RESUMEN
En un artículo anterior titulado «Los jóvenes y el Ministerio de la Juventud 1/2», hice referencia a las consecuencias del consumo de drogas, especialmente en los jóvenes, así como al incremento de personas que deambulan por las calles como resultado de la utilización de sustancias controladas.
Hace un tiempo, leyendo el libro Mi Vida del expresidente de los Estados Unidos Bill Clinton, encontré una información que me parece interesante y que podríamos implementar perfectamente en la República Dominicana, para no solo combatir, sino también salvar a quienes han sucumbido ante este peligroso camino que destruye vidas y destroza futuros.
Clinton hizo referencia a los «Tribunales de Drogas», que daban a quienes delinquían por primera vez la oportunidad de evitar la cárcel si aceptaban someterse a un tratamiento de desintoxicación y presentarse regularmente ante el juez. Agregaba que asistió dos veces a ver las sesiones de aquellos tribunales, y que quedó sorprendido por el modo inusual pero efectivo en que el fiscal, el abogado defensor y el juez trataban de convencer a los acusados de que «aquella era su última oportunidad de no ir a la cárcel».
Aquel programa tuvo mucho éxito y un porcentaje de incidencia mucho mejor que el del sistema penitenciario; además, resultaba mucho más barato para los contribuyentes.
Finalmente, considero que el Ministerio de la Juventud debe implementar mecanismos eficaces para prevenir que los jóvenes caigan en el mundo de las drogas, y también para rescatar a aquellos que ya han quedado atrapados. Para ello, es urgente una campaña intensiva, especialmente en las escuelas y barrios del país, que no solo exponga con ejemplos reales las consecuencias devastadoras del consumo de drogas, sino que de igual forma, evidencie cómo decisiones tomadas en busca de pertenecer o por “disfrutar el momento” pueden sellar su destino y condenarlos a una vida de sufrimiento y limitaciones.
Por: Isaac Feliz.
