RESUMEN
Informo a mis lectores que, finalmente, este trabajo constará de tres partes, no de dos como originalmente anuncié. Razones: A medida que avancé en su elaboración, las investigaciones me llevaron a profundidades y límites imposibles de enmarcar en cuartillas de dos entregas. Hecha esta aclaración, pasamos a seguir desarrollando el tema que nos ocupa.
1 – Pues bien…, Marco Rubio, en su intervención en la conferencia de seguridad realizada del 14 al 16 de febrero de 2026 en Múnich (Alemania), hizo un emotivo llamado a los países occidentales y a las familias, exhortándolos a recuperar la fe cristiana como herencia sagrada. Desde aquella atalaya internacional advirtió: “La seguridad y la civilización en Europa y sus sociedades modernas se han debilitado y desmoronado al abandonar sus raíces espirituales”.
2 – Estados Unidos, como Europa —señaló el secretario de Estado estadounidense— comparten una misma herencia cultural, forjada por tradiciones y creencias que viajaron desde el Viejo Continente hacia el Nuevo Mundo. Los primeros colonos no solo llevaron herramientas y leyes, sino también su fe cristiana, la cual forjó un lazo irrompible entre generaciones y continentes, y un pilar esencial para la identidad nacional.
3 —La fe —esbozó Marco Rubio— no debe quedar confinada al ámbito privado, sino que debe inspirar la vida pública y familiar. Y subrayó: «La crisis actual no es únicamente política o económica, sino también moral y espiritual, por lo que llamo a las familias y a los gobiernos a revalorizar los principios que promuevan la unidad, la responsabilidad, la esperanza y la fe, para reconstruir el tejido social y fortalecer la convivencia universal».
4 – Muy bello y conmovedor este discurso, pero analicémoslo para ver si el mismo se corresponde con la realidad histórica.
El cristianismo es una mezcolanza de creencias en dogmas y doctrinas antiguas contenidas en el Pentateuco y el Nuevo Testamento. En las páginas de los cinco libros del Viejo Testamento se reseña a un Dios vengativo como Señor de los ejércitos que exige a la humanidad que, para ser salva del fuego eterno del infierno, tiene que adorarlo, seguirle y obedecerle ciegamente, sin cuestionarle.
5 – En aquellas guerras hechas contra los impíos a petición de ese Dios, murieron por la espada, lanzas y flechas y por todo tipo de armas antiguas, no menos de 2 millones de personas, lo que era una barbaridad en un mundo con apenas 5 millones de seres humanos. Ese Dios (que contradictoriamente también se nos presenta como misericordioso y amoroso) ordenaba destruir sin piedad a ciudades enteras y exterminar a sus habitantes. Aquello era genocidio o limpieza étnica atroz, tal como actualmente está llevándose a cabo en Palestina.
6 – La consumación de estos pedidos de destrucción y muertes por parte de Jehová al profeta Moisés se percibe claramente en los relatos bíblicos siguientes:
Dios ordena a Moisés destruir a los amalecitas hasta el fin (1 Samuel 15:2-3).
Dios ordena matar a todos los moabitas y empalar sus cabecillas de cara al sol. (Números 25: 1-18).
Dios contra los medianitas: Yahvé dijo a Moisés: «Ataca a los medianitas y acaba con ellos». Que los hijos de Israel sean mi instrumento de venganza. Los israelitas pelearon contra Madián como Yahvé les había ordenado. Los generales mataron a la mayoría de los varones de esa nación. Vencidos los madianitas, trajeron cautivos a los hombres vencidos, a las mujeres y a sus niños. Recogieron sus animales, sus rebaños y todas sus pertenencias. Prendieron fuego a todos los pueblos que invadían y a todos sus campamentos. Al ver Moisés que los jefes de tropa habían dejado con vida a las mujeres, enojándose con ellos, les ordenó: “Maten a todos los niños, hombres y mujeres que hayan tenido relaciones con un hombre, y tomen para ustedes todas las niñas que todavía no han tenido relaciones (Números 31:1-18). Al final, destruidos los madianitas, se reunieron para repartirse el botín. (Números 31:25-54).
7 – Moisés, “por mandato de Yahvé”, siguió exterminando pueblos enteros, según establece el Viejo Testamento. Desde Sijón y desde Aroer hasta Galaad, fue arrasada toda aldea. Todo habitante, sin importar sexo ni edad, fue degollado y sus casas incendiadas. “Vayan y pasen por cuchillo a los habitantes de Yabés en Galaad, como también a las mujeres y a los niños; todo varón y toda mujer que haya tenido relaciones con un hombre serán condenados al anatema (al asesinato), pero dejarán con vida a las que son vírgenes. (Jueces 21:10-12).
8 – Dios ordena a Zacarías atacar a Jerusalén, saquear sus casas y violar a sus mujeres: (Zacarías 14:2).
