 luego de un concierto en Caracas, el líder de Soda Stereo permaneció en coma hasta su muerte en 2014.
El cantautor estadounidense de folk David Olney murió en 2020 en pleno escenario durante una actuación en Florida. Mientras cantaba, se disculpó con el público, cerró los ojos y falleció de un ataque al corazón.
En 2022, el cantante haitiano Mikaben colapsó y falleció durante un concierto en París. Aunque los equipos de emergencia intentaron reanimarlo, no lograron salvar su vida.
A raíz de incidentes como el de Dimebag Darrell, muchos lugares de espectáculos y festivales han implementado nuevas normas de seguridad, incluyendo mayor vigilancia y control de acceso. Asimismo, la presencia de equipos médicos y la revisión de los protocolos de atención a emergencias se han vuelto más comunes. Aunque estas medidas no siempre previenen las tragedias, sí ofrecen una mayor respuesta en situaciones críticas.




