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7 de marzo 2026
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OpiniónRamón SabaRamón Saba

Trayectorias Literarias Dominicanas: Ramón Antonio Jiménez

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RESUMEN

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Nació el 30 de enero de 1962, en Naranjo Dulce, San Francisco de Macorís. Su nombre completo es Ramón Antonio Jiménez Pérez.

Poeta, narrador, ensayista y profesor. Completó una licenciatura en Filosofía y Letras, luego un postgrado en Lingüística y posteriormente una maestría en Lingüística Aplicada, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Laboró como docente durante 31 años en el Sistema Educativo, en su pueblo natal; desde hace unos veinte años, funge de docente en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, recinto San Francisco de Macorís. Es miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua, director de la Editora Manjú J&P, corrector de estilo, articulista de diversos medios, prologuista, animador y promotor sociocultural; además, es coordinador del Festival Internacional de Poesía de la Provincia Duarte (CONFLUENCIA).

En el haber bibliográfico de Ramón Antonio Jiménez nos encontramos con los siguientes poemarios: Melancolía, Crónica circular, Apología del insomnio, La presencia del miedo, El Tao, Manjú, La música de la vida, La estación del viento, Rumor, Murmullos, Arribo a la eternidad, Contracanto a Gris, Raíces de agua, Del Tao a la cuántica, De La Realidad Pura, Blanco y Equilibrio y otras obsesiones. En narrativa: Tocan a la puerta. Textos didácticos: Manuel para la acentuación, Español I y Nociones de arte. También textos para desarrollo y crecimiento: Conversando contigo, Vive en equilibrio y Tu maestro eres tú. Es seguro que, conociendo el amor que él siente por la escritura, debe tener bajo estricta preparación algunos nuevos textos con los que nos deleitará próximamente.

Ramón Antonio Jiménez.

Como maestro y excelente expositor, Ramón Antonio Jiménez ha dictado incontables conferencias, abordando diferentes temáticas y en varios espacios donde ha sabido mostrar todo su potencial y cautivado a la audiencia que ha disfrutado sus múltiples saberes; además de haber presentado muchas obras de diferentes géneros y de autores nacionales e internacionales.

Ramón Antonio Jiménez posee un carácter modesto y recatado, a pesar de sus grandes dotes intelectuales y literarias, lo que le cohíbe de hablar acerca de los muchos reconocimientos de que ha sido objeto en el transitar de su frutífera trayectoria, a pesar de que tenemos constancia de muchos de esos lauros.

Ramón Antonio Jiménez ha formado parte integral de múltiples grupos y clubes, entre los que podemos mencionar a Yocahú, Ateneo Insular y Comunidad Literaria Taocuántica (de esta última es cofundador) en la que comparte espacio con otros distinguidos escritores dominicanos, como Noé Zayas, Mikenia Vargas, José Regalado, José Miguel García, Elena Ramos, Ángel Concepción (Yeyé), Rosalina de la Cruz, Reina Lissette Ramírez, Emmanuelle Taveras, Gerardo Roa Ogando, Fraylin Esteban Pérez, Víctor Almánzar, Martha Villa, Sonia Barrera, Lorgio Núñez, Juan Freddy Armando, Francisco Guzmán, Luisa Paulino, Persio Pérez Cabrera y Juanyita Mejía, entre otros más.

Siendo Ramón Antonio Jiménez un bisoño, Manuel Mora Serrano, Premio Nacional de Literatura 2021, le sugirió utilizar un seudónimo, debido a que podría naufragar entre otros tantos afamados del mismo o parecidos nombre; pero no le convenció y siguió firmando sus obras con su nombre de pila sólo limitándose a suprimir su segundo apellido.

El poeta Ángel Concepción (Yeyé) asegura que el poetizar en Ramón Antonio Jiménez es un vuelo hondo; en sus poemas las palabras vuelven a su origen, más vacío que sentido, realidad pura, hondura sin nombre, que al no saber cómo llamarle le llamamos Tao; forjador del ideal taocuántico. Su nombre imprescindible cuando se trate de referir a lo luminoso, a lo sagrado y a la trascendencia en la poesía dominicana.

El poeta y filósofo Fraylín Pérez estima que en Ramón Antonio Jiménez convergen, por un lado, el hombre sabio, ese que insta y sirve de modelo para la creación artística y la superación personal; y el artista, el genio creador de su propia estética que viene a dar luz a un modelo de vida en armonía con el Cosmos. En su obra se refleja la estética del lenguaje con identidad propia. En él se tienen construcciones metafóricas enhebradas con el sentido y la profundidad temática. Lo conocido y el sujeto cognoscente son dos caras de la misma realidad; lo mirado constituye la mirada y la mirada a lo mirado. Su poesía es elevada y hasta parece él ausentarse de ella, algo que la torna universal, pues en él está toda la humanidad, todos los siglos, todos los bosques, ríos y todos lo que conjunta el Universo. Es un creador auténtico; las cosas son permutadas en poesía; lo cotidiano a él es expresar lo que siente, palpita y vive.

Finalmente, el dramaturgo Radhamés Polanco considera que Ramón Antonio Jiménez no se conforma con la producción poética propia; como verdadero profesor, él es un ente inspirador y transmisor de saberes originales y joyas apropiadas de la mejor tradición, tesoro que deposita en quienes tienen el privilegio de cobijarse bajo su bienhechora influencia, a quienes estimula y organiza en un propósito de conciencia y creatividad de alcance cósmico, como es la Comunidad Literaria Taocuántica, donde aglutina a un conjunto de mayúsculos sustantivos y talentos humanos, también únicos, alquimistas y “aprendices de brujos blancos” a los que ha conseguido imprimir un inusitado dinamismo, puede decirse, único en estos tiempos de descreimientos y carencia de ideales para el trabajo en colectivo. Es un ciudadano ejemplar, munícipe de elevado relieve en la ciudad de San Francisco de Macorís que desde hace más de dos décadas incide e impacta de manera sobresaliente en la Región del Cibao y en la nación dominicana con sus acciones creativas literarias artísticas de alta cualificación y con sus gestiones imparables de producción en el renglón de la alta cultura espiritual.

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un poema de Ramón Antonio Jiménez:

Jaula de aire

Es sólo abrir la jaula

para que el viento salga como pájaro

ríos que van dormidos

hojas que caen

sobre alas en que se encima el aíre

para irse tranquilas

más allá del límite de la mirada

Sólo es quitarse el cuerpo

venir a estas aguas

a la casa que tú y yo somos ahora

es sólo que sepas qué hacer

con el cántaro y la sed

Y que sepa yo qué hacer con el amor

fuera de mi jaula.

Por Ramón Saba

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