RESUMEN
Nació el 17 de Julio de 1956 en San Juan de la Maguana. Su nombre real es Félix María Santana, pero casi todos sus amigos le llaman Salvador o Tom.
Poeta y crítico literario. Estudió Filosofía y letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y en Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña completó Antropología Sociocultural (extracurricular). Ha laborado como maestro de Educación Básica e Intermedia en Escuelas Públicas; fue director de una oficina de Registro de la Junta Central Electoral del Distrito Nacional, además trabajó como inspector de recaudación de la Secretaría de Rentas Internas y actualmente es empleado privado. Es miembro activo del Movimiento Cultural Sur.
Contando apenas con 20 años, Salvador Santana fue presentado al inmenso poeta Alberto Baeza Flores, uno de los fundadores de la promoción denominada Poesía Sorprendida por el escritor dominicano Luis Alfredo Torres y a seguidas conoció a otros grandes de nuestra literatura como Freddy Gatón Arce, Manuel Mora Serrano y a Maria Ugarte. Sus primeros poemas los escribió en la celda de una cárcel, donde fue a parar zarandeado por el gobierno de Joaquín Balaguer, habiendo sido encarcelado por asumir ideas no aceptadas por dicho gobierno. Organizaciones estudiantiles y políticas iniciaron una campaña de movilización para obtener su libertad. Sus colegas generacionales fueron José Enrique García, Cayó Claudio Espinal, Rodríguez Soriano, Aquiles Julián, Pedro Pablo Fernández y Armando Almánzar.

En el haber bibliográfico de Salvador Santana nos encontramos con los siguientes poemarios: Las Trompetas Del Mal Humor, Parrishian, El Humano Esplendor, El Piano Debajo Del Puente y Máscaras en el polvo. Actualmente tiene varios textos inéditos, casi listos para ser impresos. Su bibliografía pasiva es sumamente interesante porque aparece en importantes antologías sobre literatura dominicana, entre las que podemos mencionar están Poesía Dominicana siglo XX, de Alberto Baeza Flores; Antología Síndrome de Penélope en la Poesía Dominicana, de Tony Raful y Pedro Peix; en la Antología de Escritores Dominicanos, de Cándido Gerón, en el Diccionario de Escritores Dominicanos de Franklin Gutiérrez y Apuntes bibliográficos de Miguel Collado, entre otras. Sus primeros poemas fueron divulgados a través del espacio radial “El Rincón de los Poetas”, que se originaba en la estación Radio Centro, de su ciudad natal y posteriormente en el Suplemento Cultural del Periódico El Caribe, en el periódico La Noticia y el Suplemento Cultural del periódico El Nacional
Salvador Santana ha sido merecedor de importantes reconocimientos, entre los que sobresalen haber sido seleccionado como Poeta Sobresaliente de los Años 70 por el Ministerio de Cultura en el año 2019, durante la celebración del Primer Festival Nacional de Poesía; y de igual manera fue homenajeado en el Festival Literario Sur, juntamente con la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), recinto Barahona, el Centro Cultural Perelló y Alcaldía Municipal De Barahona, en el año 2024.
Puedo observar que la poesía de Salvador Santana es rica en simbolismo y sugiere múltiples interpretaciones y emociones en el lector. En general, sus textos son ejemplos de cómo la poesía puede trascender la mera descripción literal para transmitir emociones complejas e ideas abstractas habiendo sido considerado por el investigador y escritor Manuel Mora Serrano como el poeta vivo más importante de la región sur de su país, mientras que, el crítico y ensayista Diógenes Céspedes, lo definió como el primer poeta dominicano que asumía la ciudad como protagonista de su poesía.
El escritor Frank Núñez valora la obra de Salvador Santana diciendo que con su poemario El humano esplendor, reitera la inventiva poética mostrada en algunas de sus otras producciones, como una señal de vitalidad estética para quienes pensaban que había colgado la lira. En esta ocasión dedica sus versos de manea póstuma a Freddy Gatón Arce, clásico de la poesía dominicana moderna que cantó al hombre del sur. La tristeza atribuida a su región la extrapola en su canto a la nación entera.
El poeta Rafael Pineda nos recuerda que a Salvador Santana “le seguimos el rastro desde Las trompetas del mal humor, su primer libro, hasta Parrhisian, segundo libro. En El humano esplendor hallamos una ansiosa búsqueda de lo intemporal. Él (Salvador Santana), como creador de palabras que muestran o ratifican la íntima realidad de las ausencias desde que el mundo es mundo, en lo que yo digo que es su poética, cavila consonantemente con su modo de pensar.
Finalmente, el escritor y gestor cultural Ike Méndez considera que las influencias que ha recibido la poesía de Salvador Santana son muy variadas, tantas como los muchos autores que ha leído, pero los aportes de su personalidad poética han sido fundamentales para darnos unos textos que se esmeran en la economía del lenguaje, en la omisión de palabras inútiles. Esa poesía, que aparentemente luce de un modo sombrío, no es más que una trampa tendida al lector, es más bien una actitud de rechazo a esa literatura light que todo lo reduce a chabacanería. Salvador Santana nos ha regalado un legado literario que nos invita a reflexionar, a sentir y a descubrirnos a nosotros mismos. En sus versos, encontramos no solo la belleza de la palabra, sino también la esencia de lo humano.
Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un poema de Salvador Santana:
La Belleza
La belleza que solo gira desde el rostro al espejo,
es un mendigo a la puerta de una catedral.
La belleza le apesta el egoísmo.
Ha de haber un amante que la fuerza
utilice para drenarle la impureza.
Si el mundo detuviese su marcha,
nuestros corazones pastarían en su ruina.
Entonces,
amada,
ven a la cena de los apasionados,
ven a orear la belleza
a la mesa de la pasión y la gula.
Por Ramón Saba