Dios ordena a Saúl por intermedio de Samuel destruir el pueblo de Amalec. “No tendrás piedad de nadie”, le dijo, “darás muerte a los hombres, a las mujeres, a los niños, a los bueyes y corderos, y a los burros” (1 Samuel 15:1-33).
Jehú, por orden de Dios, pasó a cuchillo a todos los profetas de Baal. (2 Reyes 10:1-28 y 9:1-37).
9 – David, asesina a doscientos filisteos, le corta los prepucios (el glande), para con esas piezas, presentados al rey Saúl, tomar por esposa a la hija de este (1 Samuel 18: 25-17).
David manda a matar a Urías, para quedarse con Betsabé, esposa del difunto, con la que luego el rey engendra a Salomón (2 Samuel 11-27). David tenía un harén de mil mujeres.
Dios mata con la peste a 60 mil israelitas, enojado por el censo que hizo David en Israel (2 Samuel 24:1-25).
10 – Salomón mató a su hermano Adonías, heredero legítimo del trono, para asegurarse de que no le disputara el reinado. (1 Reyes 13-25). Salomón, al igual que su padre David, tenía un harén de mil mujeres.
Ammón, hijo de David, viola a su hermana Tamar, y Absalón, hijo también de David, venga la violación de su hermana, matando a su hermano Amnón (2 Samuel 13: 1-39).
11 – Dios mata a un profeta por medio de un león, porque este no quiso darle una golpiza a otro profeta (2 Samuel 24:1-25).
Jehová mata a Nabal para que David se haga de su esposa Abigail (1 Samuel 25:1-43).
Asá, con la ayuda de Dios, pasa por cuchillo a un millón de hombres del ejército enemigo (2 de Crónicas 14: 7-8).
12 – Ezequiel, por mandato divino, mata a todo el que no tenía una cruz en su frente. “No tengan piedad. Viejos, jóvenes, muchachas, niños y mujeres, mátenlos hasta acabar con ellos”, les ordenaba Jehová. “Llenen los patios de cadáveres, luego salgan y maten en la ciudad”: (Ezequiel 9:1-7).
Macabeo, con la asistencia de Yahvé, degolló a 20 mil idumeos. En una segunda guerra contra Timoteo, degolló a 20 mil hombres y a 600 de caballería. Cuando terminaron la masacre, bendijeron al Señor con himnos y cantos de acción de gracias, porque acababa de concederle a Israel un gran favor al otorgarle la victoria (2 Macabeos 10:15-38).
13 – Jefté pasa a cuchillo, por orden de Yahvé, en el vado del Jordán a cuarenta y dos mil amonitas dirigidos por Efraín. También este profeta asesinó a su única hija, para cumplir un pacto con Yahvé: (Jueces 12: 1-6).
Por orden de Jehová, Josué cercó a Jericó y pasó por cuchillo a todos sus habitantes. También este profeta envistió contra la ciudad de Hai, donde degolló a 12 mil de sus habitantes y ahorcó a su rey. Solo dejó con vida a las vírgenes. A ambas ciudades saqueó y tomó el botín de guerra: (Josué 6:1-27).
14 – El profeta Ehú, con ayuda de Yavé, cerca y mata despiadadamente a 10 mil moabitas. (Jueces 3:14-29).
El profeta Elías degolló con sus propias manos a 450 profetas de Baal (1 Reyes 18:19-40).
El profeta Eliseo se incomoda con unos niños que le voceaban «calvo», los maldijo en nombre de Yahvé; entonces salieron del bosque dos osas y desgarraron a 42 de esos niños (2 Reyes 2: 23-24).
Sansón mató a 30 mil inocentes para robarles sus pertenencias. También con la ayuda de Dios mató a mil filisteos con una quijada fresca de burro. (Jueces 15:12-15).
15 – El profeta Lot entrega sus dos hijas a unos vándalos, para que las violen, para proteger a dos varones que albergaba en su casa. Lo mismo hizo el levita con su concubina: (Génesis 19:1-11).
Dios hace abortar a la mujer adúltera mediante la ley de los celos (Números 5:11-31). Nota: Como este pasaje bíblico es muy largo, invito a los lectores a que lo lean directamente en su Biblia.
16 – Yahvé, manda a matar al hijo rebelde (Deuteronomio 21:18-21). Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiéndole castigado, no les obedeciere; 19 entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo sacarán ante los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar donde viva; 20 y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho. Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel oirá, y temerá.
17 – Dios aprueba la esclavitud: En el Antiguo Testamento, se establece en varios de sus libros que Dios implícitamente aprueba la esclavitud. David y Salomón tenían esclavos y volvían eunucos a los hombres castrándolos. “Si uno golpea a su esclavo o esclava con un palo, si muere en sus manos, serás reo de crimen. Mas si sobreviven uno o dos días, no se le culpará, porque le pertenecían”. (Éxodo 21:20-21).
Continuará…
