RESUMEN
WASHINGTON. — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recurrió a una polémica broma sobre el ataque a Pearl Harbor durante una reunión con la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, para explicar la estrategia de Washington en su ofensiva contra Irán.
Durante el encuentro en el Despacho Oval, Trump defendió que Estados Unidos optó por no avisar previamente a sus aliados con el fin de mantener el «factor sorpresa» en los bombardeos.
«No conviene dar demasiadas señales. Al entrar en acción, no se lo contamos a nadie porque buscábamos el factor sorpresa», afirmó ante la prensa.
Una broma con peso histórico
En respuesta a la sorpresa manifestada por un periodista japonés sobre la falta de notificación previa, Trump lanzó una frase que generó incomodidad:
«¿Y quién sabe más de sorpresas que Japón? ¿Por qué no me avisaron de lo de Pearl Harbor?», dijo, en alusión al Ataque a Pearl Harbor.
El mandatario añadió que Japón «sabe más de sorpresas», en referencia al ataque de 1941 contra la base naval estadounidense en Hawái, que provocó más de 2.400 muertes y marcó la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.
Un episodio sensible en la diplomacia
El recuerdo de Pearl Harbor sigue siendo uno de los capítulos más delicados en la relación entre Washington y Tokio, junto con los bombardeos atómicos sobre Japón al final del conflicto.
Ambos países suelen evitar referencias directas a estos hechos en escenarios diplomáticos, debido a su carga histórica y simbólica.
Un patrón en el discurso de Trump
No es la primera vez que Trump utiliza referencias históricas polémicas en contextos internacionales. En enero, durante el Foro Económico Mundial de Davos, afirmó que sin la intervención estadounidense en la Segunda Guerra Mundial, Europa estaría «hablando alemán».
Asimismo, en una comparecencia junto al canciller alemán Friedrich Merz, comentó que el Día D «no fue un día agradable para los alemanes», en referencia a los desembarcos aliados en Normandía.
Reacciones y contexto internacional
Las declaraciones se producen en un momento de alta tensión global, marcado por el conflicto con Irán y la presión de Washington sobre sus aliados para respaldar sus acciones militares.
Aunque el comentario fue expresado en tono de broma, su contenido ha generado atención por el contexto histórico y diplomático en el que fue pronunciado.




