RESUMEN
WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un contundente mensaje a los países aliados que no participaron en la ofensiva militar contra Irán, instándolos a intervenir directamente para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz.
A través de su red Truth Social, Trump pidió a estas naciones actuar con “coraje tardío” y asumir el control de la vía marítima, vital para el transporte global de petróleo. “Lo más complicado ya está hecho. Id a por vuestro petróleo”, afirmó.
Presión directa a aliados energéticamente dependientes
El mandatario sugirió que países afectados por la escasez de combustible, como el Reino Unido, deberían comprar petróleo estadounidense o intervenir militarmente en la zona.
“Primero, compren a Estados Unidos, tenemos de sobra. Segundo, encuentren coraje y vayan al estrecho y TÓMENLO”, expresó Trump, elevando el tono frente a sus socios internacionales.
EE.UU. se desmarca de reabrir la ruta marítima
Trump dejó claro que Washington no tiene intención de liderar la reapertura del estrecho, argumentando que el país depende menos del crudo del golfo Pérsico.
Según el presidente, la ofensiva iniciada el 28 de febrero junto a Benjamín Netanyahu ya logró debilitar significativamente a Irán: “Ha sido esencialmente aniquilado”.
Advertencia a la OTAN y aliados asiáticos
El mensaje también se interpreta como una advertencia a socios de la OTAN y países asiáticos, cada vez más afectados por la interrupción del suministro energético.
“Tienen que aprender a luchar por ustedes mismos. Estados Unidos no estará ahí para ayudarles más”, afirmó Trump, marcando una postura más aislacionista.
Casa Blanca prioriza objetivos militares sobre el comercio
Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aclaró que reabrir el estrecho no es un objetivo central de la operación militar.
Indicó que la prioridad sigue siendo debilitar la capacidad naval, misilística y nuclear del régimen iraní.
Crisis energética global en escalada
El cierre del estrecho por parte de Irán, mediante ataques a petroleros y restricciones selectivas, ha generado una fuerte presión en los mercados internacionales.
El precio del barril de petróleo ya supera los 100 dólares, aumentando el riesgo de una crisis energética y económica global sin precedentes.




